Esta es una transcripción ligeramente editada de un fragmento del 1 de abril del podcast "Victor Davis Hanson: In His Own Words (En sus propias palabras)", de The Daily Signal.
Siempre hay dos guerras, como he mencionado en ocasiones anteriores: una guerra política y una guerra militar, cuando el conflicto comienza. Pero no he hablado realmente de en qué consiste la guerra política. El presidente Donald Trump podría acabar fácilmente con Irán. Podría destruir el suministro de agua, las instalaciones de alcantarillado, la red eléctrica y la red de comunicaciones, y paralizar todo el país.
Y eso podría incluso llevar a la caída del régimen. Pero no lo está haciendo por razones políticas. En primer lugar, provocaría la indignación mundial, incluso de nuestros aliados, y eso es un factor de restricción. Pero, lo más importante, él quiere empoderar al movimiento de resistencia iraní, y ellos necesitan toda esa infraestructura si algún día van a llegar al poder.
Ahora bien, mencioné antes que el cambio de régimen no era un objetivo explícito de esta administración cuando inició la guerra, pero era un beneficio colateral que esperaban que se produjera a raíz de sus objetivos iniciales, los cuales debilitaban, de manera existencial, al régimen: aislar a los hutíes y a los grupos terroristas aliados, acabar con su programa de proliferación nuclear, los misiles balísticos, etc.
Acabar con el mando: todo eso lo debilitará hasta tal punto que, incluso si nos detuviéramos sin un cambio de régimen y siguiéramos la agenda, se cocerían en su propio jugo, y la gente estaría muy, muy enfadada. Hablaremos de eso en otro vídeo. Pero en este momento, ¿cuáles son las limitaciones que enfrenta Donald Trump?
N.º 1, la base de MAGA dice: "Esta es una guerra eterna. Es una guerra sin fin. Ha incumplido su palabra". Vemos a Megyn Kelly esgrimiendo ese argumento. Vemos a Tucker Carlson esgrimiendo ese argumento. Steve Bannon —a mucha gente de la base de MAGA.
Pero si se analiza con detenimiento, se ve que él ha recurrido a la fuerza en varias ocasiones. Eliminó a Qassim Soleimani en su primer mandato, al líder del ISIS, Baghdadi, bombardeó al ISIS hasta desaparecerlo, acabó con el programa Wagner, el Grupo Wagner. En su segundo mandato, eliminó a Maduro, en 25 horas; todas esas fueron acciones puntuales. No ha librado ninguna guerra interminable.
Lo que sí aprendió fue que, si uno dice que está en contra de las guerras eternas o interminables, sus enemigos pueden interpretarlo como que uno es un aislacionista. Y, por lo tanto, puede aumentar la agresión y perderá el poder de disuasión. Así que es mucho mejor ser jacksoniano y decir básicamente:
"No queremos reconstruir naciones, no queremos entrometernos en los asuntos ajenos, pero si alguien nos ofende, si es agresivo, si nos provoca a nosotros o a los intereses de nuestros aliados, podemos tomar represalias de una forma que no imaginan [qué] vendrá después".
Será asimétrico, desproporcionado, letal, y eso es lo que está haciendo Trump. Y no creo que nadie, históricamente, diría que 30 días de una campaña exclusivamente aérea es una guerra interminable. Pero tiene que preocuparse por esa base MAGA. No por las cifras —las cifras son del 90 %, el 85 % del Partido Republicano le apoya—, sino por la gente que no tiene grandes audiencias, y que puede verse influida al observar el pulso de la batalla.
Luego tiene que preocuparse por la economía. Uno de sus logros emblemáticos fue bajar el precio de la gasolina a 2.50 dólares el galón en algunos estados. Creo que en Iowa bajó a 1.80 dólares antes de la guerra. El precio del petróleo se ha disparado de 50 a 60 dólares el barril a 100 y 120 dólares el barril, y el petróleo es uno de los pilares de la economía. Eso puede perjudicarlo.
Y las noticias, las noticias psicológicas de la guerra, que podría ser regional e implicar a los hutíes, podría implicar a los Estados del Golfo, podría estallar, y quizá tengamos que interceptar los suministros procedentes de Rusia. Todo eso genera tensión e incertidumbre en Wall Street, en el mercado de valores y en el mercado de bonos. Así que tiene que tener cuidado con eso. Eso es un impedimento para una campaña puramente militar.
