Los ataques iraníes alcanzaron el viernes una central eléctrica y una planta desalinizadora de agua en Kuwait, dañando una fuente fundamental de agua potable, mientras Estados Unidos e Irán intensificaban sus ataques contra infraestructuras en todo Medio Oriente.
Las autoridades kuwaitíes afirmaron que los ataques dañaron un gran número de unidades de generación eléctrica y provocaron un incendio en las instalaciones; la agencia de noticias estatal de Kuwait calificó los ataques contra las infraestructuras críticas del país como un acto de "agresión criminal iraní".
El ataque puso de manifiesto la vulnerabilidad del suministro de agua en una de las regiones más áridas del mundo. Kuwait produce alrededor del 90 % de su agua potable mediante la desalinización, un proceso que elimina la sal del agua de mar.
Cientos de plantas desalinizadoras se extienden a lo largo de la costa del Golfo Pérsico, lo que sitúa las instalaciones que abastecen de agua a millones de personas al alcance de los misiles y drones iraníes.
El ataque se produjo un día después de que un portavoz del alto mando militar iraní advirtiera de que Teherán atacaría infraestructuras de toda la región si el presidente Donald Trump llevaba a cabo sus amenazas de atacar centrales eléctricas y puentes iraníes.
Los ataques a la infraestructura se extienden
Irán lanzó el viernes ataques contra Kuwait, Baréin y Catar en respuesta a los ataques estadounidenses contra objetivos en el sur de Irán, según los medios de comunicación afines al Estado iraní.Catar advirtió en dos ocasiones a sus residentes que se pusieran a cubierto ante la aproximación de misiles iraníes al país, que ha actuado junto con Pakistán como mediador en los esfuerzos por poner fin a la guerra.
Los ataques estadounidenses de la noche anterior alcanzaron varios puentes en la provincia de Hormozgán, en el sur de Irán, y causaron la muerte de al menos siete personas, según la televisión estatal iraní. Los ataques también destruyeron el puente de Kohorestán, que conecta las provincias de Hormozgán y Fars, y alcanzaron un nudo ferroviario en Bandar Abbas, donde resultaron heridas dos personas, según la agencia de noticias Mehr, vinculada al Estado iraní.
El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) afirmó que su última oleada de ataques finalizó a las 21:40 h (hora del Este) del 16 de julio y supuso la sexta noche consecutiva de ataques estadounidenses contra Irán.
El CENTCOM señaló que aviones de combate, drones y buques de guerra utilizaron armas de precisión contra docenas de objetivos militares, entre los que se incluían instalaciones de vigilancia costera y de defensa aérea, infraestructura logística militar y capacidades marítimas. En su comunicado no se mencionaron puentes, vías férreas ni otras infraestructuras civiles.
“Siguiendo las instrucciones del comandante en jefe, el CENTCOM sigue mermando las capacidades militares iraníes y haciendo que Irán rinda cuentas por los recientes ataques contra el transporte marítimo comercial”, afirmó el mando, refiriéndose a la oleada de ataques iraníes recientes contra buques que intentaban transitar por el estrecho de Ormuz.
Trump ya había advertido en una entrevista concedida el 14 de julio a Fox News que Estados Unidos comenzaría a atacar las infraestructuras iraníes a menos que Teherán volviera a la mesa de negociaciones y aflojara su control sobre el estrecho de Ormuz, una vía navegable estratégica por la que normalmente circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
"La semana que viene les toca a las centrales eléctricas. La semana que viene les toca a los puentes", afirmó Trump. "Vamos a destruir todas sus centrales eléctricas. Vamos a destruir todos sus puentes a menos que se sienten a la mesa y negocien".
El portavoz militar iraní, Ebrahim Zolfaqari, respondió el jueves amenazando con ataques contra "toda la infraestructura de la región" si Estados Unidos llevaba a cabo la advertencia de Trump.
La escalada de ataques contra la infraestructura se produce tras el colapso de un alto el fuego temporal alcanzado el 17 de junio, cuando Washington y Teherán firmaron un memorándum de entendimiento que reabrió temporalmente el estrecho de Ormuz y estableció un plazo de 60 días para que las partes intentaran negociar un acuerdo de paz duradero.
Trump declaró el fin del acuerdo el 7 de julio después de que Irán reanudara los ataques contra buques comerciales en Ormuz, estrecho que Teherán ha intentado controlar. Las fuerzas iraníes han estado disparando contra barcos que intentaban eludir la ruta norte controlada por Irán y navegar, en su lugar, por un corredor apoyado por la Armada de Estados Unidos a lo largo de la costa sur, cerca de Omán.





















