El castrismo ha sostenido, desde su origen, una estrategia deliberada de confrontación con Estados Unidos, utilizando crisis, provocaciones y operaciones encubiertas como instrumentos políticos.
Este patrón histórico no solo evidencia una conducta sistemática, sino que confirma que el régimen continúa recurriendo a estos mecanismos para sostenerse en el poder, incluso a costa del sufrimiento del pueblo cubano.
Comprender la naturaleza provocadora y estratégica del castrismo es fundamental para interpretar sus acciones actuales y anticipar sus movimientos futuros. Lejos de ser reacciones espontáneas, muchas de sus crisis responden a cálculos políticos internos y externos.
El origen de una confrontación inevitable
Desde la propia Sierra Maestra, el demiurgo de Fidel Castro proclamó que, al finalizar la guerra contra Fulgencio Batista, comenzaría para él una lucha mayor contra Estados Unidos, la que calificó como su "verdadero destino".El castrismo, no Cuba, es una amenaza constante y permanente para la seguridad de esta nación. Es una verdad histórica que el sistema totalitario insular odia visceralmente a este país por representar todos los valores que le adversan.
Un hombre se encuentra junto a un mural que representa al líder revolucionario argentino Ernesto "Che" Guevara con la inscripción "Hasta la victoria, siempre" en La Habana, el 25 de febrero de 2026. (Foto de YAMIL LAGE / AFP vía Getty Images)Su vasta experiencia totalitaria en el manejo político lo convierte en un enemigo sumamente peligroso, circunstancia que se agrava por su total falta de escrúpulos y práctica en provocar conflictos, sin importar lo lastimoso que puedan ser los resultados para los cubanos.
Estrategia de confrontación y penetración
Los seguidores del castrismo siempre tramitarán la destrucción de esta nación, gestión en la que procurarán la ayuda de quienes comparten esa animadversión, mientras no cesan de sembrar en territorio estadounidense espías en busca de información que facilite su ruina, así como la de sus aliados más relevantes, entre los que hay que incluir al exilio cubano.Simultáneamente, el totalitarismo siempre trata de acentuar sus crisis periódicas con Estados Unidos, seguro de la visión que comparten algunos de que el conflicto es entre Goliat contra un manso David que sempiternamente se muestra como un cordero que simplemente se niega a que lo haga calderetas.
Crisis históricas como herramienta política
Tengamos presente que el asesinato en el aire sobre aguas internacionales de los cuatro tripulantes de las aeronaves de Hermanos al Rescate se produjo cuando el presidente Bill Clinton enfrentaba la firma o no de la Ley Helms-Burton.Además, el Éxodo del Mariel fue provocado bajo el mandato del presidente Jimmy Carter, un mandatario que intentó normalizar relaciones y disminuir el embargo.
Los agentes del castrismo que operan en este país están más que conscientes de que, aunque hay compatriotas serviles, listos para delatar y matar, no faltan cubanos dispuestos a arriesgar la vida por darle fin a la tiranía; por eso, es de creer que han tenido alguna participación en la reciente emboscada y ametrallamiento criminal de la expedición que transportó a una decena de patriotas a Cuba.
La resistencia: una constante histórica
La flamante incursión a Cuba de varios compatriotas dispuestos a entregar la vida en defensa de sus convicciones no es una novedad, como tampoco lo es que el totalitarismo castrista se presente ante el pueblo que desgobierna y el mundo como víctima de Estados Unidos, acusando a Washington de ser responsable de que varios connacionales irrumpieran en las aguas territoriales de la Isla, porque como dijera José Martí: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres!”.La primera expedición naval para derrocar el naciente totalitarismo de la que se tenga conocimiento se remonta a octubre de 1960. Una embarcación con más de 20 hombres arribó a costas cubanas. Los comandaba Armentino “El Indio” Feria; 10 de los expedicionarios fueron fusilados por orden de Raúl Castro, entre ellos 3 estadounidenses por nacimiento, siendo al menos uno de ellos veterano de la guerra de Corea.
Cientos de cubanoamericanos se congregaron en el aeropuerto de Opa-Locka, al noroeste de Miami, el 24 de febrero de 1996 para una manifestación tras enterarse de que dos aviones de "Hermanos al Rescate" habían sido derribados por cazas cubanos sobre aguas internacionales cerca de Cuba. (Foto de RHONA WISE/AFP vía Getty Images)Han sido muchas las expediciones protagonizadas por exiliados y numerosos los muertos en combate, fusilados y encarcelados, por lo que es apropiado decir que nunca han faltado cubanos dispuestos a honrar nuestro himno nacional que dice: “En cadenas vivir es vivir, en afrenta y oprobio sumido. Del clarín escuchad el sonido. ¡A las armas, valientes, corred!”.
Un régimen en crisis
Para orgullo de los que nacimos en Cuba, está ampliamente demostrado que la represión y el adoctrinamiento no han sido suficientes para eliminar las ansias de libertad de la mayoría de nuestros compatriotas, como se evidencia por la gran cantidad de jóvenes que se encuentran en prisión, más los que desean abandonar el país por la profunda frustración que les consume, y por jóvenes como estos que, con independencia de las manipulaciones de los espías castristas, ponen en riesgo sus vidas por su voluntad de luchar por la libertad y derechos de los cubanos.Los Castro, una familia mafiosa de altos vuelos, han demostrado fehacientemente que son sumamente hábiles en manejar las crisis y, en este momento, están afrontando un trance extremadamente complicado por su incapacidad para resolver los problemas más vitales de la población, mientras la mayoría de la ciudadanía está harta de la suma de fracasos que ha cosechado el totalitarismo. El fin les está llegando.
Raúl Castro levanta el brazo del recién elegido presidente cubano Miguel Díaz-Canel durante la Asamblea Nacional en el Palacio de Convenciones el 19 de abril de 2018 en La Habana, Cuba. Díaz-Canel será el primer presidente cubano no perteneciente a la familia Castro desde 1976. Raúl Castro deja el cargo tras 12 años en el poder. (Foto de Adalberto Roque-Pool/Getty Images)Tres puntos clave
El castrismo ha utilizado históricamente la provocación y la crisis como herramientas estratégicas para consolidar su poder.La confrontación con Estados Unidos no es circunstancial, sino parte estructural de su narrativa y supervivencia política.
A pesar de la represión, persiste una resistencia activa dentro y fuera de Cuba, lo que evidencia el desgaste del régimen y la cercanía de un posible punto de quiebre.
Sobre el autor: Pedro Corzo es miembro sénior del Miami Strategic Intelligence Institute (MSI²).
El MSI² es un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Más información sobre el MSI² en: www.miastrategicintel.com
Las opiniones son las del autor y no reflejan necesariamente la posición de The Epoch Times

















