Estados Unidos y Uzbekistán pondrán en marcha una plataforma conjunta de financiamiento para inversiones y exportaciones. El plan busca asegurar el suministro de recursos estratégicos para EE. UU. en Uzbekistán —país que ocupa el segundo lugar entre las economías más grandes de Asia Central—, frenando al mismo tiempo el avance de los intereses chinos en la región.
La plataforma, firmada el 16 de junio, busca identificar y desarrollar oportunidades de inversión y exportación en Uzbekistán, enfocándose en "sectores prioritarios y estratégicamente alineados", según una copia del marco normativo a la que tuvo acceso The Epoch Times.
Además de los minerales críticos, el acuerdo tiene la intención de profundizar la cooperación en infraestructura de energía, transporte y aviación, manufactura avanzada y productos farmacéuticos, creando oportunidades de proyectos para desarrolladores estadounidenses y aliados de EE. UU. en Uzbekistán.
La firma tuvo lugar al inicio del foro anual de inversión internacional más grande de Asia Central, el Foro Internacional de Inversión de Taskent.
Estados Unidos y sus aliados están acelerando los esfuerzos para diversificar sus cadenas de suministro de tierras raras y otros minerales críticos que se utilizan en todo, desde teléfonos móviles hasta equipos de defensa.
Asia Central es rica en recursos, incluidos los minerales de tierras raras, lo que ofrece una alternativa potencial de suministro frente a China, que actualmente mantiene un monopolio casi absoluto.
Según el marco de referencia, la plataforma apoyará la cooperación entre Estados Unidos y Uzbekistán y promoverá los intereses económicos, comerciales y estratégicos de ambos países.
Por el lado estadounidense, la iniciativa está liderada por el brazo de inversión internacional del gobierno, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), y su agencia oficial de créditos para la exportación, el Banco de Exportación e Importación (EXIM); mientras que la parte uzbeka está representada por su Ministerio de Inversión, Industria y Comercio y el Fondo para la Reconstrucción de Uzbekistán.
El documento señala que la iniciativa respalda las transacciones transfronterizas y permite a las autoridades de ambos países movilizar capital privado y entidades internacionales para el financiamiento, así como coordinar la preparación de proyectos.
Un comité directivo, copresidido por un representante estadounidense y uno uzbeko, se reunirá bimensualmente o según sea necesario para avanzar en la coordinación de la cartera de proyectos y brindar apoyo en materia de políticas, según establece el documento.
El director ejecutivo de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE. UU., Ben Black (izq.), y el presidente del Banco de Exportación e Importación de EE. UU., John Jovanovic (segundo desde la izq.), asisten a una reunión con el presidente uzbeko, Shavkat Mirziyoyev (no aparece en la foto), en Taskent, Uzbekistán, el 16 de junio de 2026. (Cortesía del Banco de Exportación e Importación de los Estados Unidos).El marco de referencia propone la creación de una sociedad de cartera (holding) conjunta de inversión y financiamiento, o un vehículo similar, para respaldar futuros proyectos.
El acuerdo tiene una vigencia de cinco años, con posibilidad de renovación.
El director ejecutivo de la DFC, Ben Black, quien firmó el acuerdo con los funcionarios de Uzbekistán junto con el presidente de EXIM, John Jovanovic, atribuyó al presidente Donald Trump el mérito de comprometer a Estados Unidos con el fortalecimiento de los intereses estratégicos de su país en toda Asia Central.
Liderando ese esfuerzo se encuentra la "monumental asociación de telecomunicaciones para construir redes digitales seguras y confiables en Kazajistán, y el lanzamiento de nuestra Plataforma de Inversión Conjunta EE. UU.-Uzbekistán", declaró Black a The Epoch Times el 19 de junio. "Una nueva era de cooperación entre EE. UU. y Asia Central está en marcha".
Washington ha estado impulsando su presencia en Uzbekistán y otras naciones de Asia Central, una zona tradicionalmente bajo la influencia rusa y, más recientemente, cortejada por China.
