Un ciudadano iraní sospechoso de haber participado en ciberataques que causaron daños por valor de 3.4 mil millones de dólares a las infraestructuras de Estados Unidos se encuentra detenido en Montenegro, a la espera de ser extraditado a Nueva York.
La policía montenegrina, con el apoyo del FBI, informó que detuvo el 25 de junio a este hombre de 39 años, que posee doble nacionalidad iraní y turca, acusado de conspiración para cometer fraude informático, piratería informática y robo de identidad, cargos derivados de una acusación formal presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
El hombre, identificado en los medios de comunicación montenegrinos como Amir Barati, fue detenido en la localidad costera de Kotor, un popular destino de vacaciones de verano para los europeos.
La policía montenegrina ha informado de que un juez de la Corte Superior de la capital, Podgorica, se encargará ahora de examinar la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos.
“Ataques informáticos a gran escala”
“Desde 2013 en adelante... llevó a cabo ataques informáticos a gran escala... dirigidos contra más de 150 universidades de Estados Unidos, causando daños estimados en más de 3.4 mil millones de dólares”, declaro la policía en un comunicado.Según el comunicado, los datos obtenidos y el acceso a las cuentas universitarias comprometidas se utilizaron en beneficio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) y de varias universidades iraníes y otras entidades.
Montenegro era una república de Yugoslavia y se independizó de Serbia en 2006.
El 7 de febrero de 2018, un gran jurado de la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York imputó a nueve ciudadanos iraníes por su presunta participación en delitos de intrusión informática, fraude electrónico y robo de identidad agravado.
“Cada uno de ellos era líder, contratista, colaborador, hacker a sueldo o afiliado del Instituto Mabna, un contratista privado del gobierno con sede en la República Islámica de Irán que realizaba este trabajo para el gobierno iraní, a instancias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica”, indicaba un comunicado del FBI de entonces.
“Los acusados robaron al menos unos 31.5 terabytes de datos académicos y propiedad intelectual, que transfirieron a servidores fuera de Estados Unidos que se encontraban bajo el control de miembros de la conspiración”.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) cuenta con un largo historial de ciberataques patrocinados por el Estado contra Estados Unidos e Israel.
El 7 de abril, varias agencias federales advertían de que se había producido un aumento de los ciberataques iraníes dirigidos contra las infraestructuras estadounidenses desde el inicio de la "Operación Furia Épica" el 28 de febrero.
El aviso advertía de que los piratas informáticos habían provocado interrupciones mediante “interacciones maliciosas” en archivos de proyectos y pantallas de datos de organizaciones de múltiples sectores de infraestructuras críticas de EE. UU., incluidos servicios e instalaciones gubernamentales, ayuntamientos, sistemas de agua y residuos, e infraestructuras energéticas.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) se fundó en 1979 para defender la revolución islámica de Irán y es conocido por financiar a grupos militantes en Irak, los territorios palestinos, Siria, Líbano, Yemen y Afganistán.
En septiembre de 2024, otro aviso advertía de que el IRGC estaba lanzando ciberataques contra personas con "vínculos con asuntos iraníes y de Medio Oriente". Entre ellas se incluían altos cargos gubernamentales actuales y anteriores, activistas, grupos de presión, periodistas y personal de centros de estudios.
Ese mismo mes, tres iraníes —Masoud Jalili, Seyyed Ali Aghamiri y Yasar Balaghi— fueron acusados, en ausencia, de colaborar en el pirateo de una campaña presidencial estadounidense de 2024, según documentos judiciales presentados en Washington y obtenidos por The Epoch Times.
Los tres hombres residían en Irán y, aunque el entonces fiscal general de EE. UU., Merrick Garland, declaró en una rueda de prensa que se les perseguiría “sin descanso”, siguen siendo fugitivos en estos momentos.
The Epoch Times se puso en contacto con el FBI y el Departamento de Justicia para recabar sus comentarios, pero no recibió respuesta antes de la hora de publicación.
Con información de Reuters.




















