Aunque China no tendrá selección de futbol en las canchas del Mundial 2026 tras quedar eliminada en la fase de clasificación, estará presente en el torneo de otra manera. Este año, su participación irá más allá de la publicidad en los estadios: empresas chinas tendrán presencia en áreas más sensibles del negocio global del futbol, como tecnología, inteligencia artificial, datos, además de participar en las transmisiones y en la operación comercial.
Para México, Estados Unidos y Canadá, el dato no es menor. La presencia tecnológica china no ocurrirá en abstracto: estará integrada a un Mundial organizado en 16 ciudades de Norteamérica, como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, así como Nueva York/Nueva Jersey, Los Ángeles, Dallas y Miami, hasta Toronto y Vancouver, entre otras sedes. Sus marcas y tecnologías no solo aparecerán en la publicidad oficial: también acompañarán experiencias digitales, transmisiones y áreas sensibles de la operación tecnológica del torneo.
Por primera vez una empresa china ingresó a la lista de socios de mayor nivel de la FIFA. Lenovo, la compañía que nació en Beijing para fabricar computadoras y otros dispositivos y soluciones tecnológicas de información, participa como socio tecnológico oficial de la FIFA, que tiene como principales socios a Adidas, Coca-Cola, Hyundai-Kia, Visa, Qatar Airways y Aramco.
Pero la presencia de la empresa china durante el Mundial 2026 irá más allá de aportar computadoras: también proveerá tecnología con inteligencia artificial (IA) para ayudar en la organización del torneo, el análisis de jugadas y datos, además de la creación de experiencias digitales para los aficionados, como imágenes o avatares en 3D. Su participación en la realización de este evento mundial le otorga derechos globales más amplios sobre competiciones, otros eventos y actividades del organismo, como el Mundial Femenino 2027.
Lenovo bajo la lupa
Sin embargo, ese papel tecnológico abre un frente sensible, porque Lenovo ha sido observada en Estados Unidos por sus vínculos accionarios y conexiones con entidades estatales chinas.
Imagen de archivo. Un cliente prueba computadoras en una tienda de Lenovo, el mayor fabricante chino de computadoras personales, en Beijing, China, el 8 de diciembre de 2004. (Peter Parks / AFP vía Getty Images)El principal accionista de Lenovo es Legend Holdings, con alrededor del 31 % de sus acciones. A su vez, entre los principales accionistas de Legend figura CAS Holdings, una sociedad vinculada a la Academia China de Ciencias, institución estatal dependiente del Consejo de Estado dentro del sistema político dirigido por el Partido Comunista Chino (PCCh).
La crítica más directa contra Lenovo vino del Comité Selecto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre el PCCh. En 2023, el entonces presidente del comité, Mike Gallagher, pidió al Navy Exchange —la red de tiendas de la Marina estadounidense para los militares y sus familias— que retirara las computadoras Lenovo de sus establecimientos. En su comunicado, el Comité afirmó que Lenovo es una empresa tecnológica china con “amplios vínculos” con el Ejército Popular de Liberación (EPL) y con campañas de espionaje dirigidas por el PCCh. Por su parte, Lenovo rechazó los señalamientos como afirmaciones inexactas y negó sus vínculos con el EPL, su control por el PCCh o espiar para el gobierno chino.
Lenovo también arrastra un antecedente regulatorio en Estados Unidos. En 2017, la Comisión Federal de Comercio (FTC) acusó a la empresa de haber preinstalado en algunos portátiles un programa que insertaba anuncios durante la navegación por internet desde el 2014 y comprometía la privacidad y seguridad de los usuarios. Según la agencia, el software podía acceder a la información confidencial de los usuarios sin su consentimiento, comprometiendo su seguridad en línea y creando graves vulnerabilidades.
Lenovo sostuvo en 2015 que había detenido la instalación del programa tras recibir quejas de usuarios y pidió disculpas por la preocupación causada. También dijo que no conocía la vulnerabilidad de seguridad hasta que fue advertida públicamente y que estaba enfocada en corregirla. La compañía llegó a un acuerdo con la autoridad y los fiscales generales de 32 estados en 2017 y en 2018 para resolver los cargos por preinstalar el software VisualDiscovery en sus computadoras portátiles.
En Canadá, documentos oficiales más recientes también han reconocido preocupaciones sobre equipos y sistemas digitales fabricados por empresas chinas, incluidas Lenovo y Huawei, por sus supuestos vínculos con el Gobierno chino.
La preocupación no se limita al hardware. En 2025, legisladores bicamerales de EE. UU. presentaron el No Adversarial AI Act, un proyecto de ley bipartidista para impedir que agencias federales compren o usen sistemas de inteligencia artificial desarrollados por empresas controladas por países considerados adversarios, entre ellos China. La iniciativa busca crear una lista oficial de tecnologías de IA vetadas para el gobierno federal y fue presentada en medio de advertencias sobre el riesgo de que esos sistemas accedan a datos sensibles o sean utilizados en redes oficiales.
