Introducción: El peso de la historia
Bolivia es un país sin salida al mar que durante mucho tiempo ha sido rico bajo su suelo y pobre sobre él. Desde las minas de plata de Potosí en el siglo XVI, que alimentaron la riqueza europea pero dejaron a las poblaciones indígenas en la miseria, hasta el auge del gas natural en los años 2000, que redujo brevemente la pobreza antes de que las reservas disminuyeran, la historia de Bolivia ha sido una de abundancia de recursos sin prosperidad duradera. Cada ciclo ha seguido el mismo patrón: promesa, extracción, crecimiento fugaz y colapso.Transición política: Termina una era
Durante dos décadas, el MAS encarnó una fusión de empoderamiento indígena, redistribución y nacionalismo de los recursos. Pero para 2025, sus fracturas internas, escándalos de corrupción y fracasos económicos llevaron a su colapso. Su candidato obtuvo apenas un 3 por ciento de los votos, el peor resultado de su historia. Morales tiene prohibido legalmente postularse, y la credibilidad de Arce está agotada.El abismo económico: Una crisis heredada
La economía boliviana se está desmoronando. Las reservas internacionales, que alguna vez alcanzaron casi 15,000 millones de dólares, cayeron por debajo de los 2000 millones en enero de 2025. La inflación superó el 20 por ciento, mientras que la escasez de diésel y gasolina interrumpió la agricultura, el transporte y la vida diaria. Los hidrocarburos, otrora salvavidas de Bolivia, están en declive estructural, con exportaciones en disminución y colapso de la inversión.Litio: El premio geoeconómico
El Salar de Uyuni contiene aproximadamente 23 millones de toneladas métricas de recursos de litio, el mayor depósito del planeta. En teoría, Bolivia podría abastecer una quinta parte de la demanda mundial de baterías para vehículos eléctricos hacia la década de 2030. En la práctica, el país produjo menos de 2000 toneladas en 2024, muy por detrás de Chile y Argentina.Las razones son de gobernanza y política. En 2025, contratos multimillonarios con empresas chinas y rusas fueron suspendidos, reinstaurados y disputados en el parlamento. Las sesiones congresionales terminaron en peleas físicas, y organizaciones locales en Potosí denunciaron los acuerdos por el riesgo ecológico y las malas condiciones fiscales. La sociedad civil exige transparencia, salvaguardas hídricas y distribución justa de ingresos.
Encrucijada de política exterior: Entre Beijing y Washington
Los gobiernos del MAS expulsaron al embajador estadounidense y a la DEA, mientras profundizaban sus lazos con China, Rusia e Irán. Paz prometió restablecer relaciones con Washington tras 17 años de ruptura, y enfatizó la estabilización pragmática y la seguridad energética.Romper el patrón —o repetirlo
La historia proyecta una larga sombra. La plata alimentó imperios, pero dejó a Bolivia empobrecida. El gas natural redujo la pobreza, pero terminó en agotamiento y deuda. Ahora, el litio, un recurso central para la transición energética global, ofrece a Bolivia quizás su última oportunidad de escapar del ciclo.Conclusión: La ventana estrecha
Las elecciones de 2025 abrieron una estrecha ventana en la que las decisiones de liderazgo y gobernanza repercutirán mucho más allá de La Paz. La segunda vuelta del 19 de octubre fue más que una contienda entre Paz y Quiroga: representó un referéndum sobre si Bolivia podrá liberarse de su maldición histórica.La urgencia no puede ser exagerada. Sin una acción decisiva, Bolivia corre el riesgo de repetir el patrón de la plata y el gas: recursos extraídos, fortunas desperdiciadas, sociedad dividida y democracia debilitada. Pero si aprovecha este momento —con estabilización inclusiva, gobernanza transparente del litio y una política exterior estratégica— Bolivia podría transformarse de una historia perenne de oportunidades perdidas en un líder de la transición energética global.
La elección es clara: el litio puede ser el puente de Bolivia hacia el futuro o un nuevo capítulo en su larga historia de promesas incumplidas.
Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de The Epoch Times.
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