Según un nuevo estudio a largo plazo realizado en Suecia, comer más carne podría ayudar a proteger la memoria en las personas mayores portadoras de un gen de riesgo común para el Alzheimer.
Entre las personas portadoras del gen APOE4, un gen que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, aquellas que consumían más carne en su dieta semanal mostraron un deterioro más lento de la memoria y las funciones cognitivas en comparación con las que consumían menos carne.
"Aquellos que consumían más carne en general presentaban un deterioro cognitivo significativamente más lento y un menor riesgo de demencia, pero solo si tenían las variantes genéticas APOE 3/4 o 4/4", dijo en un comunicado el primer autor, Jakob Norgren, investigador del Instituto Karolinska.
Publicado en JAMA Network Open, el estudio hizo un seguimiento de más de 2000 adultos mayores de 60 años y sugiere que los consejos dietéticos generales para la salud cerebral deben adaptarse mejor al perfil genético de cada persona.
El gen APOE4 es el factor de riesgo genético más importante para la enfermedad de Alzheimer, aunque ser portador no significa que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. Las personas pueden heredar una o dos copias, lo que a menudo se escribe como 3/4 ó 4/4.
El meollo del asunto
Los investigadores dividieron a los participantes en cinco grupos según la cantidad de carne que consumían, ajustando las calorías totales. Los del grupo más alto consumían unos 870 gramos a la semana —aproximadamente una ración y media al día—, mientras que los del grupo más bajo consumían menos de la mitad de esa cantidad.Entre las personas portadoras del gen APOE4, aquellas que consumían menos carne tenían un riesgo de demencia más del doble que las personas que no tenían ese gen. Sin embargo, entre las que más carne consumían, esa diferencia en el riesgo se redujo hasta el punto de que dejó de ser estadísticamente significativa, tanto en el caso de la demencia como del deterioro cognitivo general.
Los resultados sugieren que los consejos dietéticos genéricos no funcionan para todo el mundo. Para algunos portadores del gen APOE4, consumir cantidades muy reducidas de carne podría no ser lo más adecuado para la salud cerebral.
"Nuestros resultados sugieren que los consejos dietéticos convencionales podrían ser perjudiciales para un subgrupo de la población definido genéticamente", dijo Norgren.
Sin embargo, no todas las carnes parecían iguales. Las dietas con mayor contenido en carnes procesadas —como el beicon, las salchichas y los embutidos— se asociaron a un mayor riesgo de demencia, independientemente del origen genético. El beneficio aparente entre los portadores del gen APOE4 se relacionó únicamente con el consumo de más carne no procesada, como la carne roja fresca y las aves de corral.
Los investigadores también observaron un menor riesgo general de muerte entre los portadores del gen APOE4 cuyas dietas tenían un mayor contenido en carnes no procesadas.
La conexión con el APOE4
Para las personas con el gen APOE4, la dieta probablemente sea importante porque este gen ayuda a controlar cómo el cuerpo gestiona las grasas y ciertos nutrientes, incluida la vitamina B12.La vitamina B12 es esencial para la función nerviosa y se encuentra principalmente en productos de origen animal, especialmente en la carne, el pescado, los huevos y los lácteos. Estudios anteriores demostraron que los portadores del APOE4 con niveles bajos de vitamina B12 son más vulnerables al deterioro cognitivo y a una peor salud cerebral.
En el nuevo estudio, los portadores de APOE4 que consumían más carne presentaban niveles más altos de vitamina B12 en sangre que las personas que consumían menos. El estudio también sugirió que los portadores de APOE4 eran más capaces de absorber la vitamina B12 de la carne en comparación con aquellos que tenían otras variantes de APOE.
En términos más generales, el APOE ayuda a transportar el colesterol y otras grasas a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro, donde se utilizan como combustible y como componentes básicos de las células cerebrales. La variante APOE4 se relaciona con un manejo menos eficiente de estas grasas y con un mayor riesgo de cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer a lo largo del tiempo.
"El APOE4 es la variante más antigua, desde el punto de vista evolutivo, del gen APOE y pudo surgir cuando nuestros antepasados seguían una dieta más basada en productos de origen animal", dijo Norgren. Según sugieren él y sus colegas, esa historia podría ayudar a explicar por qué los portadores de esta variante pueden responder mejor a dietas que incluyen más alimentos de origen animal.
En el caso de las personas que no son portadoras del APOE4, las investigaciones sugieren que seguir una dieta equilibrada protege mejor la salud cerebral. "Yo diría que la mejor dieta es una dieta basada en vegetales con pescado ocasional", declaró el Dr. Murali Doraiswamy, psiquiatra de la Universidad de Duke especializado en el envejecimiento cerebral, a The Epoch Times en una entrevista anterior.
Se descubrió que las dietas basadas en verduras, cereales integrales, legumbres y lácteos bajos en grasa —como las dietas DASH y MIND— reducen la presión arterial y favorecen la salud de los vasos sanguíneos, lo que a su vez contribuye a la salud cerebral.
El nuevo estudio fue observacional. Se necesitarán ensayos clínicos para determinar si la dieta está provocando directamente estos efectos.
Aun así, los resultados sugieren que el riesgo de padecer Alzheimer puede verse influido por simples elecciones alimentarias.
"Para las personas que saben que son portadoras del gen APOE4, los hallazgos ofrecen esperanza", dijo Norgren. "El riesgo puede modificarse a través del estilo de vida".