La presión en Washington también avanza por el frente financiero. Legisladores estadounidenses han impulsado otra iniciativa para cortar inversiones y financiamiento hacia empresas chinas vinculadas al PCCh, como parte de una estrategia más amplia para limitar el acceso de esas compañías a capital y tecnología de Estados Unidos.
Tecnología, datos e inteligencia artificial
Según la FIFA, la empresa Lenovo aportará dispositivos, inteligencia artificial, infraestructura de centros de datos e innovaciones tecnológicas para mejorar la experiencia de los aficionados y las transmisiones globales.
Vista general del Estadio Ciudad de México el 20 de mayo de 2026, en la Ciudad de México. El Estadio Ciudad de México, oficialmente llamado Estadio Banorte y más conocido por su antiguo nombre, Estadio Azteca, fue diseñado por los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, y será sede del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026, marcando su tercera participación mundialista. (Foto de Hector Vivas/Getty Images)Ese papel se explica por el acuerdo mediante el cual la FIFA nombró a la compañía china Official FIFA Technology Partner —socio tecnológico oficial de la FIFA—, en su categoría más alta de patrocinio para el Mundial masculino de 2026 y para el Femenino de 2027. Así Lenovo no solo pondrá su logotipo en el Mundial 2026: será una de las empresas que operarán en la capa tecnológica del torneo que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá.
La compañía aportará herramientas como Football AI Pro, un asistente de inteligencia artificial generativa que apoyará a las 48 selecciones participantes con análisis de rendimiento y preparación de partidos, tareas que antes desarrollaba cada equipo por su cuenta.
El alcance de esa herramienta es sensible: según la FIFA, podrá analizar cientos de millones de datos futbolísticos propiedad de la organización para entregar información táctica a las selecciones. En la práctica, eso coloca a Lenovo no solo como patrocinador comercial, sino como actor tecnológico dentro del sistema de datos del torneo.
La empresa también participará en el desarrollo de modelos 3D de jugadores. De acuerdo con la FIFA, los futbolistas serán escaneados digitalmente para crear versiones tridimensionales que se usarán en la visualización de jugadas revisadas por el VAR, especialmente en decisiones de fuera de juego.
El punto sensible es que esas jugadas podrán ser recreadas mediante modelos 3D generados con apoyo de la tecnología de Lenovo. La FIFA sostiene que estas visualizaciones harán más claras y atractivas las decisiones arbitrales para los aficionados y también muestran hasta qué punto una empresa patrocinadora puede intervenir en la representación digital de momentos clave del partido.
La prensa estatal china presentó ese despliegue como un salto mayor. People’s Daily afirmó que el Mundial 2026 será el primer torneo con una aplicación global de inteligencia artificial al máximo nivel del futbol y describió a la IA como la “columna vertebral operativa” de la competencia. Según el medio, la FIFA utilizará 10,000 ordenadores Lenovo y más de 200 ingenieros en los 16 estadios para el soporte técnico y logístico del evento.
El mismo artículo señaló que se instalarán 28 cabinas de escaneo 3D para crear avatares digitales de los participantes, cuyos datos serán integrados a la base de datos de la FIFA. Esas réplicas virtuales, según People’s Daily, podrían recrear situaciones de partido con precisión de centímetros o milímetros en jugadas de fuera de juego y otras decisiones arbitrales clave.
Hisense: datos y televisores inteligentes
Hisense, otra empresa china patrocinadora del Mundial también has sido demandada por problemas de seguridad. La FIFA confirmó en septiembre de 2025 que Hisense, fabricante chino de televisores y electrodomésticos, será patrocinador oficial del Mundial 2026 y tendrá visibilidad en plataformas físicas y digitales, además de campañas con aficionados.Sin embargo, esta empresa llega al Mundial con un antecedente sensible en materia de datos: en 2025, el fiscal general de Texas la incluyó en una demanda contra fabricantes de televisores acusados de recopilar información de usuarios mediante sistemas de reconocimiento automático de contenido o ACR.
El fiscal Paxton la acusa de espionaje masivo e ilegal contra los ciudadanos texanos al recolectar sus datos privados actuando como "intruso digital invisible e indeseado" a través del software que captura continuamente imágenes del televisor, monitorea y trasmite las visualizaciones a la empresa sin autorización de los usuarios y arriesga la privacidad de su información confidencial.
“Las empresas, especialmente aquellas vinculadas al Partido Comunista Chino, no tienen derecho a grabar ilegalmente los dispositivos de los estadounidenses dentro de sus propios hogares”, dijo Paxton, según el comunicado.
