Cómo Ecuador pasó de paraíso turístico a centro del narcotráfico regional

Agentes de la Policía Nacional de Ecuador escoltan a un hombre detenido bajo sospecha de pertenecer a una banda criminal durante un operativo conjunto con miembros de las Fuerzas Armadas en una de las principales avenidas de Guayaquil, Ecuador, el 15 de enero de 2024. Foto de YURI CORTEZ/AFP vía Getty Images

Agentes de la Policía Nacional de Ecuador escoltan a un hombre detenido bajo sospecha de pertenecer a una banda criminal durante un operativo conjunto con miembros de las Fuerzas Armadas en una de las principales avenidas de Guayaquil, Ecuador, el 15 de enero de 2024. Foto de YURI CORTEZ/AFP vía Getty Images

29 de mayo de 2026, 10:24 p. m.
| Actualizado el29 de mayo de 2026, 10:24 p. m.

En apenas cinco años, Ecuador pasó de ser considerado uno de los países más tranquilos de Sudamérica a convertirse en uno de los principales epicentros del crimen organizado y el narcotráfico en la región.

La transformación fue vertiginosa. En 2023, el servicio diplomático de la Unión Europea advertía que Ecuador se había convertido en uno de los países más afectados por el crimen organizado en América Latina. En 2025 pasó a ocupar el tercer peor puesto en el Índice Global de Crimen Organizado después de Colombia y México.

La tasa de homicidios, que en 2020 era de 7,8 asesinatos por cada 100,000 habitantes, se multiplicó por siete y superó los 50 en 2025, según el Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado.

Gran parte de la violencia se concentra en las rutas utilizadas para el tráfico internacional de cocaína. Los puertos ecuatorianos del Pacífico se transformaron en plataformas estratégicas para enviar droga hacia Estados Unidos y Europa, especialmente desde la provincia costera de Guayas.

<em>Río Guayas frente a la ciudad de Guayaquil en una vista desde un barco en 1962. (Foto de Harvey Meston/Archive Photos/Getty Images)</em>Río Guayas frente a la ciudad de Guayaquil en una vista desde un barco en 1962. (Foto de Harvey Meston/Archive Photos/Getty Images)

Solo en 2025, Guayaquil registró 2535 de los 9216 homicidios contabilizados en todo el país. Otros focos críticos se ubicaban en zonas cercanas a Guayas y en regiones del noreste ecuatoriano donde también avanzaron economías ilegales asociadas a la minería de oro.

La crisis ecuatoriana reproduce, en una versión acelerada, varios fenómenos ya vistos en México y Colombia: control territorial del narcotráfico, fragmentación de organizaciones criminales, militarización de la seguridad pública y transformación de los puertos en plataformas clave para el tráfico internacional de cocaína.

Ecuador se convirtió en un “importante centro de exportación de drogas” donde se han infiltrado “los principales cárteles de México y grupos criminales de lugares lejanos como Albania”, indica el reporte diplomático de la Unión Europea de 2023,

A su vez, el avance de las organizaciones criminales terminó contaminando a otras actividades ilegales, desde la extorsión y la minería ilegal hasta los asesinatos por encargo.

Árboles rodean la Laguna Grande, en la reserva amazónica protegida de Cuyabeno, Ecuador, el 30 de marzo de 2024. Científicos atribuyen el deterioro ambiental de la zona al impacto de la deforestación, el cambio climático y la contaminación minera en la Amazonía ecuatoriana. (Foto de Daniel Muñoz/AFP vía Getty Images)Árboles rodean la Laguna Grande, en la reserva amazónica protegida de Cuyabeno, Ecuador, el 30 de marzo de 2024. Científicos atribuyen el deterioro ambiental de la zona al impacto de la deforestación, el cambio climático y la contaminación minera en la Amazonía ecuatoriana. (Foto de Daniel Muñoz/AFP vía Getty Images)

Un paraíso de selva y mar hasta que irrumpió la violencia

Ecuador, hogar de parte de la Amazonía que durante años fue promocionado como un destino de naturaleza, aventura y ecoturismo, comenzó a perder visitantes a medida que avanzaba la violencia criminal.

Las alertas internacionales de viaje y la difusión constante de asesinatos, secuestros, atentados y motines deterioraron rápidamente la imagen del país como uno de los destinos más seguros de Sudamérica.

