Opinión
Cai Qi, considerado por muchos como la figura número dos de facto del Partido Comunista Chino (PCCh), asumió otro cargo de gran poder: el de presidente de la Escuela Central del Partido. Como uno de los aliados de mayor confianza del líder chino Xi Jinping, Cai lleva mucho tiempo supervisando las operaciones cotidianas del PCCh en su calidad de director de la Oficina General del Partido, desempeñando de hecho el papel de principal asistente y guardián de Xi.
Aunque Cai ocupa el quinto puesto en el Comité Permanente del Politburó, muchos analistas creen que su influencia real supera a la de colegas de mayor rango, como el primer ministro Li Qiang, el segundo cargo más importante de China; Zhao Leji, presidente de la Asamblea Popular Nacional —un órgano que actúa como mero sello de goma—; y Wang Huning, ideólogo jefe del Partido y presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. Como resultado, a menudo se considera a Cai el funcionario más poderoso después del propio Xi.
El nombramiento de Cai podría reflejar la percepción de riesgo político de Xi
Cai sustituyó a Chen Xi como presidente de la Escuela Central del Partido. El cambio no se anunció en un comunicado oficial del Partido. En su lugar, se dio a conocer a través de unas imágenes emitidas por la Televisión Central de China el 5 de junio, en las que se veía a Cai asistiendo a una ceremonia de graduación en su nuevo cargo. La página web oficial de la escuela también se actualizó para incluirlo como presidente.Muchos observadores consideran que esta medida supone la restitución de la presidencia de la Escuela Central del Partido a un miembro del Comité Permanente del Politburó, el máximo órgano de decisión del PCCh.
La Escuela Central del Partido tiene sus raíces en el Instituto Central de Marxismo-Leninismo. Su importancia política ha variado a lo largo del tiempo.
Durante la fundación de la República Popular de China, cuando el PCCh pasó de ser un movimiento revolucionario a un partido gobernante, la institución revistió una importancia excepcional. Mao Zedong ocupó personalmente su dirección, mientras que Liu Shaoqi —entonces uno de los líderes más influyentes del PCCh y posteriormente presidente de la República Popular de China— también dirigió la escuela durante este período crucial.
Sin embargo, a partir de 1953, el cargo se asignó cada vez más a funcionarios de menor relevancia, lo que reflejaba la aparente convicción de Mao de que el régimen comunista se había consolidado y que la fase más difícil de la consolidación política había quedado atrás. La formación de los cuadros se convirtió en una función administrativa más rutinaria.
Tras la Revolución Cultural (1966-1976), la Escuela Central del Partido se reactivó bajo el mandato de Hua Guofeng, quien ocupó tanto el cargo de líder del PCCh como el de presidente de la escuela. Esta medida reflejaba la necesidad urgente de volver a formar a los altos funcionarios, garantizar su lealtad al nuevo liderazgo y adaptar al Partido al orden político posterior a la Revolución Cultural.
El rango del presidente de la Escuela del Partido volvió a elevarse en 1989, cuando Qiao Shi, miembro del Comité Permanente del Politburó, asumió el cargo. Aunque su nombramiento precedió a la masacre de la plaza de Tiananmen, la agitación política de aquel año ya había acentuado la preocupación entre la dirección del Partido.
Durante los años siguientes, el cargo permaneció en manos de miembros del Comité Permanente, entre ellos Hu Jintao y Xi Jinping durante sus períodos como sucesores designados. Solo durante el segundo mandato de Xi se rebajó el rango del cargo a Chen Xi, miembro del Politburó, una medida interpretada ampliamente como una señal de la creciente confianza de Xi en su control político.
Desde una perspectiva histórica, el rango del presidente de la Escuela del Partido parece estar estrechamente vinculado al grado de seguridad que siente la dirección tanto respecto a la situación política como a la lealtad de los altos cargos. Cuanto mayor es la inestabilidad percibida, más alto es el rango del funcionario seleccionado para supervisar la formación de los cuadros.
