La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, inauguró este sábado 27 de junio, junto con la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, una planta de producción de moscas estériles en Chiapas, estado fronterizo del sureste del país, con el objetivo estratégico de combatir al gusano barrenador en ambos lados de la frontera y en países de Centroamérica.
“Panamá, México y Estados Unidos nos unimos en una misma causa. Esta planta representa mucho más que una obra de infraestructura, representa la capacidad de la ciencia para ofrecer soluciones inteligentes, eficaces y sostenibles”, dijo la mandataria de México en el marco de esta inauguración en Metapa de Domínguez.
En su discurso, Sheinbaum reiteró que la relación con el vecino del norte debe sustentarse en “principios muy claros”: respeto mutuo, diálogo, cooperación y reconocimiento de la soberanía, en medio de las tensiones entre ambos países.
“Desde Chiapas, donde comienza México, enviamos un mensaje al mundo: la cooperación entre países soberanos siempre será más poderosa que la confrontación cuando se trata de proteger el bienestar de nuestros pueblos”, expresó la mandataria.
Por su parte, la secretaria Rollins y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, coincidieron en que la inauguración de esta obra permitirá que -casi cinco décadas más tarde- ambas naciones puedan combatir de nuevo al gusano barrenador.
La funcionaria estadounidense destacó a Sheinbaum como una “aliada extraordinaria” con quien, en 12 meses, se logró construir la planta financiada por el gobierno de Estados Unidos, cuya inversión ascenderá a 83.8 millones de dólares.
“Somos socios comerciales y nuestra relación agrícola ayuda a alimentar a millones de familias en ambos lados de la frontera (...) entonces este problema (del gusano barrenador) no solo es un asunto agrícola, es un asunto de seguridad alimentaria”, dijo a su vez el embajador estadounidense.
Esta planta alcanzará progresivamente una producción de cien millón de moscas estériles por semana, volumen que se sumará a la planta de Pacora en Panamá para reforzar la estrategia de control y erradicación del parásito que se ha expandido desde Centroamérica.
En las instalaciones se criarán moscas estériles mediante “avanzados procesos tecnológicos” para actuar como un escudo biológico, ya que cuando los insectos sean liberados se acoplarán con las moscas silvestres sin dejar descendencia y “cortar de raíz el ciclo de reproducción de la plaga”.
“Estas moscas estériles son al gusano barrenador lo que las vacunas fueron en la lucha contra el Covid, sin ellas podemos mitigar el problema, pero solo con ellas podemos verdaderamente erradicar la plaga”, aseveró el coordinador y asesor de Asuntos Agroalimentarios Internacionales de México, Julio Berdegué.
La Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Columba Jazmín López, informó que a la fecha se han inspeccionado 5.3 millones de cabezas de ganado, verificado más de 84,000 cargamentos y liberado casi 7000 millones de moscas estériles.
La planta forma parte de la estrategia conjunta de México y Estados Unidos para contener el avance del gusano barrenador, un parásito cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente, principalmente ganado.
El 21 de noviembre de 2024, pocos días después de que Claudia Sheinbaum asumiera la presidencia, se registró el primer caso de gusano barrenador en un animal en Chiapas.
Desde entonces, ese estado de México se ha convertido en el epicentro de la plaga, con 7123 casos acumulados, según las autoridades agropecuarias.
La propagación llevó a Estados Unidos a imponer restricciones temporales a las importaciones de ganado mexicano, con pérdidas para el sector pecuario y nuevas fricciones comerciales entre ambos países.




















