La bardana ha acechado los pantalones con sus rebabas durante siglos, mientras la mayoría de nosotros pasamos por alto el hecho de que debajo de la tierra se encuentra una de las raíces más duraderas de la medicina tradicional.
La bardana en la cocina japonesa
Históricamente, ha sido tanto cena como ungüento. En Japón, esta larga y terrosa raíz ha sido durante mucho tiempo un alimento básico, salteada o estofada en platos que celebran su suave dulzura y su agradable textura crujiente. En algunas partes de Europa, las hojas tiernas se incorporaban a las ensaladas de primavera. Las comunidades indígenas de Norteamérica secaban las raíces al fuego y las almacenaban como alimento para las temporadas de escasez.En la herbolaria occidental tradicional, la bardana se ganó la reputación de ser una hierba purificadora de la sangre. Traducido al lenguaje contemporáneo, esto indica que apoya las vías de desintoxicación del cuerpo, el hígado, los riñones, la piel y el sistema linfático. Se preparaba frecuentemente como té para pieles con problemas. El acné, el eczema y otras afecciones inflamatorias de la piel hicieron que rara vez se quedara en el estante.
El sistema digestivo es otro de sus lugares de interés habituales. La fibra de inulina actúa como prebiótico, alimentando esencialmente las bacterias intestinales beneficiosas. En otras palabras, contribuye a mantener un microbioma equilibrado. Quienes aún no conocen bien su microbioma quizá deseen saber que un intestino sano se asocia cada vez más con energía estable, resiliencia inmunitaria e incluso un mejor estado de ánimo.
También existe una creciente curiosidad científica sobre su posible papel en la regulación del azúcar en la sangre e incluso en la ralentización de ciertas enfermedades, aunque la mayor parte de esta investigación se encuentra en sus primeras etapas. Lo que sí se puede afirmar con certeza es que la bardana es rica en nutrientes y versátil. Se puede consumir fresca, en infusión, en polvo o incluida en fórmulas para el cuidado de la piel. Se ha utilizado en tónicos capilares y cremas para pieles maduras.
Aplicación con precaución
Por supuesto, conviene tener precaución. La bardana se asemeja a ciertas plantas tóxicas en la naturaleza, por lo que quienes se inician en la recolección de alimentos deben evitar las aventuras botánicas. Puede actuar como un diurético suave, y cualquier persona embarazada, que tome medicamentos o sea propensa a alergias a las plantas debe consultar con un profesional cualificado antes de añadirla a su rutina semanal.La bardana prospera en los márgenes. Crece donde le place. Alimenta a la gente, apoya a los polinizadores y enriquece silenciosamente el suelo. En una época obsesionada con superalimentos brillantes traídos desde latitudes improbables, la bardana se yergue en el seto murmurando: "Estuve aquí todo este tiempo".
Quizás esa sea su mayor lección. La salud no siempre se entrega en una cápsula con el respaldo de una celebridad. A veces parece una raíz, turbia y tenaz, que espera pacientemente bajo la superficie. Y si por casualidad se te pega al abrigo al pasar, considéralo menos una molestia y más una introducción.