La misión principal de la Escuela del Partido es formar a los altos cargos y garantizar la alineación política con la cúpula del Partido. Por lo tanto, el nombramiento de Cai podría indicar que Xi busca reforzar la disciplina ideológica y la lealtad entre los altos cargos. También subraya el extraordinario nivel de confianza que deposita en Cai.
Miembros de la Policía Armada Popular desfilan frente a un retrato del antiguo líder chino Mao Zedong en la plaza de Tiananmen, en Pekín, el 5 de marzo de 2026. (Kevin Frayer/Getty Images)El guardián de los secretos más delicados del PCCh
Al director de la Oficina General del PCCh se le confían muchos de los secretos mejor guardados de la dirección del Partido y también tiene la autoridad para movilizar a la Oficina Central de la Guardia, la fuerza de seguridad encargada de proteger a los máximos dirigentes de China.Desde la fundación de la República Popular China, ha habido al menos dos casos importantes en los que se utilizó el aparato de seguridad del Partido para destituir a figuras políticas de muy alto rango cuyos puestos parecían inexpugnables en aquel momento.
El primero fue la detención de la "Banda de los Cuatro" en 1976. La operación fue orquestada por el entonces presidente del Partido, Hua Guofeng, y llevada a cabo por Wang Dongxing, director de la Oficina General, quien movilizó al aparato de seguridad central para detener al grupo.
El segundo fue la detención de Zhang Youxia y Liu Zhenli, supuestamente ordenada por Xi Jinping. En ambos casos, las altas figuras del Partido fueron detenidas sin que se hubiera revelado públicamente ningún proceso legal o disciplinario del Partido con anterioridad.
Por esa razón, la Oficina General se ha considerado durante mucho tiempo uno de los nodos más críticos de la estructura de poder del PCCh.
Por qué el puesto número dos puede ser el más peligroso
Con la excepción parcial de la era de las reformas, la política de la élite del PCCh se ha visto a menudo marcada por luchas de poder e ideológicas. En tales períodos, la segunda figura más poderosa suele ocupar la posición más precaria.Liu Shaoqi ayudó a consolidar la autoridad de Mao Zedong durante el Movimiento de Rectificación de Yan’an, una campaña política e ideológica que se desarrolló entre 1941 y 1945 y que permitió a Mao consolidarse como líder indiscutible del PCCh. Tras 1949, Liu se convirtió en el segundo líder del régimen. Sin embargo, durante la Revolución Cultural, fue purgado y acabó muriendo en condiciones muy duras.
Lin Biao también desempeñó un papel fundamental en el fortalecimiento de la autoridad de Mao, especialmente en el ámbito militar, y fue designado oficialmente sucesor de Mao. No obstante, acabó cayendo en desgracia y murió en un misterioso accidente aéreo tras un supuesto intento de huir de China.
Estos casos sugieren que convertirse en el lugarteniente de mayor confianza de un líder no ofrece ninguna garantía de seguridad a largo plazo. Por el contrario, la proximidad al poder supremo puede aumentar el riesgo de convertirse en un objetivo futuro.
Xi Jinping parece no menos receloso de los posibles rivales de lo que lo era Mao. Aunque ya ha marginado o destituido a todos los sucesores evidentes, esto no significa necesariamente que vaya a dejar de identificar nuevas amenazas políticas. Que tales figuras se opongan realmente a él puede ser irrelevante. Ni Liu ni Lin desafiaron abiertamente la autoridad de Mao, y, sin embargo, ambos acabaron convirtiéndose en objetivos de campañas políticas.
El dilema estructural radica en que la figura número dos debe ejercer un cierto grado de autoridad. A la hora de ejecutar decisiones y gestionar los asuntos, sus puntos de vista pueden divergir de los del "gran jefe", lo que podría proporcionar precisamente los motivos para que el "jefe" lo derrote.
Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times.
















