Jurado declara a Meta y Google responsables en juicio por adicción a las redes sociales

El jurado coincidió con una mujer californiana de 20 años en que Google y Meta son responsables de los daños psicológicos que sufrió tras volverse adicta a sus plataformas

Amy Neville, cuyo hijo falleció tras ingerir una pastilla adulterada con fentanilo comprada en redes sociales, habla a las afueras de la Corte Superior de Los Ángeles durante un juicio que examina si las empresas de redes sociales diseñaron deliberadamente sus plataformas para que fueran adictivas para los niños, en Los Ángeles, el 12 de marzo de 2026. (Frederic J. Brown/AFP vía Getty Images)

Amy Neville, cuyo hijo falleció tras ingerir una pastilla adulterada con fentanilo comprada en redes sociales, habla a las afueras de la Corte Superior de Los Ángeles durante un juicio que examina si las empresas de redes sociales diseñaron deliberadamente sus plataformas para que fueran adictivas para los niños, en Los Ángeles, el 12 de marzo de 2026. (Frederic J. Brown/AFP vía Getty Images)

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25 de marzo de 2026, 6:13 p. m.
| Actualizado el25 de marzo de 2026, 6:13 p. m.

LOS ÁNGELES—Un jurado de Los Ángeles declaró el 25 de marzo a los gigantes de las redes sociales Google y Meta responsables en un juicio histórico por adicción a las redes sociales.

El caso enfrentó a una demandante de 20 años identificada como "Kaley G.M." o "K.G.M." contra Google y Meta, y planteó al jurado si los titanes tecnológicos podían ser considerados responsables de los daños psicológicos que ella sufrió como resultado de una adicción a sus aplicaciones, YouTube e Instagram, respectivamente.

El veredicto del jurado, que se produjo tras nueve días de deliberaciones, allana el camino para miles de demandas relacionadas presentadas por padres, hijos, distritos escolares y fiscales generales de todo el país, y ofrece el primer modelo sobre cómo argumentar este tipo de reclamaciones y qué indemnizaciones podrían solicitarse.

Durante cinco semanas, los abogados se enfrentaron con narrativas contrapuestas sobre la naturaleza y el impacto de las redes sociales en el cerebro de los jóvenes, lo que sabían los directivos de las empresas y cuándo lo sabían, y qué pudo haber causado la agitación psicológica que sufrió una joven durante años.

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Los 12 miembros del jurado permanecieron en su mayoría impasibles durante los testimonios de terapeutas y expertos en adicciones en adolescentes, ejecutivos, ingenieros y denunciantes. Observaron cómo abogados y expertos analizaban minuciosamente el extenso historial médico de Kaley y su delicado historial familiar, debatiendo si sus problemas de salud mental probablemente fueron causados o agravados por una adicción a las redes sociales o por una predisposición genética a las enfermedades mentales y una vida familiar caótica marcada por el abandono y el abuso.

La demandante declaró que comenzó a usar YouTube a los 6 años, Instagram a los 9, y que pronto desarrolló ansiedad, depresión, dismorfia corporal y otros trastornos. Pero estaba enganchada, llegando a pasar conectada a veces 16 horas al día y volviendo a conectarse a estas redes, incluso, tras un acoso incesante, afirmó.

Nueve de cada diez adolescentes estadounidenses utilizan YouTube; el 73 % afirma que lo utiliza a diario, según datos del Pew Research Center de 2024. A nivel mundial, YouTube es la aplicación más vista, seguida de cerca por Instagram, y se estima que ambas cuentan con entre 2000 y 3000 millones de usuarios.

Este juicio de gran repercusión se desarrolló en un momento crítico, en el que gobiernos de todo el mundo están endureciendo las leyes de seguridad online o imponiendo prohibiciones generales a las redes sociales para los usuarios más jóvenes. Los padres reclaman una reforma regulatoria.

Los padres afligidos que perdieron a sus hijos por suicidio o por "retos virales" mortales —que, según ellos, fueron causados por las funciones de las aplicaciones de los demandados— estuvieron presentes de forma constante a lo largo del juicio. A veces, llegaban antes del amanecer o acampaban toda la noche para conseguir un asiento en la sala del tribunal.

El caso se centró estrictamente en el diseño y el funcionamiento —funciones como el "desplazamiento infinito", los filtros de belleza y los algoritmos propios de las empresas— en lugar de en el contenido de terceros alojado en las plataformas, que está ampliamente protegido por la Primera Enmienda y la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996.

Haciendo referencia a documentos internos desclasificados durante el juicio, los denunciantes de Meta, testificaron que la empresa era plenamente consciente de los daños que causaba a los usuarios jóvenes, pero optó por ignorarlos.

Comparando a los demandados con leones acechando a gacelas heridas en el Serengeti, el abogado de la parte demandante, Mark Lanier, argumentó que los gigantes tecnológicos se aprovechaban de adolescentes vulnerables en su búsqueda de dinero y poder.

"Nunca van tras los más fuertes, nunca van tras los más audaces", dijo Lanier al jurado. "Buscan al más débil, al más vulnerable, y ese es al que atrapan".

Los ejecutivos de las empresas, incluido el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, negaron haber diseñado aplicaciones adictivas o haber apuntado a menores, y cuestionaron si existe la adicción a las redes sociales.

"Para mí, el objetivo principal es asegurarnos de que ofrecemos valor y de que la gente tiene una experiencia positiva, y si eso ocurre, creo que la gente pasará naturalmente más tiempo en la plataforma", dijo Zuckerberg al jurado.

Los abogados de los demandados argumentaron que sus plataformas eran una vía de expresión creativa para una niña que ya tenía problemas y que alcanzó la mayoría de edad en medio del estrés exacerbado de la pandemia de COVID-19. Afirmaron que las empresas habían adoptado un enfoque excesivamente cauteloso, introduciendo funciones de protección incluso cuando las pruebas de los riesgos no eran concluyentes.

Los problemas de Kaley, argumentaron, comenzaron mucho antes de que empezara a usar las redes sociales.

"Su caso se basa en pedirles que concluyan que, si se centran únicamente en Instagram, de alguna manera su vida habría sido significativamente diferente", declaró Paul Schmidt, abogado de Meta, al jurado en su alegato final. "Las pruebas no demostraron eso. Demostraron justo lo contrario".

El abogado de Google, Luis Li, argumentó que YouTube no es realmente una red social, sino más bien una aplicación de streaming similar a Netflix, que la gente ve principalmente en sus televisores.


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