La atrofia sigue ahí. Se puede ver en los músculos pequeños de las manos de Wang Zhiyuan: la marca permanente de una enfermedad que debía haberlo matado en un plazo de cinco años. Su pronóstico le fue entregado en 1983. Hoy sigue vivo, y aunque la enfermedad dejó su huella, no pudo terminar el trabajo.
Wang Zhiyuan y yo asistimos a la misma facultad de medicina en China, aunque él me llevaba muchos años de ventaja. En la cima de su carrera, fue diagnosticado con ELA —esclerosis lateral amiotrófica— también conocida como la enfermedad de Lou Gehrig. La ELA destruye las neuronas motoras que controlan los músculos. No existe cura y la mayoría de los pacientes mueren en un lapso de tres a cinco años.
En cuestión de meses, su peso bajó de 75 a 59 kilos. Su esposa, una neuróloga, se trasladó a trabajar a la Facultad de Medicina de Harvard con la esperanza de que la mejor institución del mundo tuviera respuestas. Él la acompañó allí, pero a finales de 1997, ya no podía recordar su propia dirección. Se estaba preparando para morir.
Entonces, un amigo le escribió una carta sobre Falun Dafa, una práctica de meditación basada en la cultivación de la verdad, la compasión y la tolerancia. Wang encontró una clase en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por su siglas en inglés) en febrero de 1998. En tres meses, la progresión de su enfermedad se detuvo. Su memoria y su energía regresaron. Superó un examen físico completo en el Hospital General de Massachusetts. Incluso, un reportero del Boston Globe lo encontró trotando.
Eso fue hace 28 años. Hoy, él sigue vivo.
Wang no adoptó Falun Dafa como un tratamiento médico, y la práctica desalienta explícitamente ser presentada como tal. Él estaba practicando para cultivar su carácter y refinar su cuerpo a través de ejercicios de energía. Los beneficios para la salud, cuando llegan, son subproductos de un cultivo espiritual genuino. No el objetivo.
Wang Zhiyuan está practicando el quinto ejercicio de Falun Gong. (The Epoch Times)La pregunta que la medicina convencional finalmente se está planteando
El sesenta por ciento de los adultos estadounidenses están interesados en recibir apoyo espiritual por parte de sus proveedores de atención médica. El estudio de 2021 informó que las necesidades espirituales entre los pacientes con enfermedades graves son comunes, rara vez se abordan y que, cuando se dejan de lado, la calidad de vida se ve afectada.Un artículo publicado recientemente en Neurology Clinical Practice, escrito por investigadores de la UCLA, la Facultad de Medicina de Harvard, la Universidad de Brown y la Universidad de Colorado, sugiere que los neurólogos deberían evaluar rutinariamente las necesidades espirituales de los pacientes como una competencia clínica fundamental incluida en la formación en neurología.
El artículo hace un llamado a expandir el modelo biopsicosocial para incluir un modelo bio-psicosocial-espiritual. Lo que el paciente cree, lo que le da sentido a su vida y cómo le encuentra sentido a lo que está pasando son tan importantes como sus síntomas físicos, signos y pruebas de laboratorio.
La dimensión espiritual no es un complemento. Es la capa más profunda y, a veces, es donde comienza la sanación. Esto es exactamente lo que he estado practicando a través del marco ACES: las cuatro dimensiones de anatomía, química, energía y alma/espíritu.
Tres pacientes con el mismo dolor, tres resultados distintos
Una vez traté a tres pacientes que tenían la misma queja: dolor lumbar crónico y debilitante. Cada uno tomó un camino diferente hacia la sanación.El primero eligió la cirugía
El cirujano identificó una hernia de disco que presionaba el nervio y realizó una fusión espinal. Técnicamente, la cirugía fue un éxito. El dolor del paciente mejoró durante unos meses, pero luego regresó en un nivel adyacente de la columna, una complicación reconocida en la que el estrés mecánico se desplaza al siguiente segmento vertebral.El segundo eligió acupuntura y psicoterapia
La acupuntura aborda los bloqueos energéticos en los meridianos lumbares —canales a través de los cuales fluye la energía—. Las agujas abrieron ese flujo. Luego, la psicoterapia reveló que su dolor se había intensificado durante un periodo de grave conflicto matrimonial, sumado a un duelo no procesado por la muerte de su madre. El estrés crónico eleva el cortisol, impulsa la inflamación y tensa los músculos; la bioquímica del sufrimiento estaba literalmente comprimiendo su columna.El tercero fue más profundo
El tercer paciente era una mujer de fe profunda y practicante de Falun Dafa. Descartamos cualquier peligro. Su enfoque principal para la sanación fue espiritual: ejercicios meditativos y, lo más importante, un examen honesto de su propio corazón y carácter —resentimientos, miedos y apegos que no había liberado—. Al igual que Wang, ella no estaba tratando de arreglar su espalda; estaba practicando el cultivarse a sí misma. El dolor se resolvió por completo y no regresó.Presento estos tres casos no para clasificar los tratamientos, sino para ilustrar dónde opera cada enfoque. La cirugía trabajó sobre el cuerpo. La acupuntura y la psicoterapia trabajaron sobre la mente y la energía. La práctica espiritual, que incluyó ejercicios de qigong meditativo, trabajó sobre la energía y el espíritu de la persona.
