China anunció el miércoles que había desplegado fuerzas navales y aéreas para disuadir a una fragata neerlandesa, en un insólito enfrentamiento entre Beijing y Ámsterdam en el muy disputado mar de la China Meridional.
Las fuerzas chinas utilizaron “las medidas necesarias, incluidas advertencias verbales y interferencias electrónicas”, para obligar a la fragata neerlandesa a alejarse el 27 de mayo, según informó el ejército chino en un comunicado publicado en Internet.
La medida se produjo después de que la fragata neerlandesa, HNLMS De Ruyter, supuestamente entrará en aguas cercanas a las islas Paracel y sobrevolará “repetidamente” con su helicóptero las islas que China reclama como su territorio, según la versión de Beijing sobre el episodio.
Zhai Shichen, portavoz del Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación, calificó de “provocativas” las acciones de la Armada neerlandesa.
China “se opone firmemente” a la operación neerlandesa, afirmó Zhang, y añadió que defenderán con determinación su soberanía y seguridad.
El Ministerio de Defensa neerlandés no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
El buque de guerra neerlandés se encuentra en una misión global cuyo objetivo, según ha declarado su Ministerio de Defensa, es promover la libre navegación y mantener la seguridad de las vías navegables estratégicas.
Como parte de este despliegue de cinco meses y medio, el buque de guerra visitó Manila, Filipinas la semana pasada y participó en diversas maniobras con las fuerzas navales filipinas.
Las islas Paracel, donde tuvo lugar el último encuentro, son un pequeño archipiélago situado aproximadamente a igual distancia de las costas de Vietnam y de la isla más meridional de China, Hainan. Ambos países reclaman las islas Paracel, pero el Partido Comunista Chino (PCCh) las ocupa desde 1974, según el World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia.
El PCCh reclama casi la totalidad del mar de la China Meridional, una vía navegable estratégica y rica en recursos, a pesar de un laudo arbitral de 2016 que invalidó su reivindicación en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM). El régimen rechaza el laudo y se ha comprometido en repetidas ocasiones a defender su soberanía.
En declaraciones a la prensa en Manila, Rodger de Wit, comandante del HNLMS De Ruyter, afirmó que la presencia de la Armada neerlandesa en la región indopacífica demostraba el compromiso de los Países Bajos con el derecho internacional, en particular con la CNUDM.
“Somos firmes defensores de ello, y no importa si se trata del mar del Norte o del mar de la China Meridional”, declaró el 22 de mayo, según la Agencia Oficial de Noticias de Filipinas.
“Esa es la razón por la que también estamos aquí: para promover la libertad de navegación, mantener los mares abiertos y garantizar la continuidad del comercio.”
Según explicó De Wit, mientras se dirigía a Filipinas, la fragata neerlandesa fue abordada por un helicóptero militar chino, y describió el encuentro como “muy profesional por ambas partes”.
“Nos preguntaron quiénes éramos, les respondimos y eso fue suficiente”, afirmó.
Miembros de la tripulación de la Flota del Mar del Sur de China participan en unas maniobras en las islas Paracel, en el mar de la China Meridional, el 5 de mayo de 2016. (STR/AFP/Getty Images).Los buques de la guardia costera y del ejército chino entran en conflicto con frecuencia con buques extranjeros en el mar de la China Meridional, principalmente con países vecinos que tienen reclamaciones superpuestas, en particular con Filipinas.
Los datos recopilados por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales mostraron que las actividades del ejército chino en el mar de la China Meridional alcanzaron un máximo histórico el año pasado, con 163 operaciones registradas, incluidas maniobras con fuego real.
A principios de esta semana, los ministros de Asuntos Exteriores de Australia, India, Japón y Estados Unidos expresaron su preocupación por la situación en los mares de China Oriental y Meridional.
“Expresamos nuestra profunda preocupación por las acciones peligrosas y coercitivas, entre las que se incluyen la interferencia en el desarrollo de los recursos marinos, la obstrucción reiterada de la libertad de navegación y sobrevuelo, y las maniobras peligrosas de aeronaves militares y buques de la guardia costera y la milicia marítima, especialmente el uso inseguro de cañones de agua y bengalas, así como las acciones de embestida o bloqueo en el mar de la China Meridional”, afirmaron los ministros en una declaración conjunta el 26 de mayo.


















