El Partido Comunista Chino (PCCh) amplió la supervisión disciplinaria de los funcionarios del régimen, pasando de investigaciones retrospectivas que abarcaban hasta dos décadas a un sistema de responsabilidad de por vida, un cambio que está despertando la alarma entre los funcionarios públicos y remodelando el comportamiento en toda la burocracia, según personas familiarizadas con la política.
El cambio, que elimina de hecho cualquier plazo de prescripción para la mala conducta de los funcionarios, ha desencadenado una ola de cautela a nivel de base. Algunos funcionarios, recelosos de los riesgos políticos a largo plazo, están reduciendo su iniciativa y eludiendo responsabilidades —un fenómeno descrito por fuentes internas como una forma de "acostarse boca arriba", o cumplimiento mínimo sin llegar a la inacción total.
Impacto del nuevo sistema de rendición de cuentas
Desde enero, una serie de investigaciones por corrupción dirigidas contra funcionarios de diversas regiones de China ha puesto de manifiesto el creciente escrutinio. Un funcionario público chino jubilado declaró a The Epoch Times que inspectores disciplinarios de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, el principal órgano anticorrupción del PCCh, han sido enviados recientemente a organismos de todo el país para recabar pruebas y ampliar las investigaciones."Lo que empezó con revisiones que se remontaban a 10 años atrás pasó a ser 13 y luego 20 años", dijo. "Ahora se trata de una responsabilidad de por vida. Esto ha asustado a los funcionarios. La gente ya ni siquiera se atreve a aceptar pequeños obsequios".
Según el funcionario jubilado, la política se extiende a los funcionarios de nivel medio, cuyos registros financieros pueden ahora ser objeto de una revisión exhaustiva. Incluso los ingresos obtenidos legalmente, como las ganancias en el mercado de valores, pueden ser objeto de sospecha si se denuncian de forma anónima, dijo.
En este contexto, está surgiendo una tendencia a evitar riesgos entre los funcionarios de base. En las principales ciudades, los funcionarios se muestran cada vez más reacios a tomar la iniciativa, según entrevistas con trabajadores estatales actuales y antiguos.
Un funcionario jubilado de Zhengzhou, en el centro de China, declaró a The Epoch Times que muchos funcionarios han adoptado un enfoque que denominan "mantenerse al margen": hacer solo lo estrictamente necesario y evitar cualquier acción que pueda exponerlos a responsabilidades futuras.
"La gente no deja de trabajar por completo, pero se ciñe rígidamente a las normas y hace lo mínimo indispensable", dijo. "Nadie quiere destacar ni asumir riesgos".
Señaló que incluso proponer mejoras en las políticas se ha convertido en algo delicado.
"Si haces una sugerencia, la dirección del Partido podría encargarte que la pongas en práctica", dijo. "Si algo sale mal o la opinión pública cambia, tú eres el responsable. Por eso la gente se queda callada".
Se han registrado sentimientos similares en otras regiones, lo que sugiere que la tendencia se está extendiendo por todo el país.
Qi, un funcionario de la provincia de Shandong, declaró a The Epoch Times que se ha producido un cambio notable en las actitudes en el lugar de trabajo durante el último año.
"Si no hay instrucciones claras desde arriba, la gente no actúa", dijo. "Nadie quiere asumir la responsabilidad".
Qi citó ejemplos como las quejas de los trabajadores de limpieza por la falta de equipos de protección, que no se resolvieron porque ningún funcionario estaba dispuesto a dar un paso al frente sin órdenes explícitas.
Institucionalización del escrutinio a largo plazo
Desde 2024, las autoridades disciplinarias del PCCh han hecho hincapié repetidamente en el uso de investigaciones retrospectivas en declaraciones oficiales, con algunos casos que se remontan hasta 20 años atrás. Dentro de la burocracia, estas prácticas se interpretan ampliamente como algo que se está institucionalizando y que se ha vuelto permanente.Un académico afincado en Changsha, en el noreste de China, declaró a The Epoch Times que la expansión de la aplicación retroactiva ha creado un clima de miedo dentro del PCCh.
"La corrupción no es fundamentalmente un problema de funcionarios individuales, sino del propio sistema", dijo el académico. "El cambio de las medidas de represión selectivas a una presión institucional sostenida tiene por objeto reforzar la lealtad, pero puede producir el efecto contrario".
Dijo que es poco probable que la corrupción desaparezca bajo tal presión. En cambio, podría evolucionar hacia formas más sutiles, como la conformidad política o la deferencia excesiva hacia las autoridades superiores en la jerarquía del régimen.
El 2 de abril, el medio de comunicación estatal chino Diario del Pueblo anunció el lanzamiento de la campaña "Sky Net 2026" del régimen, una iniciativa anticorrupción a nivel nacional dirigida contra los fugitivos en el extranjero, las transferencias financieras ilícitas a través de bancos clandestinos y los llamados "funcionarios desnudos" —aquellos cuyos familiares residen en el extranjero—.
El académico advirtió de que las crecientes restricciones podrían, en última instancia, socavar la eficiencia administrativa y la capacidad de gobernanza.
"A medida que el régimen endurece el control, corre el riesgo de debilitar su propia capacidad de funcionamiento", dijo.
Con informaicón de Wang Xin.
