5 preguntas que debe hacerse
Antes de ver a otro especialista o probar otro tratamiento, siéntese en silencio y responda estas cinco preguntas. Escríbalas y sea honesto. Sus respuestas pueden revelar más sobre la raíz de su sufrimiento y el camino hacia su sanación que cualquier análisis de laboratorio.1. ¿Cuál es mi sentido y propósito en la vida?
No poder responder con claridad a esta pregunta no es un fracaso personal; es un hallazgo clínico. Una vida sin un propósito sentido es una vida bajo estrés existencial, y ese tipo de estrés es fisiológico. Se manifiesta en su función inmunológica, sus marcadores de inflamación y su sueño. Reconectarse con un propósito no es un lujo, es medicina.2. ¿Cómo es mi relación conmigo mismo, con las personas que encuentro y con el universo o la naturaleza?
¿Está en guerra con su propio cuerpo? ¿Siente resentimiento hacia las personas que le rodean? ¿Está desconectado de la naturaleza? Estas relaciones no son abstractas: regulan su sistema nervioso. Cuando hay armonía, su cerebro le indica a su sistema nervioso que reduzca las hormonas del estrés y estabilice el ritmo cardíaco, pasando de un estado de "lucha o huida" a uno de calma física y recuperación.3. ¿Existe un Creador? Si es así, ¿cuál es su relación con el Creador?
Ya sea que lo llame Dios, el Dao, la Fuente o algo que no puede nombrar, su relación con el creador moldea cómo sobrelleva el sufrimiento, cómo enfrenta la incertidumbre y cuánta paz interior tiene a su disposición. Intentar responder estas preguntas con honestidad abrirá algo en usted.4. ¿Existe una vida pasada, una vida futura y una vida después de la muerte?
Lo que usted cree sobre la continuidad de la existencia afecta profundamente cómo vive esta vida. Si esta vida es todo lo que hay, el sufrimiento tiene un significado. Si es parte de un viaje más largo, tiene otro. Ambas perspectivas son válidas; lo que usted crea afectará cómo toma sus decisiones en la vida.5. ¿Cuál es su comprensión de la adversidad, la tribulación, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte?
Esta es la pregunta crucial. ¿Ve la enfermedad como un castigo, como mala suerte al azar o como algo que conlleva un significado? La forma en que enmarca el sufrimiento determina si este lo aplasta o lo transforma. Cada paciente que he visto experimentar una sanación profunda —incluyendo a Wang y a mi paciente cuyo dolor de espalda desapareció— encontró una manera de relacionarse con su sufrimiento que le dio sentido, en lugar de permitir que este le robara el sentido a su vida.Qué hacer a continuación
Si usted es un paciente:
Responda las cinco preguntas anteriores. Añada una práctica contemplativa diaria, incluso si son solo cinco minutos de oración, meditación o reflexión silenciosa. Analice honestamente su carácter —rencores, evasiones, falta de amabilidad—; estos generan un estrés fisiológico real. No abandone su atención médica; la fe y la medicina no son oponentes. El objetivo es tratar las cuatro dimensiones, no reemplazar una por otra.Si usted es un médico:
Este es mi truco más sencillo: les pregunto a los pacientes qué hacen los domingos. Eso es todo. Nadie se siente interrogado, pero la respuesta te lo dice casi todo. A partir de ahí, las dos preguntas de evaluación del reciente artículo de Neurology Clinical Practice son el siguiente paso natural: "¿Es la espiritualidad o la fe importante para usted al pensar en su salud y enfermedad?" y "¿Tiene, o le gustaría tener, a alguien con quien hablar sobre temas espirituales o de fe?".La cuarta dimensión del marco ACES
En la medicina china clásica, el Shen —el espíritu— gobierna el cuerpo. Cuando el espíritu está en paz, el qi (energía) fluye, los órganos se armonizan y la enfermedad tiene dificultades para echar raíces. La psiconeuroinmunología moderna está empezando a confirmar lo que los médicos antiguos ya sabían: la dimensión espiritual no está separada de la física; la precede.¿Puede la fe sanarte? He visto a Wang sobrevivir a la ELA durante 28 años. He visto desaparecer el dolor crónico de una paciente cuando abordó lo que pesaba en su corazón. He pasado décadas observando a pacientes que practican la verdad, la compasión y la tolerancia —no como eslóganes, sino como una forma de vida— experimentar una sanación que ninguna pastilla puede replicar.
La fe no reemplazará a su médico, pero podría completar la imagen que a su médico le ha estado faltando. No necesita una receta para tener fe. Ya tiene todo lo que necesita.
Con la contribución de Lidan Du-Skabrin, doctora en nutrición.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times.
















