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Compartidos

Composición de The Epoch Times. El Capitolio de Estados Unidos al atardecer en Washington el 12 de enero de 2026. (Madalina Kilroy/The Epoch Times); Una bandera panameña ondea el 1 de julio de 2024, en la ciudad de Panamá, Panamá. (Enea Lebrun/Getty Images); Vista de la bandera de Venezuela en lo alto del Palacio Federal Legislativo el 15 de enero de 2026, en Caracas, Venezuela. (Jesús Vargas/Getty Images)

Composición de The Epoch Times. El Capitolio de Estados Unidos al atardecer en Washington el 12 de enero de 2026. (Madalina Kilroy/The Epoch Times); Una bandera panameña ondea el 1 de julio de 2024, en la ciudad de Panamá, Panamá. (Enea Lebrun/Getty Images); Vista de la bandera de Venezuela en lo alto del Palacio Federal Legislativo el 15 de enero de 2026, en Caracas, Venezuela. (Jesús Vargas/Getty Images)

Energía, influencia y el dólar: Panamá y Venezuela un punto de inflexión en la estrategia de EE. UU.

19 de enero de 2026, 5:20 p. m.
| Actualizado el19 de enero de 2026, 6:14 p. m.
Análisis

Introducción: Estrategia implementada antes que doctrina

La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 marcó una reorientación decisiva de la gran estrategia de Estados Unidos hacia el hemisferio occidental. Firmado a finales de noviembre de 2025 y publicado a principios de diciembre, el documento formalizó una perspectiva que ya venía influyendo en la política, a saber, que las vulnerabilidades en el hemisferio se traducen directamente en vulnerabilidades dentro de Estados Unidos.

En lugar de anunciar una nueva doctrina y actuar posteriormente en consecuencia, la administración implementó medidas concretas en las Américas a principios de 2025 que reflejaban una reevaluación de las prioridades regionales. Estas medidas se basaron en la creciente preocupación de que China, Rusia, Irán y sus socios habían explotado la dependencia económica, la fragilidad de la gobernanza y la captura institucional para afianzarse en sectores críticos de América Latina.

Panamá y Venezuela surgieron como los primeros casos de prueba. Cada uno requirió una aplicación de poder distinta, pero ambos reflejan un objetivo estratégico común: impedir que actores extrahemisféricos ejerzan una influencia duradera sobre la infraestructura, la energía, los flujos financieros y la toma de decisiones nacionales en el hemisferio occidental.

La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 y el Hemisferio Occidental

La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 eleva al Hemisferio Occidental a un pilar central de la planificación de la seguridad de Estados Unidos. El documento presenta a la región como una primera línea de defensa nacional e identifica a potencias extrahemisféricas que buscan explotar su influencia económica y tecnológica para socavar la soberanía y los intereses estadounidenses .

La estrategia enfatiza la protección de la infraestructura crítica, la negación del acceso estratégico y el uso coordinado de todos los instrumentos del poder nacional. Los analistas han caracterizado esta postura como una reafirmación modernizada de la primacía hemisférica, expresada no a través de reivindicaciones territoriales, sino mediante la competencia por la infraestructura, los sistemas energéticos y la arquitectura financiera.

Fundamentalmente, la estrategia vincula la seguridad económica, los mercados energéticos y el liderazgo financiero como componentes que se refuerzan mutuamente y que conforman el poder nacional. Esta conexión es esencial para comprender la importancia estratégica de Panamá y Venezuela.

Panamá: Reajuste estratégico y prevención de la captura de infraestructura

Entorno de riesgo estratégico

La importancia estratégica de Panamá radica en el Canal de Panamá, una arteria vital para el comercio mundial y la movilidad naval de Estados Unidos. Tras el reconocimiento de la República Popular China por parte de Panamá en 2017, las empresas estatales chinas ampliaron su presencia en las operaciones portuarias y la infraestructura logística cercana al canal. A principios de la década de 2020, las evaluaciones estadounidenses consideraban cada vez más esta tendencia como un riesgo a largo plazo para la neutralidad del canal y el acceso estratégico.

Cambio de política en 2025

En febrero de 2025, Panamá anunció que no renovaría su memorando de entendimiento con China en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Esta decisión se produjo tras conversaciones directas con altos funcionarios estadounidenses, quienes hicieron hincapié en la soberanía, las obligaciones contraídas en virtud de tratados y las preocupaciones de seguridad relacionadas con el control extranjero de la infraestructura cercana al canal.
El momento elegido es significativo. La decisión de Panamá precedió a la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, lo que demuestra que la ejecución de la política estadounidense se anticipó a la publicación de la doctrina, en lugar de seguirla.

Instrumentos de poder aplicados

Estados Unidos recurrió principalmente a herramientas diplomáticas, económicas e informativas. El diálogo de alto nivel planteó la cuestión como un asunto de autonomía nacional, en lugar de alineamiento ideológico. Las señales económicas subrayaron los costos a largo plazo de la dependencia estratégica. El resultado demostró que era posible un reajuste cuando las condiciones políticas locales lo permitían y cuando la participación estadounidense era sostenida y creíble.

Venezuela: Presión coercitiva y desestabilización estratégica

Venezuela como plataforma para la influencia extrahemisférica

Para 2025, Venezuela se había convertido en un punto de convergencia para la influencia financiera china, la cooperación en materia de seguridad con Rusia, las redes iraníes para la elusión de sanciones y la penetración de la inteligencia cubana. China proporcionó financiación respaldada por el petróleo. Rusia mantuvo vínculos militares y energéticos. Irán facilitó los envíos de combustible y la cooperación técnica. Cuba infiltró personal de inteligencia y seguridad en las instituciones de seguridad interna de Venezuela.
Desde la perspectiva de Estados Unidos, Venezuela representaba no solo una crisis humanitaria y de gobernabilidad, sino también una plataforma hostil para la influencia de adversarios en el hemisferio.

