El director de la empresa petrolera estatal de los Emiratos Árabes Unidos declaró el 20 de mayo que un nuevo y gran oleoducto diseñado para eludir el estrecho de Ormuz está completado en casi un 50 %, en un momento en que las tensiones regionales y los controles marítimos contrapuestos están redefiniendo las rutas energéticas mundiales.
Sultan Ahmed Al Jaber, director ejecutivo de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi, dijo durante una entrevista en el Atlantic Council que se está acelerando el proyecto con vistas a su finalización prevista para 2027.
“En este momento, una parte demasiado grande de la energía mundial sigue circulando a través de muy pocos puntos de estrangulamiento”, dijo Al Jaber. “Esa es precisamente la razón por la que los Emiratos Árabes Unidos tomaron la decisión, hace más de una década, de invertir en infraestructura que evite el estrecho de Ormuz”.
Al Jaber señaló que el segundo oleoducto de oeste a este de los EAU ya está "casi al 50 % de su finalización".
El proyecto surge en un momento en que el estrecho de Ormuz sigue interrumpido tras meses de conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.
Los EAU anunciaron la semana pasada que acelerarían la construcción del oleoducto para ampliar la capacidad de exportación a través de Fujairah, una ciudad portuaria en el golfo de Omán, fuera del estrecho de Ormuz.
El actual oleoducto de crudo de Abu Dabi, también conocido como oleoducto Habshan-Fujairah, ya permite a los EAU eludir el estrecho de Ormuz para una parte de sus exportaciones.
Se espera que el nuevo proyecto amplíe significativamente esa capacidad.
Al Jaber advirtió que los sistemas energéticos mundiales siguen siendo vulnerables porque gran parte de la infraestructura de petróleo y gas depende de estrechos cuellos de botella marítimos.
“La seguridad energética ya no se reduce únicamente a la capacidad de seguir produciendo”, dijo. “Se trata de rutas, acceso, almacenamiento y redundancia”.
Señaló que la capacidad mundial de producción de petróleo de reserva sigue siendo peligrosamente baja, mientras que los niveles de almacenamiento de energía continúan cayendo.
“En solo dos meses, el mundo ha consumido unos 250 millones de barriles de las reservas”, dijo Al Jaber. “Tenemos una cobertura efectiva de entre 30 y 35 días. Necesitamos al menos duplicar esa cifra".
Unos conductores pasan junto a una instalación de ADNOC Gas, filial de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi, en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, el 3 de marzo de 2026. (Ryan Lim/AFP vía Getty Images)Estos comentarios se produjeron tras las advertencias de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de que los mercados petroleros podrían entrar en una "zona roja" este verano si continúan las interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Los EAU van más allá de la OPEP
La ampliación del oleoducto se produce también semanas después de que los EAU abandonaran formalmente la OPEP y la alianza más amplia OPEP+.Los EAU anunciaron el 28 de abril que abandonarían la organización con efecto a partir del 1 de mayo, describiendo la medida como una “responsabilidad soberana en una nueva era energética”.
Al Jaber dijo que la decisión daría a los EAU una mayor flexibilidad para ampliar la producción e invertir a nivel mundial.
“En última instancia, la verdadera fortaleza no se mide por la abundancia de recursos, sino por cómo se aprovechan para servir a la nación”, señaló.
Los EAU señalaron que la inestabilidad actual en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz influyó en la decisión.
“Fuera de la OPEP, los EAU seguirán siendo lo que siempre han sido: una fuerza disciplinada, responsable, creíble, fiable y estabilizadora en los mercados energéticos mundiales”, dijo Al Jaber.
Irán amplía la supervisión del estrecho
La ampliación del oleoducto coincide con los esfuerzos de Irán por formalizar la supervisión del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.Irán anunció en mayo la creación de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA), un nuevo organismo encargado de supervisar el tránsito por la vía navegable y coordinar los permisos de navegación dentro de las zonas de control designadas por Irán.
La PGSA declaró el 20 de mayo que Irán había definido una zona de supervisión marítima que se extiende desde Kuh Mobarak, en el sureste de Irán, hasta la costa sur de Fujairah, en los EAU, en el lado oriental del estrecho, y desde la isla de Qeshm hasta Umm al-Quwain, en los EAU, en el lado occidental.
La autoridad también señaló que los buques que operen dentro de esa zona deben coordinar las frecuencias de tránsito y obtener permisos de las autoridades iraníes antes de cruzar la vía navegable.
Zonas de control
La zona de supervisión iraní parece solaparse, al menos parcialmente, con áreas en las que las fuerzas navales estadounidenses operan en el marco del bloqueo de Washington contra los puertos iraníes.El Mando Central de EE. UU. declaró en un comunicado del 12 de abril que las fuerzas estadounidenses bloquearían los buques que entraran o salieran de los puertos iraníes a partir del 13 de abril.
Dijo que el bloqueo se aplica a los buques que viajen hacia o desde puertos iraníes tanto en el Golfo Arábigo como en el Golfo de Omán, al tiempo que señaló que las fuerzas estadounidenses "no obstaculizarían la libertad de navegación" de los buques que transiten por el estrecho de Ormuz hacia destinos no iraníes.
La zona de supervisión de la PGSA recientemente declarada por Irán abarca gran parte del mismo corredor marítimo a través del cual las fuerzas navales estadounidenses vigilan e interceptan el tráfico comercial vinculado a los puertos iraníes.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró el 21 de mayo que un sistema de peaje iraní sería inaceptable y advirtió que podría hacer fracasar las negociaciones entre Washington y Teherán.
“Haría inviable un acuerdo diplomático”, declaró Rubio a los periodistas antes de partir hacia las reuniones de la OTAN en Suecia.
Rubio describió el sistema de peaje propuesto como una “amenaza para el mundo” y “completamente ilegal”.
Rubio declaró tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Helsingborg (Suecia), el 22 de mayo, que los aliados occidentales esperan alcanzar un acuerdo con Irán que reabra el estrecho de Ormuz y frene las ambiciones nucleares de Teherán.
Advirtió, sin embargo, que los gobiernos también necesitan planes de contingencia si Irán se niega a restablecer el acceso marítimo.
Rubio dijo que si Irán sigue restringiendo el paso o amenaza a los buques que se nieguen a cumplir con las exigencias iraníes, "habrá que hacer algo al respecto".
Varios países representados en la reunión de la OTAN, señaló, se verían aún más afectados por una interrupción prolongada en el estrecho de Ormuz que Estados Unidos debido a su dependencia de los suministros energéticos de Medio Oriente.
Rubio añadió que los miembros de la OTAN deben empezar a prepararse para escenarios en los que “Irán decida: ‘No nos importa, vamos a mantener los estrechos cerrados’”.
No se anunció ningún plan militar formal durante la reunión, dijo, aunque reconoció que se debatieron posibles respuestas en las que participarían los países de la OTAN si fracasara la diplomacia.


















