La presidenta de México reaccionó a las declaraciones del secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin, en las cuales reconoce que el gobierno mexicano actual ha tenido una mayor colaboración en materia de seguridad con la nación estadounidense que su antecesor.
“Sí, él dice que ahora se tiene más colaboración que con la administración pasada. Es su interpretación. Nosotros aquí ponemos, pues, todo lo que hizo también la administración del gobierno del presidente López Obrador”, respondió la mandataria Claudia Sheinbaum durante su conferencia de prensa de este 4 de junio.
Sheinbaum subrayó que lo que “más le gustó” de las declaraciones del funcionario estadounidense fue el reconocimiento hacia la soberanía de México.
Tras retomar los comentarios de Mullin —“Ellos aún creen en su soberanía, y nosotros tenemos que respetar eso”—, Sheinbaum expresó enseguida: “Es la verdad, porque fue justo lo que le dijimos en la reunión: 'Vamos a seguir colaborando en el marco del respeto a nuestras soberanías’”.
Durante la audiencia del 3 de junio para discutir el presupuesto que la Secretaría de Seguridad Nacional recibirá en 2027, el secretario Mullin reconoció la cooperación del gobierno de Sheinbaum en materia de seguridad; no obstante, aseguró que aún se necesita “más cooperación”.
“De regreso de la Ciudad de México, hablando con la presidenta Sheinbaum y su gabinete sobre la cooperación, y les diré que hemos quedado impresionados. Han sido muy cooperativos, mucho más cooperativos que la administración anterior, pero ellos aún creen en su soberanía y nosotros tenemos que respetar eso”, dijo Mullin.
El Secretario de Seguridad admitió que, con la colaboración del gobierno mexicano, Estados Unidos ha logrado “una cantidad récord de incautaciones” de drogas, dinero y armas, así como el arresto de algunos líderes de los cárteles.
Explicó que las organizaciones criminales han sido debilitadas con la erradicación del tráfico de personas en la frontera por parte de la administración Trump, “una industria de miles de millones de dólares que se levantó bajo la administración de Biden y que ha desaparecido”.
Agregó que fue entonces cuando estos grupos comenzaron a “presionar” más con el tráfico de drogas; sin embargo, las autoridades estadounidenses comenzaron a atacar este frente, aunque los criminales continúan encontrando métodos para seguir con el narcotráfico.
Asimismo, puntualizó que estas organizaciones “son altamente sofisticadas” y que “están altamente organizadas”. Enfatizó que “cada centímetro” de la frontera sur de Estados Unidos está controlado por nueve cárteles distintos.
“Y los llaman plazas. Y tienen jefes de plaza en cada una de ellas. A cada uno de ellos, sabemos quiénes son. Los estamos buscando activamente. Los estamos arrestando y nos estamos enfrentando constantemente a esta amenaza”, declaró el funcionario.
Referente al aumento en la cooperación mencionada por Mullin, las cifras oficiales podrían darle la razón. Si bien el sexenio de López Obrador sumó grandes decomisos a lo largo de sus seis años, la administración de Sheinbaum ha impuesto una velocidad de incautación y desmantelamiento mucho mayor en apenas un año y siete meses.
En todo su mandato, el gobierno de López Obrador decomisó más de 1700 toneladas de droga —principalmente marihuana, metanfetamina y cocaína— y destruyó más de 2500 laboratorios clandestinos. Por su parte, en 19 meses la administración de Sheinbaum aseguró más de 400 toneladas de droga y 5.4 millones de pastillas de fentanilo.
El contraste más fuerte está en la infraestructura y el arsenal criminal: en menos de un tercio del tiempo, el actual gobierno casi alcanzó la cifra total de laboratorios destruidos por su antecesor —2400 frente a los 2593 de todo el sexenio anterior— y ya decomisó cerca de 30,000 armas, superando así la mitad de las 53,000 que el gobierno de López Obrador logró incautar en seis años completos.
Actualmente, los dos gobiernos norteamericanos atraviesan una tensión diplomática a raíz de que Estados Unidos acusara a finales de abril a una decena de funcionarios y exfuncionarios mexicanos por presuntos vínculos con el narcotráfico, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, quien pertenece a las filas de MORENA, el partido oficialista.
Ante el caso, el gobierno de México inició una investigación y recientemente mandó a comparecer a 8 de los implicados. Los dos restantes se entregaron a inicios de mayo a las autoridades estadounidenses tras la acusación. Versión confirmada por la presidenta.
Sheinbaum ha mantenido una postura firme en el caso, asegurando que el gobierno estadounidense no ha presentado pruebas. El domingo 31 de mayo, durante el discurso por sus dos años de gobierno, la mandataria dejó entrever que este caso podría tener motivaciones políticas por parte de la derecha tanto mexicana como estadounidense, además de la internacional.
El 1 de junio, el embajador estadounidense en México, Ronald Johnsons, escribió su postura frente a la lucha contra el crimen organizado:
“La lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos. Las personas a ambos lados de nuestra frontera quieren vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que infligen los cárteles”, escribió el embajador.
“Cada momento que pasamos convirtiendo este desafío de seguridad compartido en una disputa política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra alianza y proteger a las personas a las que servimos”, finalizó.
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