El presidente Donald Trump lanzó el 29 de enero una respuesta federal a nivel gubernamental para tratar la adicción, también conocida como trastorno por uso de sustancias.
El presidente emitió una orden ejecutiva que describe la Gran Iniciativa de Recuperación Estadounidense (Great American Recovery Initiative), una estrategia federal unificada para combatir la crisis de adicciones tratando el consumo de sustancias como una condición médica crónica y tratable en lugar de un problema aislado o una falla moral.
El plan prioriza la intervención temprana, basada en evidencia científica, para detener la dependencia antes de que se instale por completo. Esta intervención irá seguida de un apoyo continuo para quienes se encuentran en recuperación a largo plazo.
El plan busca fomentar alianzas sólidas entre agencias gubernamentales y líderes locales, organizaciones comunitarias, grupos religiosos y naciones tribales con el fin de implementar soluciones efectivas adaptadas a cada realidad.
La iniciativa está copresidida por el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., y Kathryn Burgum, ex Primera Dama de Dakota del Norte y esposa del Secretario del Interior, Doug Burgum.
"La adicción no es una debilidad moral; es una enfermedad crónica y tratable", declaró Kennedy durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca. "Durante demasiado tiempo, nuestra nación ha respondido con fragmentación, estigma y silencio, en lugar de ciencia, compasión y coordinación".
Según datos de la Casa Blanca, cerca de 50 millones de estadounidenses, o el 16.8 % de la población del país, padecen esta enfermedad. Muchos nunca reciben tratamiento, dijo Kennedy.
Kathryn Burgum compartió su propia historia de recuperación del alcoholismo tras 23 años de sobriedad, en declaraciones a la prensa: "Si no fuera por la gracia de Dios, hoy no estaría aquí", dijo. "Mi mensaje es sencillo: nunca pierdan la esperanza en la recuperación".
Burgum destacó que esta iniciativa marca un cambio fundamental: pasar de la reacción a la prevención. "Cuando la adicción se trata de manera temprana y adecuadamente, las personas se recuperan y las familias sanan".
Esta orden ejecutiva se construye sobre acciones del primer mandato de Trump, como la declaración de emergencia nacional por la crisis de los opioides en 2017 y el lanzamiento de la Iniciativa para Detener el Abuso de Opioides y Reducir la Oferta y la Demanda de Drogas.
El nuevo proyecto busca unificar y optimizar los recursos nacionales para ofrecer una continuidad integral de atención: desde la intervención inicial hasta la reinserción exitosa en la comunidad.
"El tratamiento de la adicción debe ser similar al de otras enfermedades crónicas, basado en evidencia científica, con avances médicos, apoyo continuo y conexión con la comunidad", escribió el presidente en la orden ejecutiva.
"Mi administración impulsará una nueva respuesta nacional ante la enfermedad, promoviendo una coordinación más sólida entre el gobierno, el sector salud, las comunidades de fe y el sector privado, con el propósito de salvar vidas, reconstruir familias y fortalecer nuestras comunidades".
Bajo la administración Trump, el gobierno federal también ha intensificado la lucha contra el tráfico de drogas mediante incautaciones a gran escala y operaciones militares cinéticos, desde 2025.
A finales de 2025, la Guardia Costera de Estados Unidos había decomisado más de 469,000 libras de cocaína, una cantidad que el Departamento de Seguridad Nacional calcula que es suficiente para proporcionar 177 millones de dosis letales.
La administración también lanzó la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear en noviembre de 2025 para combatir actividades de narcoterrorismo en el hemisferio occidental, con al menos 30 ataques en el marco de esta operación.
"Durante el último año, hemos logrado avances extraordinarios al frenar el flujo de drogas ilegales que amenazan a las comunidades estadounidenses. Ahora debemos complementar ese esfuerzo con una acción nacional decidida que priorice el tratamiento y la recuperación de las adicciones", declaró el presidente Trump en la orden ejecutiva.