El medio británico GBNews publicó una advertencia para viajeros bajo el título: “¡Estado de emergencia! Se advierte a los turistas que viajen al extranjero en 2025 que un hermoso destino turístico está asolado por la violencia”, en referencia al aumento de asesinatos, secuestros y atentados en el país.

La crisis de seguridad también golpeaba a hoteles, restaurantes, agencias de viaje y operadores turísticos que dependían del flujo internacional de visitantes.

El asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, ocurrido a solo once días de las elecciones de 2023, marcó un punto de quiebre en la percepción internacional sobre Ecuador.

Meses después, hombres armados irrumpieron en una transmisión en vivo de TC Televisión y tomaron temporalmente como rehenes a periodistas y trabajadores del canal, según relató Reporteros Sin Frontera (RSF). Ambos episodios terminaron de destruir la imagen de Ecuador como uno de los países más tranquilos de Sudamérica.

RSF afirmó entonces que el asalto armado al canal, retransmitido en directo, ocurrió “en paralelo al auge de las bandas criminales y los cárteles de la droga en el país”.

<em>Soldados ecuatorianos patrullan frente a las instalaciones del canal TC Televisión en Guayaquil, Ecuador, el 9 de enero de 2024, después de que hombres armados irrumpieran en plena transmisión en vivo del canal estatal. El ataque ocurrió un día después de que el presidente Daniel Noboa declarara el estado de excepción tras la fuga del narcotraficante José Adolfo Macías, alias “Fito”. (Foto de MARCOS PIN / AFP vía Getty Images)</em>Soldados ecuatorianos patrullan frente a las instalaciones del canal TC Televisión en Guayaquil, Ecuador, el 9 de enero de 2024, después de que hombres armados irrumpieran en plena transmisión en vivo del canal estatal. El ataque ocurrió un día después de que el presidente Daniel Noboa declarara el estado de excepción tras la fuga del narcotraficante José Adolfo Macías, alias “Fito”. (Foto de MARCOS PIN / AFP vía Getty Images)
La organización advirtió además que “el incremento de la violencia, las amenazas y la hostilidad contra la prensa” había llevado la situación de seguridad para periodistas a un nivel “catastrófico”.

El narcotráfico global descubrió a Ecuador

La ubicación geográfica de Ecuador en la costa del Pacífico terminó convirtiéndolo en un punto estratégico para el narcotráfico internacional. Situado entre Colombia —el mayor productor mundial de cocaína— y Perú, otro de los principales productores de la región, el país se transformó en una plataforma ideal para almacenar y exportar droga hacia Estados Unidos y Europa.

Sus puertos marítimos, especialmente los de Guayaquil, Esmeraldas y Manta, adquirieron un papel clave dentro de las rutas globales de la cocaína. El crecimiento del comercio marítimo y el alto movimiento de contenedores facilitaron además la infiltración de redes criminales en las cadenas logísticas y portuarias.

<em>Carga de bananas en el buque de carga Santa Luisa sobre el río Guayas, en Guayaquil, Ecuador. Foto de archivo. (Foto de Harvey Meston/Archive Photos/Getty Images)</em>Carga de bananas en el buque de carga Santa Luisa sobre el río Guayas, en Guayaquil, Ecuador. Foto de archivo. (Foto de Harvey Meston/Archive Photos/Getty Images)

La dolarización de la economía ecuatoriana en 2020 también convirtió al país en un entorno atractivo para el lavado de dinero y las operaciones financieras del crimen organizado.

“Instituciones políticas débiles, una economía dolarizada y un acuerdo comercial con Europa convirtieron a Ecuador en un punto ideal para el transbordo de cocaína en Sudamérica”, destacó el Center for Strategic and International Studies (CSIS, por sus siglas en inglés) en su informe El ojo del huracán: las crisis acumuladas de Ecuador, publicado el 24 de abril de 2024.

El CSIS sostiene que, aunque el acuerdo comercial entre Ecuador y la Unión Europea redujo aranceles y fortaleció las exportaciones ecuatorianas, “el aumento del intercambio económico catapultó al puerto de Guayaquil a uno de los más importantes de la costa del Pacífico de Sudamérica, y a un enclave privilegiado para las organizaciones criminales transnacionales”.

Otro informe, elaborado por el International Crisis Group advierte que la transformación de Ecuador desde ser “un corredor de tránsito de la droga” hasta convertirse en una plataforma estratégica para el crimen organizado se aceleró por una combinación de factores.

