La red eléctrica de Cuba colapsó a media mañana del 6 de julio, dejando a toda la población de la isla, de 10 millones de habitantes, sin electricidad una vez más, en medio de una crisis económica y disturbios sociales persistentes.
La empresa eléctrica nacional de Cuba informó que la causa del apagón aún se encuentra bajo investigación, según la Unión Eléctrica de Cuba. El Ministerio de Minas del país indicó que una de las unidades generadoras volvió a funcionar aproximadamente dos horas después.
La infraestructura energética de Cuba se está desmoronando debido a las sanciones estadounidenses y las restricciones a las importaciones de petróleo de su aliado clave, Venezuela.
Cuba ha sufrido varios apagones a nivel nacional durante el último año, antes de que el presidente estadounidense Donald Trump interrumpiera el suministro de petróleo de Venezuela a Cuba en enero, lo que agravó la situación. Con el principal proveedor de Cuba afectado, La Habana carece de la energía necesaria para mantener estable su red eléctrica, lo que provoca apagones rotativos y una escasez generalizada de todo tipo de productos, desde medicamentos hasta alimentos. Las protestas se han extendido por toda la isla a medida que los cubanos expresan cada vez más su frustración.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que la red eléctrica cubana ha sido poco fiable debido a años de abandono.
"El año pasado sufrieron apagones. Los sufren porque tienen equipos de la década de 1950 en su red que nunca han mantenido ni modernizado, debido a su incompetencia. Por eso sufren apagones", declaró Rubio a la prensa en marzo.
En junio, Rubio anunció sanciones contra la empresa estatal cubana de energía, Unión Cuba-Petróleo, en virtud de la orden ejecutiva de Trump de mayo, afirmando que las élites comunistas del país "han instrumentalizado la energía como herramienta de control social y lucro cleptocrático".
"Durante décadas, el régimen ha robado y acaparado el combustible disponible, utilizándolo para el avión privado de los Castro, las fuerzas de seguridad empleadas para reprimir al pueblo cubano, con el fin de mantener iluminados hoteles turísticos vacíos y para transportar personas en autobuses en protestas falsas y maniobras políticas; todo esto mientras el pueblo cubano sufría apagones y esperaba semanas para llenar el tanque de sus autos", declaró Rubio.
En junio, Trump insinuó una incursión estadounidense en Cuba, afirmando que podría asemejarse a la operación venezolana de enero que culminó con la captura del líder venezolano Nicolás Maduro.
En mayo, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció su disposición a proporcionar 100 millones de dólares en ayuda directa al pueblo cubano a cambio de "reformas significativas", siempre y cuando el régimen comunista del país permitiera que la ayuda se distribuyera en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables.
Mientras tanto, Estados Unidos ha intensificado su campaña de presión mediante la vigilancia militar de Cuba, con sobrevuelos y la recopilación de información de inteligencia sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias del país. Funcionarios de inteligencia también se reunieron con líderes cubanos en mayo.



















