El último informe de seguridad nacional de Taipéi muestra que Beijing está utilizando a Taiwán como puerta trasera para eludir las restricciones tecnológicas occidentales, una táctica que, según advierten los expertos, podría aumentar el riesgo de una invasión armada.
La Oficina de Seguridad Nacional de Taiwán presentó su evaluación de seguridad al órgano legislativo de Taiwán —conocido oficialmente como Yuan Legislativo— el 6 de abril, indicando que el régimen chino tiene como objetivo las industrias de inteligencia artificial (IA) y semiconductores de la isla para trasladar la producción a China.
El documento, titulado "Informe de Operaciones de la Oficina de Inteligencia Nacional y Seguridad Nacional", afirma que Beijing ha estado utilizando canales extraoficiales para captar a los talentos de alta tecnología de Taiwán y obtener ilícitamente productos controlados.
El Partido Comunista Chino (PCCh) busca obtener "los chips de vanguardia de Taiwán y otras tecnologías y productos críticos", señaló la oficina, según una traducción.
Señala que la campaña de robo de Beijing, que se alinea con su 15.° Plan Quinquenal —la hoja de ruta económica del régimen para 2026-2030—, ha puesto el punto de mira en las industrias tecnológicas taiwanesas en su intento por "romper el cerco tecnológico internacional".
El informe también detalla otras amenazas chinas, entre las que se incluyen incursiones irregulares en el espacio aéreo y marítimo de Taiwán, la guerra cognitiva online y los esfuerzos por socavar la posición diplomática de Taiwán a nivel internacional.
Taiwán es una democracia autónoma que el PCCh nunca ha gobernado, pero que se ha comprometido a anexar por la fuerza si es necesario.
Esta isla, potencia tecnológica, representa el 60 % de la producción mundial de chips y el 90 % de los semiconductores más avanzados del mundo.
Taiwán como puerta trasera
Lin Tsung-nan, profesor de ingeniería eléctrica en la Universidad Nacional de Taiwán, afirmó que el endurecimiento de las restricciones a la exportación de semiconductores por parte de Washington dejó a Beijing con pocas opciones, lo que le empujó a centrarse en la isla para extraer la tecnología que ya no puede adquirir legalmente.
Chips semiconductores en una placa de circuito de un ordenador, en esta imagen ilustrativa tomada, el 25 de febrero de 2022. (Florence Lo/Reuters)"En el reciente caso de Super Micro Computer, los implicados fueron detenidos por las fuerzas del orden estadounidenses, pero las sanciones en Taiwán son relativamente indulgentes y su marco legal es mucho menos sólido en comparación", declaró Lin a The Epoch Times.
"Este caso demuestra que Taiwán se ha convertido en un conducto para que Beijing eluda las restricciones tecnológicas occidentales".
En marzo, las autoridades estadounidenses acusaron al cofundador y a dos empleados de Super Micro Computer —también conocida como Supermicro— de canalizar ilegalmente chips de Nvidia por valor de millones de dólares hacia China.
Lin afirmó que la familiaridad lingüística y el acceso privilegiado han hecho que el sector tecnológico de Taiwán sea más vulnerable.
"Los agentes chinos pueden comunicarse directamente con personas en Taiwán en mandarín, y Beijing puede aprovechar a figuras pro-China dentro de la industria de alta tecnología de Taiwán para obtener información clasificada", dijo Lin.
Lee Chung-chih, coordinador adjunto del Programa de Industrias Estratégicas del centro de estudios taiwanés DIMEs Center y exdirector general adjunto del Centro de Tecnología de Telecomunicaciones de Taiwán, señaló que la campaña encubierta de Beijing para hacerse con tecnología extranjera no se limita a Taiwán, sino que también tiene en el punto de mira a Estados Unidos, Europa y Japón.
"El apetito de China por la tecnología robada es enorme, y se centra en las capacidades más avanzadas y especializadas de todo el mundo", declaró Lee a The Epoch Times.
