El representante John Moolenaar (R-Mich.), presidente del Comité Selecto sobre el Partido Comunista Chino, y la representante Debbie Dingell (D-Mich.), presidenta del Comité de Política y Comunicaciones Demócrata de la Cámara, anunciaron planes para presentar una legislación bipartidista destinada a mantener fuera de las carreteras de Estados Unidos a los vehículos vinculados con China.
"Todo vehículo que circula por las carreteras estadounidenses es un dispositivo móvil de recopilación de datos, que capta información sobre la ubicación, el movimiento, las personas y la infraestructura en tiempo real; no podemos permitir que los vehículos o componentes chinos formen parte de ese sistema", afirmaron los legisladores en un comunicado conjunto el 7 de mayo.
Esta iniciativa legislativa se produce tras una serie de advertencias directas provenientes de los más altos niveles del aparato de seguridad de Estados Unidos. En 2025, el Departamento de Comercio finalizó una normativa que prohíbe ciertas transacciones relacionadas con la venta o importación de vehículos conectados que integren piezas específicas de hardware y software, o aquellos componentes procedentes de China.
En 2024, el entonces director del FBI, Christopher Wray, testificó ante el Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre el Partido Comunista Chino que los hackers patrocinados por el Estado del régimen chino —tales como el grupo Volt Typhoon— se están posicionando para poder paralizar recursos vitales de los Estados Unidos, incluidos los sistemas de transporte, en cualquier momento y sin previo aviso.
Apoyo bicameral y bipartidista
El proyecto de ley de la Cámara de Representantes se alinea con la Ley de Seguridad de Vehículos Conectados de 2026 del Senado, presentada por los senadores Bernie Moreno (R-Ohio) y Elissa Slotkin (D-Mich.). Slotkin describió a los vehículos chinos como "paquetes de vigilancia sobre ruedas", subrayando que la legislación establece las salvaguardas legales necesarias para impedir que el régimen chino desmantele la industria automotriz estadounidense.La Fundación para la Tecnología de la Información y la Innovación (ITIF) respaldó formalmente la prohibición propuesta el 7 de mayo. Este centro de estudios (think tank) afirmó que las empresas chinas no son competidores de mercado convencionales, sino entidades respaldadas por el Estado que se utilizan con fines de desestabilización económica.
"Solo entre 2009 y 2023, China canalizó 230,900 millones de dólares en subsidios y otras formas de apoyo hacia su sector nacional de vehículos eléctricos", según un informe de la fundación.















