Análisis
China está apostando fuerte por la energía nuclear para impulsar su próxima fase de crecimiento económico y competencia geopolítica. Sin embargo, la fuerte dependencia del régimen comunista gobernante al uranio importado podría complicar esas ambiciones, ya que Estados Unidos se dispone a remodelar las cadenas de suministro globales.
Beijing dio a conocer en abril un ambicioso plan de energía nuclear, en el que se prevé que, para 2030, su capacidad nuclear instalada podría superar a la de Estados Unidos y convertirse en la mayor del mundo, según el medio de comunicación estatal chino Shanghai Securities News. El informe dice que la energía nuclear constituirá la columna vertebral de la estrategia de seguridad energética a largo plazo de China.
Esta apuesta va más allá de los objetivos climáticos. Wang Changlin, de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China, dijo en una rueda de prensa el 17 de abril que la expansión nuclear es esencial no solo para la independencia energética, sino también para obtener una ventaja en la competencia geopolítica, según el medio estatal chino People’s Daily.
Las cifras del sector ponen de relieve el ritmo de expansión. El Diario del Pueblo informó que el número total de reactores en funcionamiento, aprobados y en construcción asciende a 112, con una capacidad combinada líder en el mundo.
Sobre el papel, la trayectoria de crecimiento parece factible. Sin embargo, su éxito depende de la obtención de recursos críticos en la fase inicial, entre los que se destaca el uranio.
Creciente brecha de recursos
El uranio es el combustible principal de las centrales nucleares, y el suministro nacional de China dista mucho de satisfacer sus necesidades.Una plataforma de noticias china online informó que, en 2024, las reservas probadas de uranio de China ascendían a unas 350,000 toneladas, aproximadamente el 6 % del total mundial. La producción anual representa alrededor del 10 % de la demanda del país, lo que hace que China dependa en gran medida de las importaciones.
Para garantizar el suministro extranjero, China recurre a participaciones en proyectos de uranio en el extranjero y a compras en el mercado mundial.
Solo Kazajistán representa una parte significativa de las importaciones de China y está profundamente integrado en su cadena de suministro de combustible nuclear. Empresas chinas respaldadas por el Estado han formado empresas conjuntas con la compañía nacional de uranio de Kazajistán, participando en operaciones de extracción de uranio.
En Namibia, China ha realizado importantes inversiones en la extracción de uranio. La mina de Husab —uno de los mayores proyectos de uranio del mundo— es una operación insignia respaldada por China.
Aumento de la competencia por parte de Washington
Esa exposición está cobrando mayor importancia a medida que Estados Unidos busca reafirmar su influencia sobre las cadenas de suministro de minerales críticos.En noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió a los líderes de cinco naciones de Asia Central —Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán—, situando los minerales críticos, incluido el uranio, en el centro de la cooperación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una cena con líderes de Asia Central en el Salón Este de la Casa Blanca en Washington, el 6 de noviembre de 2025. (Mandel Ngan/AFP vía Getty Images)La iniciativa pone de manifiesto una estrategia más amplia de EE. UU. para diversificar las cadenas de suministro, reducir la dependencia de China y Rusia, y crear redes de abastecimiento alternativas.
Asia Central es clave para ese esfuerzo. Los datos de la Asociación Nuclear Mundial muestran que Kazajistán produce por sí solo alrededor del 40 % del uranio mundial, lo que lo convierte en un actor fundamental en los mercados globales de energía nuclear.
Las recientes medidas de EE. UU. en la región ponen de relieve este cambio. Tras la reunión del año pasado con Trump, Kazajistán firmó acuerdos con empresas estadounidenses sobre recursos minerales críticos.
Cheng Gong colaboró en este reportaje















