El 11 de junio se ordenó al personal del Pentágono que permaneciera en sus puestos después de que los sistemas de la sede del Departamento de Defensa en Arlington, Virginia detectaran un problema de calidad del aire.
El subsecretario de Defensa, Sean Parnell, confirmó el cierre de emergencia y afirmó que la medida se había tomado para garantizar la seguridad.
"El Pentágono cuenta con sofisticados sistemas para garantizar la seguridad del edificio y de sus ocupantes", declaró Parnell en un comunicado el día X. "Dichos sistemas han detectado un problema de calidad del aire que requiere la adopción de medidas de precaución hasta que determinemos su gravedad".
El Departamento de Defensa estaba aplicando los protocolos de protección habituales, según Parnell. Entre ellos se incluía la orden de permanecer en el interior para la zona afectada.
Los equipos de respuesta también estaban posicionados y listos para prestar apoyo a los ocupantes del edificio, añadió.
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