La actual estrategia defensiva "puercoespín" de Taiwán es "insuficiente" para disuadir la agresión militar de China y es necesario adoptar un concepto operativo denominado "paisaje infernal", que se basaría en el despliegue masivo de drones para una defensa asimétrica, según un nuevo informe publicado el 26 de febrero por el Centro para una Nueva Seguridad Americana (CNAS), con sede en Washington.
El informe, titulado "Paisaje infernal para Taiwán: Replanteamiento de la defensa asimétrica", examina un escenario en el que China invade Taiwán con un ataque anfibio masivo a través del estrecho de Taiwán tras bombardear primero la isla.
El informe sostiene que el ejército taiwanés, en lugar de intentar contrarrestar el bombardeo inicial, debería centrarse en sobrevivir a él. Según el concepto "paisaje infernal", Taiwán atacaría cuando China fuera "más vulnerable", es decir, cuando sus fuerzas cruzaran el estrecho.
Para poner en práctica este concepto, Taiwán necesitaría desplegar decenas de miles de drones aéreos, embarcaciones no tripuladas y vehículos submarinos, lo que convertiría el estrecho de Taiwán en un "infierno".
En última instancia, el concepto consiste en impedir que el ejército chino, el Ejército Popular de Liberación (EPL), "transporte suficientes tropas a Taiwán para conquistar la isla", especialmente en un entorno bélico caracterizado por "amplias comunicaciones e interferencias en el GPS".
"La cuestión ya no es si Taiwán puede ganar una guerra convencional, sino si China puede soportar el caos operativo, las enormes bajas y la incertidumbre estratégica que traería consigo una invasión", se lee en el informe.
"Al hacer que una invasión resulte prohibitivamente costosa y peligrosamente impredecible, Hellscape refuerza la disuasión y reduce la probabilidad de que Beijin lance un ataque en primer lugar".
Estrategia de drones
Para poner en práctica el concepto, los autores instan a Taiwán a preparar respuestas militares diferenciadas para las "cuatro capas geográficas y operativas" del hellscape.Para la capa más externa, que se extiende entre 25 y 50 millas desde la costa de Taiwán, el ejército taiwanés debería desplegar oleadas de drones kamikaze de largo alcance, embarcaciones submarinas y de superficie no tripuladas y drones señuelo, con el apoyo de misiles de crucero antibuque de largo alcance, para "diluir la flotilla" de barcos chinos y convertir a los barcos que continúan hacia Taiwán en "objetivos más fáciles".
"Ante los ataques combinados de drones y misiles, las fuerzas chinas tendrían poco tiempo para distinguir las amenazas sofisticadas de los señuelos, lo que les obligaría a enfrentarse a todo. Esto agotaría rápidamente los interceptores a bordo, dejando la flota vulnerable a nuevos ataques", se lee en el informe.
En la siguiente capa, que abarca entre 3 y 25 millas mar adentro, Taiwán desplegaría campos de minas marítimas y aéreas, drones y barcos teledirigidos, con el apoyo de ataques con misiles, para "desorganizar las lanchas de desembarco [y] desbaratar sus planes".
En la tercera capa, que se extiende desde unas 3 millas hasta las costas de Taiwán, el ejército taiwanés, beneficiándose de una buena visibilidad, se centraría en destruir las lanchas de desembarco chinas que se acercaran utilizando drones con visión en primera persona, cohetes y otros sistemas de corto alcance.
Por último, en las playas de Taiwán, el ejército taiwanés desplegaría misiles antitanque y antinave, cohetes, municiones merodeadoras dirigidas a buques en alta mar y drones antipersonales.
A continuación, se producirían ataques contra la cuarta capa, es decir, las playas de Taiwán, en los que el ejército taiwanés utilizaría misiles antitanque, misiles antinave, cohetes y municiones merodeadoras contra buques, acompañados de drones antipersonales.
Recomendaciones
Los autores dicen que Taiwán tendría que superar varios obstáculos antes de que el concepto pudiera aplicarse de forma realista.Uno de los retos clave es ampliar la industria de drones de Taiwán. Actualmente, la isla produce entre 8000 y 10,000 drones pequeños al año. En comparación, Ucrania fabrica aproximadamente 200,000 drones al mes, lo que supone un total de unos 4.5 millones en 2025.
"La base industrial de drones de Taiwán se ve obstaculizada por los elevados costos de fabricación —impulsados por la necesidad imperiosa de adquirir piezas fuera de la República Popular China— y la continua dependencia tecnológica de aliados como Estados Unidos", se lee en el informe, en referencia al nombre oficial de China, República Popular China.
Para superar este reto, los autores dicen que la actual administración taiwanesa, encabezada por el presidente Lai Ching-te, debería destinar una mayor parte del gasto en defensa a financiar la producción nacional de drones y adquirir capacidades no tripuladas, en lugar de invertir en plataformas grandes y sofisticadas, como aviones de combate.
Según el informe, los fabricantes de drones de Taiwán deberían seguir estrechando lazos con sus homólogos europeos y ampliar la emergente alianza de drones no china.
Los autores también advirtieron que el ejército de Taiwán necesita perfeccionar su doctrina operativa para la guerra con drones.
"Taiwán parece estar aferrado a los conceptos tradicionales de empleo de drones, descuidando cadenas de ataque creativas pero sencillas que podrían explotar mejor las ventajas asimétricas frente a un adversario más grande", se lee en el informe.
Para resolver el problema, el Ministerio de Defensa taiwanés debería celebrar periódicamente "laboratorios de drones", sesiones que reúnan a soldados, personal reclutado y expertos para "crear rápidamente prototipos, probar y perfeccionar tácticas con drones", según el informe.
"El concepto Hellscape se basa en la autosuficiencia taiwanesa y busca identificar una teoría de la victoria que no dependa de Estados Unidos", escribieron los autores.
















