Eduardo Bolsonaro, diputado federal de Brasil e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, pidió a la Cámara de Diputados que le permita ocupar su escaño desde Estados Unidos.
En una carta enviada al presidente de la Cámara de Diputados el 28 de agosto, el diputado Bolsonaro, que se encuentra desde hace unos meses en Estados Unidos, argumentó que la persecución política en su contra le impide regresar a su país.
"Desde mi primer mandato he hecho de la diplomacia parlamentaria uno de los ejes centrales de mi desempeño. A lo largo de estos años, he construido una red de interlocución internacional que me ha convertido en el parlamentario brasileño más respetado en el extranjero, no solo en Estados Unidos, sino también en América Latina, Europa y Oriente Medio", inicia la carta del diputado que compartió en cu cuenta en X.
El congresista brasileño recordó que dentro de las acciones oficiales parlamentarias que le atribuyen su cargo, la diplomacia internacional está legítimamente incluida y reconocida, y además resaltó que este mismo trabajo lo llevó a pertenecer a la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del país.
El señor Bolsonaro señaló que viajó a Estados Unidos en enero de este año, "durante el período de Carnaval", con apenas un pequeña maleta, pero durante su viaje se enteró por las noticias que en su país se estaba considerando retirarle su pasaporte y sobre otras medidas restrictivas.
"Ante esta situación, y convencido de que no podía correr el riesgo de interrumpir unos esfuerzos diplomáticos tan importantes, decidí permanecer en territorio estadounidense con permiso no remunerado, derecho que se garantiza a cualquier parlamentario", añadió.
Luego, el 20 de agosto conoció por la prensa que se le habían imputado cargos en su contra, "precisamente por la actividad parlamentaria legítima que ejerzo en el extranjero", añadió.
En este contexto, con el precedente de la pandemia que llevó a una participación remota de los parlamentarios, y frente a lo que reitera como "una persecución política en su contra" que representa un riesgo "incomparablemente mayor", el diputado Bolsonaro pidió mantener su cargo de forma remota desde los Estados Unidos.
"No reconozco ninguna falta, no renuncio a mi mandato, no renuncio a mis prerrogativas constitucionales y sigo ejerciendo plenamente las funciones que me han sido conferidas por el voto popular", declaró.
El presidente de la Cámara, Hugo Motta, ha remitido cuatro revocación de mandato para Bolsonaro a la Comisión de Ética de la Cámara durante los últimos meses.
Según el diputado Motta, Bolsonaro será tratado siguiendo las normas. "Es importante enfatizar que trataremos a cada representante conforme a las normas. Nuestras normas no contemplan mandatos remotos", aseguró al medio Metrópoles el 8 de agosto.
El 20 de agosto, la policía federal de Brasil imputó al diputado federal Bolsonaro (PL-SP) y a su padre, Jair Bolsonaro, por el delito de "coacción durante el proceso y intento de abolición del Estado Democrático de Derecho", por presuntamente promover medidas de represalia del presidente estadounidense Donald Trump contra el gobierno brasileño. Estas incluyen el aumento de aranceles del 50% a las importaciones de productos del país, una investigación comercial contra Pix y sanciones financieras bajo la Ley Magnitsky contra el ministro Alexandre de Moraes.

Juicio por golpe de Estado
El 14 de julio, el expresidente Bolsonaro fue acusado por la Fiscalía General de la Nación ante el Supremo Tribunal Federal (STF), junto a siete de sus colaboradores de su gobierno [2019 / 2022] de cometer "actos contrarios al Estado Democrático de Derecho" por el supuesto intento de golpe de Estado, tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en 2023.
Jair Bolsonaro ha negado todas las acusaciones. “Nunca he atentado contra la democracia ni contra la Constitución. (...) Estamos viviendo una verdadera CACERÍA DE BRUJAS, una persecución descarada contra mí y contra los millones de brasileños a quienes represento y a quienes doy voz".
El expresidente Bolsonaro se encuentra en prisión domiciliaria impuesta por el STF desde el 4 de agosto. Se tiene previsto el inicio del juicio en su contra para el 2 de septiembre, y posteriores sesiones los días 3, 9, 10 y 12 de septiembre, de acuerdo con el calendario que publicó la secretaría de la Primera Sala.
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