Entre esos factores, menciona “la desarticulación de grandes cárteles criminales”, el crecimiento del comercio marítimo y “las repercusiones del acuerdo de paz colombiano de 2016”, que alteraron las rutas tradicionales del narcotráfico en la región.

En ese contexto, la “extensa red de carreteras” y los “débiles controles fronterizos” facilitaron el transporte de droga dentro del país y hacia los puertos de exportación.

“Los puertos del Pacífico ecuatoriano, especialmente los de Guayaquil, son ahora las puertas de salida más eficientes para cargamentos de cocaína desde la región hacia Europa y EE. UU.”, agrega el informe.

Las bandas locales se transformaron en cárteles

El análisis señala que durante años "Los Choneros" controlaron buena parte del negocio criminal en Ecuador y mantuvieron una especie de equilibrio entre cárceles, rutas de droga y bandas locales. Pero todo comenzó a romperse con la llegada de mafias extranjeras, la fragmentación de grupos narcos colombianos y el boom del tráfico de cocaína desde los puertos ecuatorianos hacia Europa y Estados Unidos.

El punto de quiebre llegó en 2020, cuando fue asesinado Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, líder de Los Choneros. Su muerte desató una guerra interna que fragmentó el mapa criminal ecuatoriano y fortaleció a grupos rivales como "Los Lobos", "Tiguerones" y "Chone Killers". Estas bandas dejaron de ser simples pandillas callejeras o carcelarias y comenzaron a pelear el control de puertos, rutas de cocaína, cárceles, barrios, extorsión, minería ilegal y sicariato.

<em>Trece hombres armados detenidos tras el asalto al canal estatal TC Televisión son presentados ante la prensa en Guayaquil, Ecuador, el 10 de enero de 2024, en medio del estado de excepción decretado tras la fuga del narcotraficante José Adolfo Macías, alias “Fito”. (Foto AFP/Getty Images)</em>Trece hombres armados detenidos tras el asalto al canal estatal TC Televisión son presentados ante la prensa en Guayaquil, Ecuador, el 10 de enero de 2024, en medio del estado de excepción decretado tras la fuga del narcotraficante José Adolfo Macías, alias “Fito”. (Foto AFP/Getty Images)

El CSIS sostiene que las bandas ecuatorianas se fracturaron cuando grupos criminales extranjeros comenzaron a disputar el negocio dentro del país. Mientras "Los Choneros" fueron vinculados históricamente al Cártel de Sinaloa, organizaciones rivales como "Los Lobos" empezaron a conectarse con otras redes internacionales.

Esa disputa transformó a las pandillas locales en estructuras mucho más violentas y profesionalizadas, capaces de pelear el control de puertos, cárceles, barrios y corredores de cocaína en todo Ecuador.

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"Los Choneros" y "Los Lobos", junto con varios de sus líderes, fueron sancionados por Estados Unidos y posteriormente designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras por el gobierno estadounidense.

“Los cárteles del narcotráfico, como Los Choneros, muchos de ellos vinculados a poderosos cárteles de la droga en México, amenazan la vida y el sustento de las comunidades en Ecuador y en toda la región”, declaró Brian E. Nelson, entonces subsecretario del Tesoro de EE.UU. para Terrorismo e Inteligencia Financiera.

Guerras territoriales

La guerra entre bandas desató una ola de asesinatos, masacres carcelarias y disputas territoriales en distintas regiones del país.

Las provincias de la costa del Pacífico se convirtieron en “el epicentro de la violencia en Ecuador”, según el International Crisis Group. Los autores describen asesinatos de jueces, alcaldes y funcionarios penitenciarios, enfrentamientos armados entre grupos criminales, ataques con coches bomba y ejecuciones relacionadas con extorsiones.

La violencia también alteró la vida cotidiana en numerosos barrios y ciudades. Bandas rivales comenzaron a imponer “fronteras invisibles” para delimitar territorios bajo su control, obligando a muchas familias a abandonar sus hogares por miedo.

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Muchas mujeres jóvenes y niñas son reclutadas, presionadas o forzadas a participar en actividades criminales, y que incluso pueden terminar asesinadas por su vínculo con estas organizaciones.

