Un grupo bipartidista de la Cámara de representantes presentó un proyecto de ley para investigar las operaciones de influencia de Beijing en todo el mundo, afirmando que esta medida es necesaria para proteger a los estadounidenses de las amenazas del régimen comunista a nivel global.
La legislación propuesta ordenaría al director de inteligencia nacional que examine las "implicaciones para la seguridad nacional del aumento de la influencia maligna extranjera" por parte del Partido Comunista Chino (PCCh), según el texto del proyecto de ley publicado por la oficina del representante Derek Tran (D-Calif.) el 18 de marzo.
Tran, quien lidera la iniciativa legislativa, afirmó que el proyecto de ley tiene como objetivo dotar a los responsables políticos estadounidenses de la "visión clara y basada en pruebas que necesitan para proteger al pueblo estadounidense".
"Para combatir eficazmente la amenaza del Partido Comunista Chino, nuestros responsables de seguridad nacional necesitan la mejor información posible sobre la creciente amenaza del PCCh para la seguridad estadounidense, nuestras alianzas y nuestros intereses económicos", declaró Tran en un comunicado.
El proyecto de ley, denominado Ley de Lucha contra la Influencia del Partido Comunista Chino, está copatrocinado por los representantes Don Bacon (R-Neb.), Marilyn Strickland (D-Wash.) y Pat Harrigan (R-N.C.).
La propuesta legislativa representa los últimos esfuerzos del Congreso por examinar el alcance del PCCh en todo el mundo, que se ha expandido rápidamente en el patio trasero de Estados Unidos. En América Latina, por ejemplo, China se ha convertido en el principal socio comercial de la región y en uno de los principales prestamistas, con empresas respaldadas por el Estado que controlan más de tres docenas de puertos en toda la región, incluido el megapuerto de Chancay en Perú, a través de iniciativas como la Franja y la Ruta.
"El Partido Comunista Chino está librando una guerra silenciosa contra la influencia estadounidense, y la mayoría de la gente no tiene ni idea de hasta dónde ha llegado", afirmó Harrigan en un comunicado.
"Desde el Indo-Pacífico hasta América Latina, pasando por Europa y África, el PCCh ha estado trabajando sistemáticamente para socavar nuestras alianzas, manipular los sistemas financieros y erosionar la confianza en Estados Unidos en todo el mundo".
Si se aprueba, la legislación otorgaría al director de inteligencia nacional 180 días para elaborar una evaluación de la comunidad de inteligencia que abarque las actividades de influencia del PCCh desde el 1 de enero de 2023. El informe debería hacer un seguimiento de la tendencia de dichas operaciones de influencia en regiones clave, como el Indo-Pacífico, África, América Latina y Europa, al tiempo que analiza su impacto en las alianzas de EE. UU. y en la percepción de Estados Unidos, así como en los sistemas financieros de esas regiones y más allá.
(De izquierda a derecha) El representante Pat Harrigan (R-N.C.) habla mientras el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (R-La.), observa durante una rueda de prensa en Washington, el 25 de marzo de 2025. (Drew Angerer/AFP vía Getty Images)
El proyecto de ley se presentó el mismo día en que la comunidad de inteligencia de EE. UU. publicó su evaluación anual de amenazas, que identifica a Beijing como "la amenaza cibernética más activa y persistente" para el Gobierno de EE. UU., el sector privado y las redes de infraestructuras críticas.
Bacon, presidente del subcomité de ciberseguridad del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, afirmó que el PCCh está expandiendo "agresivamente" su influencia en todo el mundo a través del ciberespionaje, la manipulación de la información y la presión política.
"Después de que el PCCh pirateara mis propias cuentas de correo electrónico, sé de primera mano lo agresivas que pueden ser estas operaciones", declaró Bacon en un comunicado.
El FBI notificó a Bacon en agosto de 2023 que tanto sus correos electrónicos personales como los de su campaña habían sido pirateados por agentes chinos. Se cree que esto formaba parte de un ciberataque más amplio patrocinado por el Estado chino dirigido a los sistemas de Microsoft, que también penetró en las cuentas de correo electrónico de 25 entidades a nivel mundial, incluidas las de agencias gubernamentales estadounidenses. Solo en el Departamento de Estado, los piratas informáticos robaron unos 60,000 correos electrónicos de las bandejas de entrada no clasificadas.
"El Partido Comunista Chino sigue influyendo y debilitando las democracias de todo el mundo", afirmó Strickland. "La Ley de Lucha contra la Influencia del Partido Comunista Chino le permite al Congreso comprender su influencia y actuar en consecuencia".