En noviembre de 2025, Estados Unidos y Kazajistán firmaron 29 acuerdos por un total de 17,000 millones de dólares para avanzar en la cooperación económica en sectores que van desde la energía hasta la aviación.
También en noviembre, EXIM firmó el acuerdo "Compre Estadounidense, Construya el Futuro" (Buy American, Build the Future) con Uzbekistán para convertir a Estados Unidos en el socio preferencial de Uzbekistán en sectores críticos como la energía, la aviación, los minerales y las tecnologías avanzadas. Uzbekistán acordó priorizar los equipos y la tecnología estadounidenses para promover la modernización industrial.
Este "acuerdo histórico" fue "una señal clara de que la relación entre EE. UU. y Uzbekistán está construida para el largo plazo", declaró Jovanovic a The Epoch Times.
"Uzbekistán posee un enorme potencial para la inversión, el crecimiento y la industrialización", afirmó.
"Bajo el liderazgo del presidente Trump, ahora contamos con una estrategia integral para Asia Central, de modo que las empresas estadounidenses puedan competir y ganar en regiones donde los adversarios extranjeros se disputan la influencia", afirmó Jovanovic, y agregó que la plataforma actual "posiciona tanto a EE. UU. como a Uzbekistán para una relación bilateral más fuerte y un éxito duradero".
Periodistas observan la transmisión en vivo de la sesión plenaria de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Samarcanda, Uzbekistán, el 16 de septiembre de 2022. (Alexander Nemenov/AFP vía Getty Images)La inversión china en Uzbekistán se ha disparado durante la última década, pasando de 284 millones de dólares en 2016 a 10,700 millones de dólares a mediados de 2025, según datos recopilados por el Banco de Desarrollo Euroasiático. Más de la mitad de este capital se destinó al sector energético, mientras que la manufactura representó alrededor del 30 por ciento, señaló el banco en un informe publicado el pasado mes de diciembre.
Ubicado cerca del corazón de Asia Central, Uzbekistán también se ha convertido en una ruta comercial vital para Beijing hacia Europa o Medio Oriente.
En 2024, China, Uzbekistán y Kirguistán firmaron un acuerdo para construir un ferrocarril que conecte a las tres naciones, como parte de un proyecto emblemático bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta de Beijing, un programa multimillonario destinado a apuntalar la influencia geopolítica del régimen comunista mediante la construcción de infraestructura.
Uzbekistán es también miembro fundador de la Organización de Cooperación de Shanghái. China estableció este bloque de poder regional en 2001 junto con Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, todos ellos parte de la antigua Unión Soviética.
En los últimos años, China ha superado a Rusia para convertirse en el principal socio comercial de estos estados de Asia Central. En 2025, el comercio bilateral entre China y Asia Central superó los 106,000 millones de dólares, un aumento del 12 por ciento respecto al año anterior, duplicando el crecimiento del 6 por ciento registrado en 2023, según datos oficiales de China.
La administración Trump ha impulsado la cooperación económica con las naciones de Asia Central, en particular con Kazajistán y Uzbekistán, las dos economías más grandes de la región.
William Kimmitt, subsecretario de comercio para el comercio internacional, destacó recientemente el potencial económico subdesarrollado de Asia Central.
"Es un área en la que hemos puesto una inmensa cantidad de atención por las razones que usted identifica: los minerales críticos y, simplemente, la tremenda oportunidad que existe en una parte del mundo que realmente ha sido pasada por alto durante demasiado tiempo", señaló Kimmitt en un evento del Instituto Hudson el 18 de junio.
Hizo referencia a un acuerdo histórico que el fabricante estadounidense de piezas para locomotoras, Wabtec, firmó el año pasado con Kazakhstan Temir Zholy, la compañía ferroviaria nacional. Bajo el contrato de 4,200 millones de dólares, la empresa con sede en Pensilvania suministrará 300 locomotoras a Kazajistán.



















