Los líderes de la Unión Europea han encargado a sus funcionarios detallar cómo funcionaría un tratado de Bruselas —rara vez utilizado—, sobre asistencia mutua en caso de que un miembro sea víctima de una agresión militar.
El presidente chipriota, Nikos Christodoulides, cuyo país ostenta actualmente la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, declaró el 24 de abril que los líderes alcanzaron el acuerdo en una cumbre celebrada en Chipre la noche anterior.
“Acordamos anoche que la Comisión preparará un plan detallado sobre cómo responderemos en caso de que un Estado miembro active el Artículo 42.7”, dijo Christodoulides a los periodistas.
El Artículo 42.7 establece que si un Estado miembro es víctima de una “agresión armada” en su territorio, los demás miembros están obligados a prestarle ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance.
La UE señala que la asistencia puede ir desde el “apoyo diplomático y la asistencia técnica y médica hasta la ayuda civil o militar”.
A diferencia del pacto de defensa colectiva del Artículo 5 de la OTAN, el Artículo 42.7 del TUE no cuenta con el respaldo de planes operativos detallados ni estructuras militares.
Christodoulides afirmó que el plan de acción debería poder proporcionar directrices sobre qué países deberían ser los primeros en responder a las solicitudes de ayuda, además de incluir otros detalles.
“Todas esas [preguntas] se plasmarán en un plan detallado para saber, cuando un Estado miembro active el Artículo 42.7 —y si lo hace—, que disponemos de un plan operativo para poner en marcha”, señaló.
Aunque la mayoría de los miembros de la UE pertenecen a la OTAN, no todos lo son, incluidos Austria y Chipre, lo que significa que para algunos países esto podría constituir su primera estructura significativa para garantizar este tipo de asistencia mutua.
Chipre está especialmente interesado en consolidar las medidas después de que un dron impactara una base aérea británica situada en la isla en marzo, en el marco del conflicto con Irán.
“Estoy muy contento de que todos los Estados miembros —tanto los que pertenecen a la OTAN como los que no—, vean la necesidad de disponer de un plan operativo cuando se active el Artículo 42.7”, afirmó Christodoulides.
Según la UE, el artículo solo se ha invocado una vez hasta ahora, por parte de Francia, tras los atentados terroristas de 2015, cuando islamistas mataron a 130 personas en múltiples objetivos, incluyendo un concierto en el Bataclan de París.
La OTAN sigue siendo clave para la defensa colectiva
Aunque el bloque busca formalizar sus propias estrategias de defensa mutua, algunas naciones miembros han intentado transmitir que Europa no se está alejando de la OTAN ni de su pacto de defensa mutua del Artículo 5.“Para mí, es algo absolutamente crucial que el Artículo 5 sea la clave de nuestra defensa y seguridad colectiva, y seguirá siéndolo”, dijo el presidente lituano, Gitanas Nauseda, a los periodistas el 23 de abril.
El Artículo 5 establece que un ataque contra un miembro de la OTAN se considera un ataque contra todos los miembros.
Banderas de los miembros de la OTAN ondean en la sede de la organización en Bruselas, Bélgica, el 12 de septiembre de 2025. (Simon Wohlfahrt/AFP vía Getty Images)Del mismo modo, la ministra de Asuntos Exteriores de Letonia, Baiba Braze, afirmó que su país “ve a la OTAN como la piedra angular de la defensa colectiva”.
“La posible activación y el posterior desarrollo del Artículo 42.7 deberían ir de la mano de la OTAN, buscando sinergias, y de ninguna manera se considerarían una señal de desconfianza en la OTAN o un debilitamiento de la Alianza”, señaló en un comunicado el 23 de abril.
Las prioridades de defensa de Washington
El movimiento de Bruselas para afirmar sus propias estrategias de defensa mutua se produce ante el reconocimiento por parte del bloque de que Estados Unidos está reorientando sus prioridades de defensa, alejándose del resto del mundo para centrarse en la defensa de su territorio y de sus intereses en el hemisferio occidental.El Pentágono publicó el 23 de enero su Estrategia de Defensa Nacional, en la que anima a sus socios de otras partes del mundo, incluida Europa, a asumir la responsabilidad principal de su propia defensa “con un apoyo crítico pero limitado de las fuerzas estadounidenses”.
Ese mismo mes, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, reconoció este cambio, afirmando que Europa debe “dar un paso al frente” para satisfacer sus propias necesidades de seguridad, ya que Estados Unidos “está fijando sus miras fuera y más allá de Europa”.
Sin embargo, Kallas destacó el papel de Estados Unidos en la OTAN.
“Permítanme ser clara: queremos lazos transatlánticos fuertes”, dijo el 28 de enero. “EE. UU. seguirá siendo el socio y aliado de Europa. Pero Europa necesita adaptarse a las nuevas realidades. Europa ya no es el centro de gravedad principal de Washington”.
No obstante, la administración Trump ha criticado recientemente a los aliados de la OTAN por su falta de apoyo en el conflicto con Irán. Trump dijo que estaba considerando seriamente retirarse de la alianza, declarando al periódico británico The Telegraph el 1 de abril que su solicitud de asistencia en el estrecho de Ormuz fue una prueba que los aliados no superaron.
Con información de Reuters.















