Austin (EE.UU.), 13 mayo (EFE).–Autoridades de Estados Unidos investigan como "tráfico humano" la muerte de siete migrantes que viajaban en un tren de carga en Texas.
El área de investigación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) está colaborando con las autoridades de policía locales, señaló a EFE un portavoz de la agencia.
Seis de los fallecidos fueron encontrados por un empleado de la empresa ferroviaria Union Pacific al interior de uno de los contenedores del tren en la ciudad fronteriza de Laredo. Otro cuerpo sin vida fue hallado en San Antonio, más de 250 kilómetros al norte de la frontera, cerca de las vías del tren.
El sheriff del condado de Bexar, Javier Salazar, dijo en una rueda de prensa esta semana que las investigaciones apuntan a que los fallecidos formaban parte "de un mismo grupo" que subió al tren en Del Río, Texas, una ciudad que limita con el estado de Coahuila, en el norte de México.
Las puertas de los vagones de carga solo pueden ser abiertas desde afuera, dijo el funcionario, y cuando lo hacen disparan un sensor que se encendió en Del Río y en San Antonio, detalló el sheriff Salazar.
Las autoridades desconocen si un grupo de "coyotes o traficantes de personas" abrieron las puertas en San Antonio para dejar salir a más personas o para tirar el cadáver.
Las víctimas: migrantes de México y Honduras
Las autoridades han podido identificar a una de las víctimas, una persona que encontraron en San Antonio, cuyo nombre es Nereo Aguilar García, de 49 años y quien era originario de Durango, México, según informaron medios locales y confirmó un familiar en una colecta virtual para apoyar su funeral.La oficina forense del condado de Webb, donde se ubica Laredo, informó ayer que los entre los fallecidos hay dos hondureños, un hombre de 24 años y un joven de 14 años, y cuatro mexicanos, entre ellos una mujer de 29 años, un hombre de 45 y otro de 56.
Uno de los dos hondureños fue identificado por sus familiares como Denis Araiba, un joven que buscaba reunirse con su esposa y su hija en Houston, después de haber sido deportado en diciembre del año pasado.
"Era una buena persona, su único vicio era su familia y jugar fútbol", señala una petición en GoFundMe para recaudar dinero en ayuda a los gastos de su funeral. "Muchos lo conocimos siempre con una gran sonrisa, era un joven de tan solo 24 años con una vida por delante".
La región de Laredo está en el radar de las autoridades de EE.UU. como una de las rutas de movimiento de migrantes y tráfico de personas en la frontera sur.
La frontera entre EE.UU. y México es la ruta migratoria más peligrosa del mundo, con el mayor número de muertes en los últimos años.
Aunque el número de cruces de migrantes ilegales cayó a bajos históricos el año pasado debido a las políticas del presidente Donald Trump para el combate de la inmigración ilegal, en 2025 al menos 131 migrantes murieron en la frontera, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU.














