El Partido Comunista Chino (PCCh) ha expulsado al exmiembro del Politburó Ma Xingrui por corrupción y abuso de poder en los que estuvo involucrada su familia, en medio de la agitación en las altas esferas del poder.
Ma, de 66 años, fue expulsado del partido y destituido de todos sus cargos públicos tras una investigación interna, según anunciaron el martes las autoridades chinas.
Ma, quien en su momento fue considerado una estrella en ascenso en la escena política china, es ahora la última víctima de la denominada purga anticorrupción liderada por Xi Jinping, el líder del Partido.
Esta campaña de gran alcance, que también sirvió para eliminar a los rivales políticos de Xi, cobró un nuevo impulso en los últimos años, lo que llevó a la destitución de decenas de altos mandos militares, incluidos dos generales de alto rango que también eran miembros del Politburó.
La destitución de Ma generó la tercera vacante en el máximo órgano de toma de decisiones del Partido, una situación sin precedentes en China desde hace décadas.
Las autoridades revelaron en abril que Ma —quien llevaba meses sin aparecer en público— estaba siendo investigado por la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, el principal organismo anticorrupción del Partido.
La Comisión declaró en un comunicado del 14 de julio que Ma "violó gravemente la disciplina y las normas políticas" al tolerar la conducta indebida y los delitos de su personal, y al ayudar a miembros de su familia a adquirir propiedades por debajo del valor de mercado.
La agencia también acusó a Ma de utilizar su cargo oficial y su dinero para obtener favores sexuales, así como de permitir que sus familiares utilizaran su influencia política para obtener enormes beneficios económicos, lo que generó una corrupción "desenfrenada" en la que estuvo involucrada toda su familia. No se reveló la cantidad de dinero involucrada.
La agencia indicó que Ma será procesado.
La agencia agregó que el Politburó revisó y aprobó un informe sobre la investigación en contra de Ma durante una reunión celebrada el 30 de junio, aunque no proporcionó razones que expliquen por qué Pekín recién ahora ha revelado el alcance de las acusaciones relacionadas con la investigación.
Ma, ingeniero aeroespacial, trabajó durante más de una década en la industria de defensa de China. De 2007 a 2013, dirigió la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, un conglomerado estatal y uno de los principales proveedores militares.
A finales de junio, a Ma se le retiró su escaño en la Asamblea Popular Nacional, el órgano legislativo del país que actúa como mero sello de goma. Otros seis altos mandos militares, con rangos de general o teniente general, también fueron expulsados de este órgano controlado por el Partido sin explicación alguna.
Las fuerzas armadas chinas están atravesando una purga sin precedentes que ha suscitado dudas sobre los esfuerzos de Xi, que se extienden por más de una década, para modernizar el Ejército Popular de Liberación. En enero, las autoridades anunciaron que Zhang Youxia, el general de mayor rango del país había sido sometido a una investigación. Las autoridades no han ofrecido ninguna explicación sobre esta investigación repentina más allá de la acusación de grave violación de la disciplina y la ley.
Zhang había sido miembro del Politburó, cuyo número de integrantes se ha reducido de hecho de 24 en 2022 a 21 tras la salida de Ma.
El primero en ser expulsado de este órgano clave de gobierno fue He Weidong, quien en su momento fue el segundo general de mayor rango de China, y quien fue expulsado del Partido y de las fuerzas armadas en octubre de 2025.
Ma renunció a su cargo como jefe del Partido en la región de Xinjiang, en el extremo occidental del país, en julio de 2025.
Desde entonces, Xinjiang ha sido testigo de la caída en desgracia de múltiples altos funcionarios del Partido, entre ellos Zhu Changjie, quien había prestado servicio durante mucho tiempo en el aparato de seguridad de la región.
Los analistas con quienes anteriormente habló La Época sugirieron que Xi podría estar utilizando la campaña anticorrupción para consolidar su control, al tiempo que elude rendir cuentas por la represión de los musulmanes uigures en la región.





















