La Universidad de Cornell prohibió las fiestas en las casas de las fraternidades durante el resto del año académico, en medio de la reapertura de una investigación sobre una presunta violación ocurrida en el campus hace dos años.
En un comunicado emitido el 13 de octubre, el rector de la universidad, Michael Kotlikoff, anunció que "todas las fiestas y eventos sociales en las casas del Consejo Interfraternidades (IFC) de Cornell quedarán suspendidos durante el resto del año académico 2026-2027". Según indicó, esta medida permitirá dedicar "tiempo para realizar una revisión exhaustiva de la vida en las fraternidades de Cornell y determinar si pueden continuar —y de qué manera— garantizando la seguridad".
Aquellas fraternidades que organicen fiestas o eventos en sus instalaciones se expondrían a una suspensión de emergencia inmediata.
Cornell cuenta con más de 20 fraternidades activas afiliadas a su IFC. The Epoch Times se contactó con la IFC para solicitar comentarios.

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No está claro si la nueva política se aplica a reuniones y eventos fuera del campus.
La declaración de Kotlikoff se produce menos de dos semanas después de que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, anunciara una investigación sobre una presunta violación en grupo de una mujer por parte de estudiantes de Cornell en octubre de 2024.
La mujer, una estudiante de Cornell conocida únicamente como Jane Doe, presentó una demanda el 16 de septiembre contra la universidad, la fraternidad Chi Phi y otras partes, alegando agresión sexual y negligencia. Cornell informó que una investigación interna resultó en la expulsión de algunos estudiantes, la suspensión de otros y la expulsión de la fraternidad Chi Phi del campus. Ningún estudiante fue acusado penalmente.
Según la demanda, en octubre de 2024, la mujer fue "inducida a consumir alcohol y drogas hasta quedar intoxicada" en una casa de fraternidad en Ithaca, Nueva York. La demanda afirmaba que ella se encontraba "incapaz de dar su consentimiento" cuando fue coaccionada para consumir drogas y obligada a participar en actos sexuales. Ella denunció el incidente ante la policía del campus en noviembre de 2024.
El fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, reabrió la investigación sobre la presunta violación tras la presentación de la demanda. En un comunicado emitido el 28 de septiembre, señaló que la mujer había acudido a la policía del campus pero no alegó haber sido víctima de una violación en grupo ni de haber sido drogada; por el contrario, "describió su participación en el consumo de drogas y en la conducta sexual como voluntaria, consciente y consensuada".
"Buscar justicia a veces nos obliga a reconsiderar o reabrir casos cuando recibimos pruebas adicionales", declaró Van Houten en aquel momento. "La comunidad me solicito que revise la decisión de presentar cargos penales contra los siete miembros de la fraternidad. Ya inicié ese proceso, comenzando con una conversación con Jane Doe y sus abogados".
Cornell acogió con satisfacción la reapertura de la investigación sobre los hechos denunciados. Kotlikoff afirmó que la universidad, perteneciente a la Ivy League, llevaría a cabo reformas en respuesta a la situación.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, nombró a James fiscal especial para investigar lo ocurrido, apartando así a Van Houten del caso.
Según indicó la gobernadora en una rueda de prensa el 2 de octubre, la mujer acudió a la policía y denunció haber sido violada.
"Sin embargo, resulta sorprendente que esas palabras nunca se incluyeran en el informe que la policía de Cornell envió a la fiscalía", señaló Hochul.
Van Houten respaldó la medida y manifestó que colaboraría con James. "Apoyo el nombramiento de la fiscal general James y confío en que examinará los hechos y aplicará la ley", declaró anteriormente a The Epoch Times.
Cornell contrató a la ex fiscal general adjunta de los Estados Unidos, Sally Yates, para dirigir una revisión independiente de la respuesta de la institución.
En su declaración, Kotlikoff señaló que se asignaría más personal a la Oficina de Derechos Civiles de Cornell, "incluido el nombramiento de un gestor de casos dedicado que ayudará a las personas que denuncien conductas sexuales indebidas a desenvolverse en otros procesos universitarios según se requiera".
Asimismo, indicó que Cornell colabora activamente con la Policía del Estado de Nueva York con el fin de permitir que sus investigadores penales —ajenos a la universidad— esclarezcan las denuncias de agresión sexual en el campus.
Según Kotlikoff, Cornell "acelerará la implementación de las recomendaciones del Grupo de Trabajo Presidencial sobre Agresión Sexual y ampliará el alcance y la naturaleza de dichas recomendaciones mediante la participación de la comunidad universitaria".
"Estos son los primeros pasos hacia un cambio sistémico en nuestro campus", afirmó. "Tomaremos todas las medidas necesarias para abordar las condiciones que dieron lugar a las experiencias de Jane Doe y de otras sobrevivientes.
"Cornell debe ser un lugar donde la seguridad no esté en entredicho".
La declaración de Kotlikoff se produce antes de una reunión del senado académico, en la que se espera que los miembros voten una moción de censura contra la administración por su gestión de los casos de agresión sexual en la universidad.
Con información de Zachary Stieber, Aldgra Fredly y The Associated Press.