Luego, como mencioné antes, se acercan las elecciones de mitad de mandato y no puede perder su mayoría legislativa. Si lo hace, verá cómo sus dos últimos años en el cargo se consumen en investigaciones sobre la gente de Trump, su familia, sus asociados, y ellos [los demócratas] lo someterán a un juicio político. Puede contar con ello. No lo condenarán, pero lo someterán a un juicio político.
Y luego, por supuesto, está la cuestión de Israel. Está trabajando con un aliado muy competente. El setenta y cinco por ciento de sus objetivos y los nuestros coinciden. Ambos somos democracias occidentales. Tenemos un enemigo teocrático común que ha atacado y matado a cientos de personas; en nuestro caso, probablemente a miles, si se cuenta la guerra de Irak, y los israelíes tienen una experiencia similar; pero nuestros objetivos no son necesariamente idénticos.
¿Por qué? Porque estamos lejos y aún no somos tan vulnerables, porque ellos aún no tienen un misil balístico intercontinental con ojiva nuclear. Lo tendrán, pero aún no. Israel está cerca y es vulnerable. Así que, según su forma de pensar, la idea de que neutralicemos o desarmemos a Irán sería como dispararle a un oso en el hombro y dejarlo merodeando. Estará enfadado, será capaz y estará furioso, y se arrastrará o arremeterá contra ellos. Son ellos quienes recibirán el castigo. Así que, según su forma de pensar, ¿por qué se tomarían tantas molestias, si ese no es un objetivo explícito de su campaña, es decir, el cambio de régimen? "Es nuestro objetivo", dicen los israelíes.
Pero eso no influye necesariamente en Donald Trump. Él dijo que no era un objetivo. Puede que cambie y anuncie que ha cambiado, pero la idea de que los israelíes llevan las riendas no es cierta, aunque él tiene que tener cuidado con eso.
Por último, hay otros impedimentos, y esos impedimentos son: si se envían tropas estadounidenses a Medio Oriente, todo el mundo, tanto de izquierda como de derecha, se pone histérico, y con razón. Recuerdan la primera Guerra del Golfo. Recuerdan una brillante guerra de cuatro días. Recuerdan la liberación de Kuwait. Recuerdan la marcha sobre Bagdad.
¿Y qué pasó? Dejamos que Saddam [Hussein] se mantuviera en el poder. Tuvimos años de zonas de exclusión aérea, y luego volvimos de nuevo, y gastamos un billón de dólares desde 2003 hasta bien entrado 2011, e intentamos establecer un gobierno de consenso. Perdimos más de 4000 soldados, muchos más heridos y víctimas. Y luego la administración Obama, básicamente, hacia 2010, 2011, dijo "Ya fue suficiente" y se retiró.
Y ahora tenemos a Irak — que de alguna manera ha cedido, de alguna manera no— como un títere, en cierto modo, en cierto modo no, de Irán. Y luego tuvimos 20 años... una desventura en Afganistán, y recordamos esa retirada, esa horrible retirada de agosto de 2021 que causó 13 muertes y, no sé, 15, 20, 50 —he oído que 50—; nos enteramos que se dejaron 70,000 millones de dólares en activos militares.
Así que cada vez que se interviene en Medio Oriente, los estadounidenses dicen: "Dígame cuándo ha funcionado alguna vez". ¿Funcionó la crisis de Suez de 1956? ¿Funcionó la primera Guerra del Golfo y se deshicieron de Sadam? ¿Funcionó la segunda Guerra del Golfo con la invasión de Irak? ¿Funcionó Afganistán? Incluso los bombardeos: fuimos y bombardeamos las instalaciones nucleares, y ahora tenemos que volver a hacerlo. Es un atolladero. No nos gusta Medio Oriente. Eso lo dicen tanto la izquierda como la derecha estadounidenses, tanto republicanos como demócratas. Esa es una limitación. Así que, cualquiera que diga: "Voy a acabar con este problema con Irán de una vez por todas y neutralizarlos", la gente va a decir: "Está en Oriente Medio, señor presidente".
Así pues, Donald Trump tiene que lidiar con la base del MAGA, la oposición demócrata, las elecciones de mitad de mandato, la economía, sin duda enfrentar la acusación de que está demasiado influenciado por Israel, y la repulsión general del pueblo estadounidense hacia cualquier cosa que tenga que ver con Medio Oriente, militarmente, y la sangre y el tesoro que gastamos por nuestra parte en gente que consideramos que es descortés o desagradecida o que no merece la pena en un análisis de coste-beneficio.
Reproducido con permiso de The Daily Signal, una publicación de The Heritage Foundation.