Las cárceles: el verdadero centro del poder criminal

Muchas de las disputas entre bandas nacen dentro de las cárceles antes de extenderse a las calles.
<em>El narcotraficante José Adolfo Macías, alias “Fito”, es custodiado por militares y por el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, tras su llegada a la base aérea de Guayaquil el 25 de junio de 2025, luego de ser recapturado en Manta. La fuga de “Fito” en enero de 2024 desató una de las peores olas de violencia en la historia reciente del país. (Foto de Marcos PIN/AFP vía Getty Images)</em>El narcotraficante José Adolfo Macías, alias “Fito”, es custodiado por militares y por el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, tras su llegada a la base aérea de Guayaquil el 25 de junio de 2025, luego de ser recapturado en Manta. La fuga de “Fito” en enero de 2024 desató una de las peores olas de violencia en la historia reciente del país. (Foto de Marcos PIN/AFP vía Getty Images)

Según el CSIS, las bandas ecuatorianas operan desde los propios centros penitenciarios, convertidos en centros logísticos del crimen. Cada pabellón suele estar controlado por distintas organizaciones, desde donde sus líderes coordinan narcotráfico, asesinatos y operaciones criminales.

La disputa por el control de las cárceles desató algunas de las masacres más violentas del país. Para los analistas, estos episodios forman parte de una lucha territorial que se libra tanto dentro como fuera de prisión.

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Militarización y “guerra” contra las bandas

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, endureció la respuesta estatal tras la toma armada del canal de televisión en Guayaquil y la ola de violencia registrada a comienzos de 2024, recurriendo a estados de excepción y operaciones militares contra las bandas criminales.

Noboa fue el primer mandatario ecuatoriano en declarar a las bandas criminales como “organizaciones terroristas” y en utilizar la figura de “conflicto armado interno” para desplegar militares e intervenir las cárceles del país, según el estudio.

La estrategia se concentró especialmente en recuperar el control de los centros penitenciarios, considerados por los analistas como los principales centros operativos de las mafias. Aunque en 2024 los homicidios bajaron de más de 8000 a menos de 7000 en un año, en 2025 la violencia volvió a dispararse y el país cerró el año con 9216 asesinatos.

El CSIS advierte que los estados de excepción y las operaciones militares pueden generar resultados temporales, pero sostiene que Ecuador necesita una reconstrucción institucional más profunda para evitar que la violencia vuelva a escalar.

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Para los analistas del International Crisis Group, los resultados de la estrategia de seguridad impulsada por el presidente Noboa han sido “irregulares y de poca duración”.

El informe sostiene que “las redadas militares y policiales proyectan el poder estatal, dispersan a los grupos criminales y los empujan a la clandestinidad. Pero la forma abrupta en la que se retiran las fuerzas de seguridad permite que las bandas se reagrupen”.

“Ante el creciente control de las fuerzas de seguridad, los grupos criminales se adaptan, se desplazan a nuevos territorios, captan nuevos reclutas, tejen nuevas redes de corrupción y diversifican sus fuentes de ingresos”.

La velocidad del deterioro ecuatoriano sorprendió incluso a organismos internacionales. Lo que durante años parecía un fenómeno limitado al narcotráfico terminó transformando cárceles, puertos, barrios y ciudades enteras en territorios disputados por organizaciones criminales.

<em>Una niña llora después de que la policía allanara la vivienda de un presunto extorsionador en Guayaquil, Ecuador, el 8 de febrero de 2024. La imagen fue captada durante los operativos desplegados tras la declaración de “conflicto armado interno” decretada por el presidente Daniel Noboa contra las bandas criminales. (Foto de John Moore/Getty Images)</em>Una niña llora después de que la policía allanara la vivienda de un presunto extorsionador en Guayaquil, Ecuador, el 8 de febrero de 2024. La imagen fue captada durante los operativos desplegados tras la declaración de “conflicto armado interno” decretada por el presidente Daniel Noboa contra las bandas criminales. (Foto de John Moore/Getty Images)

El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado advierte además que la violencia se expandió hacia otras economías ilegales, como la extorsión, el secuestro y la minería ilegal, consolidando la presencia territorial de las mafias en distintas regiones del país.

El deterioro también alcanzó a niños y adolescentes. Distintos informes de seguridad alertan que las bandas criminales comenzaron a reclutar menores de edad cada vez con más frecuencia, aprovechando la expansión de armas de fácil uso y la presencia cotidiana de grupos armados en numerosos barrios del país. En varias ciudades costeras, más de la mitad de los menores consultados por el observatorio afirmó conocer la presencia de organizaciones criminales en su entorno.


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