El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que China había sido un “socio global poco fiable” durante la guerra en Irán, citando el acaparamiento de reservas de petróleo por parte del régimen comunista y las restricciones impuestas a determinadas exportaciones.
En declaraciones a la prensa el 14 de abril, Bessent señaló que había planteado la cuestión a las autoridades chinas. Se negó a comentar si esto podría hacer fracasar el viaje a China que el presidente de EE. UU., Donald Trump, tiene previsto realizar a mediados de mayo, y añadió que Trump y el líder chino, Xi Jinping, mantenían una buena relación de trabajo.
“Creo que el mensaje de la visita es la estabilidad. Hemos tenido una gran estabilidad en la relación desde el verano pasado; eso emana de arriba hacia abajo”, dijo Bessent. “Creo que la comunicación es la clave.”
El precio del barril de crudo Brent superó los 100 dólares en marzo y a principios de abril. Ahora ha bajado de los 100 dólares y se ha situado en torno a los 95 dólares.
“China ha sido un socio global poco fiable en tres ocasiones durante los últimos cinco años: una vez durante la pandemia COVID, cuando acaparó productos sanitarios; la segunda, en relación con las tierras raras,” dijo Bessent, refiriéndose a las amenazas de Beijing el año pasado de imponer controles a la exportación de elementos de tierras raras, que son materiales críticos utilizados en productos de alta tecnología como los semiconductores.
Bessent dijo que China había estado acumulando reservas de petróleo en lugar de ayudar a paliar la escasez mundial provocada por el cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, por donde pasa anualmente alrededor del 20 % del comercio mundial de gas natural licuado y petróleo.
En marzo, el grupo de expertos Atlantic Council, con sede en Washington, informó de que China contaba con aproximadamente 1.2 mil millones de barriles de reservas de crudo en tierra firme a fecha de enero, citando datos de Kpler.
“Han seguido comprando, han estado acumulando reservas y han suspendido las exportaciones de muchos productos”, afirmó Bessent.
En una rueda de prensa habitual celebrada el miércoles, Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores del régimen chino, afirmó que Beijing y Washington siguen en comunicación respecto al viaje de Trump a China, en respuesta a una pregunta sobre las declaraciones de Bessent, según los medios estatales chinos.
Las declaraciones de Bessent sobre el acaparamiento de productos sanitarios por parte de China reflejan las preocupaciones planteadas anteriormente por otros funcionarios estadounidenses.
En abril de 2020, el entonces asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, criticó a Beijing por acaparar equipos de protección individual y lucrarse con la pandemia COVID-19.
El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., en un informe de inteligencia con fecha del 1 de mayo de 2020, afirmó que China “acumuló suministros médicos tanto aumentando las importaciones como reduciendo las exportaciones” a principios de enero de 2020, y trató de encubrir sus acciones “negando que existieran restricciones a la exportación y ocultando y retrasando el suministro de sus datos comerciales”.
“Tenemos una confianza moderada en esta evaluación, ya que los datos comerciales indican que es probable que China acumulara existencias de material sanitario para uso interno antes de notificar oficialmente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que COVID-19 era contagiosa”, reza el informe.
El entonces fiscal general de Misuri, Eric Schmitt, presentó en abril de 2020 una demanda relacionada con COVID-19 contra el Partido Comunista Chino (PCCh), la ciudad china de Wuhan, el Instituto de Virología de Wuhan y varias otras entidades chinas. La demanda acusaba a China de llevar a cabo una “campaña espantosa de engaño, ocultación, mala gestión e inacción” durante el brote inicial, al tiempo que alegaba que acaparó equipos de protección individual y restringió sus exportaciones.
En marzo de 2025, un juez de Misuri dictaminó que el PCCh era responsable de pagar 24 mil millones de dólares por acaparar equipos de protección contra COVID-19.
El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Agencia Internacional de la Energía instaron el 13 de abril a los países a que se abstuvieran de acaparar suministros energéticos y de imponer restricciones a la exportación que pudieran agravar lo que describieron como la mayor crisis en la historia del mercado energético mundial. Las tres organizaciones no mencionaron a ningún país en concreto.
El lunes, la Marina de Estados Unidos inició un bloqueo de los buques que salían de los puertos de Irán, ante lo cual Teherán amenazó con responder atacando los puertos de sus vecinos del Golfo, tras las conversaciones entre una delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente JD Vance y altos funcionarios iraníes en Pakistán, que concluyeron sin acuerdo.
A primera hora del martes, Bessent declaró a los periodistas que el bloqueo impediría que cualquier petrolero chino u otras embarcaciones transitaran por el estrecho.
“Así que no podrán obtener su petróleo. Pueden obtener petróleo. Pero no petróleo iraní”, afirmó Bessent, señalando que China representa más del 90 % de las exportaciones de petróleo de Irán, que constituían aproximadamente el 8 % de sus importaciones anuales de petróleo.
Con información de Reuters.
