El robo alimenta el poder
Lee señaló que, aunque Beijing no pudo adquirir la tecnología de fabricación de chips más avanzada de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. a pesar de décadas de esfuerzos clandestinos, el régimen sigue apuntando en su lugar al ecosistema de semiconductores en general.
El logotipo de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. se muestra en un edificio en Hsinchu, Taiwán, el 15 de abril de 2025. (Ann Wang/Reuters)"China está robando a lo largo de toda la cadena de diseño de semiconductores, desde aplicaciones de chips y maquinaria crítica hasta parámetros de proceso y diseños de líneas de producción", afirmó Lee.
Pero las operaciones de espionaje de Beijing no se limitan a la industria de los semiconductores de Taiwán, ya que el PCCh también está penetrando sistemáticamente en otros sectores críticos de alta tecnología, según Lee.
"También han puesto sus miras en las industrias de redes y telecomunicaciones de Taiwán para llevar a cabo una infiltración a gran escala, causando un cierto grado de daño a los sectores de alta tecnología relacionados", dijo Lee.
Lee señaló que estos secretos comerciales robados permiten a Beijing traducir rápidamente los avances en beneficios y ampliar con rapidez la capacidad de producción, reforzando así su poder nacional en general.
Facilitando la invasión
Lin afirmó que el robo de tecnología por parte de China forma parte de una campaña más amplia en la "zona gris" —acciones agresivas y coercitivas diseñadas para intimidar al adversario sin llegar al umbral de la guerra— con el objetivo de socavar fundamentalmente la democracia y el modo de vida de Taiwán."La estrategia actual de China es lograr la unificación con Taiwán sin disparar un solo tiro", afirmó Lin.
La bandera nacional de Taiwán es izada durante una ceremonia de izada de bandera a primera hora de la mañana, después de que el Ejército Popular de Liberación de China anunciara que llevaría a cabo maniobras con fuego real en cinco zonas marítimas y del espacio aéreo designadas alrededor de Taiwán, en Taipéi, el 30 de diciembre de 2025. (Cheng Yu-chen/AFP vía Getty Images)"A través del robo y la guerra de información contra Taiwán, incluida la producción masiva de desinformación, Beijing está tratando de convencer a Taiwán de que la resistencia es inútil y que la capitulación es su única opción".
La Comunidad de Inteligencia de EE. UU. publicó en marzo su Evaluación Anual de Amenazas de 2026, en la que se afirma que Beijing prefiere "lograr la unificación sin el uso de la fuerza, si es posible", incluso aunque el PCCh mantenga su amenaza de un ataque armado contra Taiwán.
Lin advirtió de que el robo de tecnología por parte de Beijing podría aumentar la probabilidad de un ataque militar a gran escala contra la isla.
"Mediante el robo, China puede convertir la tecnología de chips de Taiwán en un arma para erosionar la capacidad de Washington de defender la primera cadena de islas", afirmó Lin.
La primera cadena de islas —que incluye Taiwán, el territorio continental de Japón y Filipinas— es considerada por los analistas como un amortiguador estratégico que limita la capacidad de China para proyectar su poderío militar en el Pacífico.
En la misma línea, señaló Lee, el efecto acumulativo del robo de tecnología está erosionando directamente la ventaja estratégica de Taipéi, degradando su capacidad para defenderse en caso de que Beijing lanzara una invasión militar.
"Estos actos de robo se acumulan con el tiempo y todos contribuyen a impulsar la agresión de Beijing", afirmó Lee.
Lee advirtió que cualquier infiltración china en el sector de la IA de Taiwán es especialmente peligrosa, ya que esta tecnología está llamada a desempeñar un papel fundamental en futuras operaciones militares y de inteligencia.
"El robo a gran escala de la tecnología de IA de la isla podría otorgar a China una ventaja militar decisiva que Taiwán no puede permitirse ignorar", afirmó Lee.















