La cumbre celebrada en Beijing el 14 de mayo entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping concluyó su primera jornada con un punto de fricción destacado: Taiwán y la venta de armas estadounidenses a la isla.
Según un comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Xi advirtió a Trump de que ambos países corrían el riesgo de sufrir "enfrentamientos e incluso conflictos" si la cuestión de Taiwán no se gestionaba con cautela.
"La parte estadounidense debe actuar con especial cautela al abordar la cuestión de Taiwán", reza el comunicado.
"Si se maneja adecuadamente, la relación bilateral gozará de una estabilidad general. De lo contrario, ambos países sufrirán enfrentamientos e incluso conflictos, lo que pondrá en grave peligro toda la relación".
La Casa Blanca publicó un breve resumen de la reunión entre Trump y Xi. A diferencia del comunicado de Beijing, no hizo mención alguna a Taiwán, sino que se centró ampliamente en la guerra de Irán, el estrecho de Ormuz y la cooperación económica entre ambos países.
Taiwán sigue siendo uno de los temas más delicados entre Washington y Beijing. El Partido Comunista Chino (PCCh) reclama la isla, gobernada democráticamente, como parte de su territorio, mientras que Taiwán lo rechaza y mantiene su propio gobierno. Estados Unidos mantiene oficialmente una política de ambigüedad estratégica respecto a Taiwán, pero sigue proporcionando a la isla armas defensivas, una práctica a la que Beijing se opone firmemente.
En diciembre de 2025, Washington aprobó una venta de armas por valor de 11.1 mil millones de dólares a Taiwán, el mayor paquete de armamento jamás propuesto para la isla y el segundo acuerdo bajo la actual administración Trump, tras una venta de armas por valor de 330 millones de dólares en noviembre de 2025 destinada a piezas de repuesto y reparación para la flota aérea de Taiwán.
El último paquete abarca una amplia gama de artículos, entre los que se incluyen sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad, obuses autopropulsados, dos tipos diferentes de drones de munición merodeadora Altius, misiles antitanque Javelin, misiles antiblindaje, piezas de repuesto y de reparación para helicópteros AH-1W y kits de reacondicionamiento para misiles Harpoon.
El 8 de mayo, el parlamento de Taiwán, dominado por la oposición, aprobó un presupuesto especial de defensa de 25 mil millones de dólares, destinado principalmente a la compra de armas estadounidenses, muy por debajo de los 40 mil millones solicitados por el gobierno taiwanés.
Apenas unos días después del anuncio estadounidense de la venta de armas en diciembre, el PCCh organizó maniobras militares a gran escala con fuego real alrededor de Taiwán, en las que participaron un gran número de aviones de combate y buques de guerra.
El ejército chino afirmó que las maniobras tenían por objeto servir de "advertencia seria" contra lo que denominó las fuerzas separatistas de la "independencia de Taiwán".
El PCCh, que nunca ha gobernado Taiwán, considera que la isla autónoma es una provincia renegada y nunca ha descartado la posibilidad de utilizar la fuerza para apoderarse de ella. Taiwán ha rechazado repetidamente las reivindicaciones del PCCh.
Washington se opone a cualquier cambio unilateral del statu quo por parte de cualquiera de las dos partes, pero está obligado por ley a proporcionar a la isla los medios para defenderse.
Frank Fang, Michael Zhuang y Aldgra Fredly han colaborado en la elaboración de este informe.













