Luego de que el Senado de los Estados Unidos eliminó la resolución que intentaba impedir al Presidente Donald Trump dirigir acciones militares contra Cuba, el líder estadounidense expresó durante un discurso en Palm Beach que EE. UU. "tomará el control" de la Isla después de terminar la guerra en Irán.
Durante su discurso en una cena política y empresarial organizada por el Forum Club privada en West Palm Beach, el 1° de mayo, el presidente abordó el tema de Cuba mientras daba reconocimiento al arquitecto cubano, Rick González, con el que han trabajado en distintos proyectos.
"Y viene [González] originalmente de un lugar llamado Cuba, del cual nos haremos cargo casi de inmediato. Ahora, Cuba tiene problemas. Terminaremos uno primero. Me gustaría terminar el trabajo; de regreso de lo que hagamos, de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln. El más grande del mundo, haremos que se acerque, se detenga a unos 90 metros de la costa, y ellos dirán: ‘Muchas gracias. Nos rendimos’".
Las declaraciones se dan a solo tres días de que la mayoría del Senado del país norteamericano votó en contra de una resolución impulsada por los demócratas que intentaba impedir que Trump dirigiera acciones militares contra Cuba sin obtener primero la aprobación del Congreso.
Además, ese mismo 1° de mayo el presidente Trump firmó una medida que amplía las sanciones contra individuos, entidades y colaboradores del régimen cubano involucrados en actos de corrupción o violaciones a los derechos humanos, aunque no se reveló las identidades específicas en el documento inicial.
La determinación final de quiénes serán sujetos a estas medidas quedará bajo la responsabilidad directa del secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
La orden afirma que las políticas cubanas siguen siendo una "amenaza inusual y extraordinaria".
"Estas políticas, prácticas y acciones no solo están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos, sino que también son repugnantes para los valores morales y políticos de las sociedades libres y democráticas", declara el documento.
Recientemente, el secretario de Estado de EE. UU. Marco Rubio durante una entrevista con la cadena de televisión Fox News, acusó al régimen cubano de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de países enemigos.
"Han desplegado la alfombra de bienvenida a los adversarios de los Estados Unidos para que operen dentro del territorio cubano contra nuestros intereses nacionales con impunidad. No vamos a permitir que un aparato militar, de inteligencia o de seguridad extranjero opere con impunidad a 90 millas de las costas de los Estados Unidos. Eso no va a suceder bajo el mandato del presidente Trump", declaró el secretario.
Desde que Fidel Castro llegó al poder a través de la revolución comunista cubana en 1959 las relaciones entre EE. UU. y Cuba han sido conflictivas.
Durante la década de los 1960, Estados Unidos impulsó estrategias para derrocar a Fidel Castro, destacando la fallida invasión de 1961 y la posterior Operación Mangosta, lo que dio inicio a décadas de presión mediante sanciones económicas y restricciones comerciales.
Bajo el liderazgo de Castro, la isla se alineó con la Unión Soviética, una política de alianzas que persiste con la actual administración de Miguel Díaz-Canel Bermúdez a través de vínculos con Rusia, China y Venezuela. Esta relación estrecha quedó evidenciada tras el reconocimiento por parte de La Habana de que 32 soldados cubanos asignados a la seguridad de Nicolás Maduro fallecieron durante la incursión militar estadounidense del 3 de enero que dio lugar a la captura del mandatario venezolano.
El 29 de enero, Trump firmó un decreto ejecutivo declarando a Cuba "una amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. La orden señala la continua cooperación militar de Cuba con China, Rusia e Irán, y afirma que La Habana ha acogido a grupos designados como terroristas transnacionales, como Hamás y Hezbolá.
Como parte de su orden ejecutiva EE. UU. impuso nuevos aranceles a los países que venden petróleo a Cuba. Por consecuencia, La Habana ha experimentado interrupciones en el servicio eléctrico debido a las complicaciones que enfrenta para garantizar la estabilidad de su suministro energético.
Con información de Ryan Morgan y Troy Myers.
Siga a Estela Hernández en X: @HGLauraEstela

















