El expresentador de la CNN Don Lemon se declaró no culpable el 12 de febrero de violar las leyes federales de derechos civiles por su participación en una protesta en una iglesia de Minnesota el mes pasado.
Lemon y otros ocho acusados fueron imputados por un delito de "conspiración contra el derecho a la libertad religiosa en un lugar de culto" en virtud del artículo 241 del título 18 del Código de Estados Unidos. También se les imputa un delito de lesiones, intimidación o interferencia con el derecho a la libertad religiosa en un lugar de culto en virtud del artículo 248 del título 18 del Código de los Estados Unidos.
En conjunto, los cargos conllevan una multa de hasta USD 20 mil y un máximo de 10 años y medio de prisión.
La acusación alega que Lemon y otros "oprimieron, amenazaron e intimidaron" a los miembros de la congregación. En un momento dado, según la acusación, Lemon y otros manifestantes se acercaron al pastor de la iglesia y "le acribillaron a preguntas para promover el mensaje de la operación".
Las imágenes de vídeo del evento muestran a los manifestantes llenando los pasillos y coreando consignas contra el ICE. La acusación alega que impidieron a los feligreses salir del edificio y acosaron a los niños.
Lemon fue detenido por agentes federales el 29 de enero en Los Ángeles, pero posteriormente fue puesto en libertad sin fianza. Afirmó que solo estaba haciendo su trabajo como periodista.
"No hay momento más importante que ahora mismo, en este preciso instante, para unos medios de comunicación libres e independientes que sacan a la luz la verdad y hacen rendir cuentas a los que están en el poder", declaró Lemon a los periodistas tras su detención.
"La Primera Enmienda de la Constitución protege ese trabajo para mí y para otros muchos periodistas que hacen lo mismo que yo; estoy con todos ellos y no me callaré".
La protesta, denominada "Operación Pullup", fue supuestamente promovida de antemano en Instagram; Lemon asistió a una "reunión informativa previa a la operación" para la acción, según la acusación.
Tras el evento, la fiscal general adjunta de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, Harmeet Dhillon, dijo que la Primera Enmienda no protege "el pseudo periodismo de interrumpir un servicio religioso".
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