La presidente de Honduras, Xiomara Castro, ordenó el 16 de enero que se inicie la transición presidencial al gobierno de Nasry Asfura, al que calificó como un gobierno de facto.
Durante su intervención en el aniversario de la Policía Nacional de Honduras, Castro ordenó al general de la Policía Nacional, al ministro de Seguridad y al ministro de Gobernación y Justicia organizar y proceder "a la transición y al traspaso de mandato al gobierno de facto declarado por el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Justicia Electoral".
Castro declaró que no permanecerá "ni un día más, ni un día menos en la presidencia de la república" y aseguró que procede a la transición programada para el 27 de enero, a pesar de que falta "contar en los tres niveles electorales más de un millón de sufragios".
Las elecciones realizadas en Honduras el 30 de noviembre para presidente, vicepresidente, diputados y alcaldes, dieron en el primeros conteos como ganador a Asfura a la presidencia por un pequeño margen, con el 34 % de las actas procesadas, según medios locales.
En las horas siguientes, el conteo de votos fue extremadamente lento, generando impaciencia de varios partidos. El Consejo Nacional Electoral (CNE) no logró emitir los resultados finales en las 48 horas estipuladas, y el escrutinio se extendió durante los días siguientes.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, que en varias ocasiones había manifestado su apoyo a Asfura a través de redes sociales, declaró que Honduras intentaba cambiar los resultados de la elección presidencial y advirtió que, de hacerlo, "habrá consecuencias graves".
El CNE finalmente emitió los resultados el 24 de diciembre, dando como ganador a Asfura del Partido Nacional, con el 40.3 % de los votos frente a 39.5 % de Salvador Nasralla, candidato del Partido Libre, y atribuyó la demora a problemas con la empresa contratada para ciertas tareas en las elecciones y la demora en los resultados por parte de consejeros del Partido Liberal.
El presidente del Congreso de Honduras, Luis Redondo, del Partido Libre, se rehusó a aceptar inmediatamente el resultado en X, afirmando: "Esto es completamente ilegal. No tiene ningún valor".
Castro, por su parte, rechazó los resultados del CNE, afirmando irregularidades en el proceso electoral, y denunció injerencia extranjera.
El 9 de enero, Castro emitió un decreto legislativo exigiendo el recuento de los votos, que había sido aprobado en el Congreso Nacional de Honduras por un reducido grupo de diputados del gobernante Partido Libertad y Refundación.
El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, Héctor Valerio, dijo el 12 de enero que haría valer lo estipulado en la Constitución, garantizando la transición presidencial del país atendiendo los resultados del CNE.
En medio de las tensiones, la Unión Europea, que participó como observador electoral, instó el 13 de enero al gobierno liderado por Castro a respetar los resultados emitidos por el CNE e hizo un llamado a asegurar una transición pacifica y ordenada.
La toma oficial de poder de Asfura está programa para el 8 de mayo.
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