Mengniu y el antecedente de la leche contaminada
Mengniu, uno de los mayores grupos lácteos de China que tiene como principal accionista estratégico a COFCO, el conglomerado estatal chino de alimentos, también tiene su lugar en el Mundial 2026. Su llegada como patrocinador de la FIFA contrasta con un antecedente delicado: el escándalo de la leche contaminada con melamina que golpeó a China en 2008, en uno de los mayores casos de seguridad alimentaria del país. Mengniu, Yili y Bright Dairy estuvieron entre las empresas que pidieron disculpas después de que sus productos fueran hallados contaminados.
Un bebé que padece cálculos renales tras ingerir leche en polvo contaminada recibe tratamiento intravenoso en el Hospital Infantil de Chengdu, en la provincia china de Sichuan, el 22 de septiembre de 2008. (China Photos/Getty Images)La magnitud del escándalo fue mucho mayor que una crisis empresarial. The Epoch Times citó una entrevista de 2010 en medios estatales chinos en la que el entonces primer ministro Wen Jiabao habría dicho que al menos 30 millones de niños fueron afectados por la leche contaminada. En 2020, recogió un testimonio de una madre identificada con seudónimo, cuya hija había consumido la leche contaminada. La niña habría desarrollado cálculos renales y luego otros problemas de salud, incluidos trastornos de crecimiento, daño hepático y renal, epilepsia y discapacidad intelectual.
“Mi hija empezó a tomar medicamentos antiepilépticos cuando tenía 5 años", dijo la madre.
No es solo una cuestión de patrocinio
En conjunto, la presencia de Lenovo, Hisense y Mengniu en el Mundial 2026 va más allá del patrocinio. También abre dudas sobre seguridad, datos, confianza pública y reputación. Lenovo participará en la infraestructura tecnológica del torneo; Hisense estará vinculada al ecosistema de pantallas y dispositivos conectados, y Mengniu usará la plataforma global de la FIFA para proyectar su marca. El punto crítico es que estas empresas llegan al evento con antecedentes o cuestionamientos previos en Estados Unidos, Canadá o Europa: desde privacidad y seguridad digital hasta vínculos estatales y crisis de seguridad alimentaria.La preocupación aumenta por la escala del torneo: la tecnología se usará en vivo en un Mundial de 104 partidos, con 13 encuentros en México, 78 en Estados Unidos y 13 en Canadá. La FIFA prevé más de cinco millones de asistentes en estadios y una audiencia global de alrededor de seis mil millones de personas durante el torneo.
Esa exposición ocurre en un contexto en el que Washington ya ha impuesto restricciones, vetos e investigaciones contra tecnologías chinas por riesgos de seguridad nacional, espionaje, acceso a datos e infraestructura digital crítica. El antecedente de Hisense en Texas resume la preocupación: el fiscal general Ken Paxton acusó a la empresa y a otros fabricantes de televisores de “espiar a los texanos” como un “intruso digital invisible e indeseado” en sus propios hogares. Su oficina también describió al Partido Comunista Chino como una “amenaza constante” para la seguridad, los datos y la privacidad personal.
La exposición durante el Mundial no sería solo institucional. También alcanza a quienes estén dentro y fuera de los estadios: jugadores escaneados para crear modelos digitales, árbitros equipados con cámaras, periodistas conectados a redes del torneo y aficionados captados por pantallas, cámaras, aplicaciones, televisores inteligentes o sistemas de transmisión.
El riesgo no es afirmar que habrá vigilancia directa, sino que imágenes, datos de uso, señales de video y experiencias digitales pasarán por una infraestructura tecnológica de enorme escala, operada en parte por empresas que ya han sido cuestionadas por privacidad, seguridad y vínculos con China. Por eso, la pregunta central es qué datos se recopilarán, quién podrá acceder a ellos, cuánto tiempo serán conservados y qué auditorías independientes garantizarán que no se usen fuera del evento.
Finalmente, la dimensión deportiva agrega otra duda: la confianza. El antecedente del VAR, el sistema de videoarbitraje usado para revisar jugadas polémicas, ya muestra resistencia entre los aficionados. Según una encuesta de la Football Supporters’ Association, nueve de cada diez aficionados dijeron que el VAR había eliminado la alegría espontánea de celebrar los goles.
El Mundial 2026 no solo usará videoarbitraje: también incorporará inteligencia artificial, avatares 3D y nuevas visualizaciones para explicar decisiones como los fueras de juego. Si esas imágenes procesadas se perciben como poco claras, editadas o excesivamente dependientes de la tecnología, pueden alimentar aún más el rechazo.
La pregunta final no será solo si los sistemas funcionan, sino si jugadores y espectadores confiarán en ellos cuando definan goles, fueras de juego o decisiones polémicas.





