Escalada y captura

A lo largo de 2025, Estados Unidos intensificó la presión mediante la aplicación de sanciones, interceptaciones marítimas y acciones legales basadas en acusaciones de larga data relacionadas con el narcotráfico y la financiación del terrorismo.
A principios de enero de 2026, las fuerzas estadounidenses capturaron al dictador Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Estados Unidos y comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York, acusados de delitos relacionados con el narcotráfico y el terrorismo. Este acontecimiento tendrá un impacto significativo en el equilibrio geopolítico del hemisferio, así como en la economía mundial.

Importancia estratégica

La captura de Maduro representa la acción más contundente de Estados Unidos en el hemisferio en décadas. Refleja una aplicación coordinada de inteligencia, autoridad legal, presión económica y poder militar, en consonancia con la lógica expuesta en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025.

Energía, poder monetario y la interrupción de los esfuerzos de desdolarización

Más allá de la desestabilización del régimen, Venezuela ocupa una posición central en una contienda más amplia por el sistema monetario internacional. China y Rusia, con el respaldo político de varios estados alineados con los BRICS, han buscado reducir la dependencia del dólar estadounidense en el comercio global, particularmente en los mercados energéticos.

El comercio de petróleo es fundamental para la primacía del dólar. Desde la década de 1970, las transacciones petroleras denominadas en dólares han reforzado la demanda global de la moneda estadounidense y han sustentado el poder financiero de Estados Unidos. Por lo tanto, la sustitución del dólar en los mercados energéticos es considerada por los competidores de Estados Unidos como un requisito previo necesario para una desdolarización más amplia .

Venezuela se encontraba en una posición única para servir como caso de estudio. Posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y ya había sido parcialmente excluida de los mercados basados en el dólar debido a las sanciones. China y Rusia exploraron mecanismos para liquidar las ventas de petróleo venezolano en monedas alternativas, incluyendo acuerdos denominados en yuanes y sistemas de trueque opacos canalizados a través de terceros países.

Al reafirmar el control sobre la producción y los canales de exportación de petróleo venezolano, Estados Unidos interrumpió esta trayectoria. El crudo venezolano vuelve a estar sujeto a los marcos legales, financieros y de aplicación de la ley estadounidenses, eliminando una plataforma clave para la desdolarización basada en la energía y reforzando los objetivos articulados en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025.

Consecuencias estratégicas para China, Rusia, Irán y Cuba

Las ambiciones de China de internacionalizar el yuan a través del comercio de materias primas sufrieron un revés significativo. Los esfuerzos de Rusia para construir mercados energéticos resistentes a las sanciones, al margen del sistema del dólar, se vieron limitados. Irán perdió un socio clave para eludir las sanciones y experimentar con alternativas comerciales.
Cuba experimentó las consecuencias más graves. El petróleo venezolano representaba una parte sustancial del suministro energético de Cuba. Las medidas coercitivas de Estados Unidos y la inestabilidad política redujeron drásticamente estos flujos, exacerbando la crisis económica cubana y desmantelando su influencia en materia de inteligencia en Caracas.

Implicaciones para la futura política estadounidense en el hemisferio

Los casos de Panamá y Venezuela sugieren que Estados Unidos tiene la intención de mantener una estrategia hemisférica más firme, centrada en la intervención temprana, la disuasión estratégica y el fortalecimiento de la resiliencia financiera y de seguridad. Es probable que los esfuerzos futuros prioricen la prevención de la toma de control de infraestructuras, la protección de los mercados energéticos y el refuerzo de la capacidad de gobernanza como mecanismos de protección contra la manipulación externa.

Conclusión

Las acciones de Estados Unidos en Panamá y Venezuela desde principios de 2025 demuestran que el enfoque en el hemisferio occidental, articulado en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, ya se estaba implementando en la práctica. Estas acciones produjeron efectos tangibles, incluyendo el retroceso de la influencia china en Panamá, el colapso de un régimen hostil en Venezuela y la interrupción de los esfuerzos coordinados para debilitar el dólar estadounidense a través de los mercados energéticos.

Estos acontecimientos se examinan con mayor profundidad en el próximo volumen titulado Imperialismo social chino: La infiltración silenciosa de Beijing en puertos, el espacio, los minerales y las mentes en las Américas, que analiza tanto la estrategia hemisférica a largo plazo de China como la respuesta estadounidense en constante evolución en los ámbitos económico, tecnológico, cognitivo y de seguridad. En conjunto, el libro y este análisis subrayan una conclusión fundamental: el hemisferio occidental ha resurgido como un escenario decisivo de competencia estratégica, y la política estadounidense está actuando en consecuencia.

Nota: Este análisis se publica mientras el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami prepara el lanzamiento de Social-imperialismo chino: La creciente influencia del Partido Comunista Chino en América Latina, obra del Comandante José Adán Gutiérrez, USN (Retirado), y del Dr. Rafael Marrero, economista jefe.

Basado en la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos de 2025, el próximo volumen examina con mayor profundidad la estrategia integral mediante la cual la República Popular China ha expandido su influencia económica, tecnológica, ideológica e institucional en América Latina y el Caribe, así como la respuesta de Estados Unidos ante este desafío.

Si bien el libro ofrece un análisis sistémico de la competencia hemisférica, el presente documento se centra en dos casos recientes, Panamá y Venezuela, como ejemplos operativos iniciales del cambio estratégico que se está produciendo.

El Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami es un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. 

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times.


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