El militar de la Fuerza Aérea de EE. UU. que falleció tras una caída repentina mientras realizaba un descenso en rápel desde la estructura del techo de un estadio, antes de un partido de fútbol americano universitario en Texas, era un efectivo con 15 años de servicio originario de Georgia, según informó la Fuerza Aérea.
El sargento técnico de la Fuerza Aérea, Ian Patterson, falleció tras ser trasladado a un hospital a consecuencia de la caída ocurrida el sábado en el Alamodome de San Antonio, indicó la Base de la Fuerza Aérea Nellis en un comunicado. Patterson estaba descendiendo en rápel hacia el terreno de juego —ante la mirada de los espectadores— antes del partido entre la Marina (Navy) y la Universidad de Texas en San Antonio.
Las autoridades militares han señalado que hay una investigación en curso. La demostración formaba parte de un programa previo al encuentro, organizado para el público durante el evento anual de "Homenaje a las Fuerzas Armadas y a los Veteranos" en San Antonio.
"Esta tragedia se siente profundamente en toda la 57.ª Ala", declaró el general de brigada de la Fuerza Aérea, Scott C. Mills, comandante de dicha unidad.

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Patterson era instructor de un equipo de control aéreo táctico (Tactical Air Control Party), asignado al Destacamento 2 del 6.º Escuadrón de Entrenamiento de Combate, y contaba con 15 años de servicio, según informaron fuentes militares. Era oriundo de Fort Stewart, Georgia, y había recibido numerosas condecoraciones y reconocimientos.
Un video de la caída, difundido en redes sociales, muestra a Patterson —vestido con uniforme de combate— descendiendo rápidamente hacia el suelo, con los pies por delante. El incidente ocurrió ante la presencia de aficionados en las gradas, mientras una banda de música y un grupo de animadoras se encontraban cerca, en el terreno de juego. Patterson recibió atención médica en el campo durante varios minutos antes de ser trasladado a un centro hospitalario.
La hermana de la esposa de Patterson declinó hacer comentarios.
El partido se retrasó tras la intervención de los servicios de emergencia.
Los responsables retrasaron el inicio del encuentro unos 10 minutos a raíz de la caída.
El entrenador en jefe de UTSA, Jeff Traylor, señaló que su equipo pudo percibir el impacto que el suceso tuvo en el público —compuesto por más de 23,000 personas— tan pronto como los jugadores saltaron al campo para disputar el partido, que su equipo terminó ganando por 38-34. Traylor comentó que solo le habían informado de que se había producido un "incidente" que retrasaría el inicio del encuentro.
"Se notaba que la energía había desaparecido por completo", afirmó. "Realmente, esto pone las cosas en perspectiva. Sin duda".
La American Conference, a la que pertenece UTSA, indicó en un comunicado que se mantuvo una conversación entre los responsables de la liga, la dirección del Alamodome y las autoridades locales para decidir si el partido debía celebrarse o no.
En aquel momento, según indicó la conferencia, el ejército aún no había confirmado públicamente el fallecimiento. Se tomó la decisión de celebrar el partido "de conformidad con los estatutos de la conferencia" y con el respaldo de otros miembros de la misma.
"El respeto por la privacidad de la familia y el cumplimiento del protocolo de notificación del ejército fueron los factores que guiaron esta decisión, con el fin de mitigar las especulaciones sobre el estado de salud del militar y evitar un mayor sufrimiento a sus familiares", señaló el comunicado.
La Fuerza Aérea informa que la demostración contó con un equipo de especialistas.
Patterson era uno de los cuatro militares que tenían previsto participar en la demostración de rápel previa al partido.
Según un sitio web de la Fuerza Aérea, los militares que participaban en la demostración forman parte de un equipo que se integra en unidades del Ejército y del Cuerpo de Marines, ayudando a dirigir ataques aéreos y de artillería desde posiciones avanzadas en tierra.
Parte de su entrenamiento consiste en aprender a descender rápidamente mediante cuerdas, a veces desde helicópteros situados a 100 pies (unos 30 metros) o más de altura sobre el suelo.
Anteriormente, ya se habían realizado demostraciones militares de rápel en eventos deportivos.
En 2016, unos soldados descendieron en rápel desde el techo durante un partido de las Grandes Ligas de béisbol en Florida; por su parte, en 2012, efectivos de rescate de la Guardia Nacional Aérea de Kentucky descendieron en rápel por la fachada del estadio de la Universidad de Louisville.
Con información de Anna Wilder.



















