El Departamento del Tesoro sancionó el viernes a una refinería china, así como a 40 empresas navieras y embarcaciones, tras determinar que estaban proporcionando un salvavidas a la economía petrolera iraní.
Esta medida —cuya información fue compartida con The Epoch Times antes de su anuncio oficial— constituye la acción más reciente de la administración Trump para cortar una fuente clave de ingresos para Irán; una fuente que, según las autoridades, posibilita las "actividades temerarias de Teherán en todo Medio Oriente" y su capacidad para amenazar los intereses estadounidenses.
La empresa china objeto de las sanciones es Hengli Petrochemical Refinery Co., de Dalian, la segunda refinería de petróleo independiente más grande de China y uno de los principales clientes de Irán en lo que respecta a crudo y otros productos petrolíferos. El Departamento del Tesoro señaló que Hengli ha adquirido petróleo iraní por un valor de miles de millones de dólares.
Ubicada en la ciudad portuaria china de Dalian, Hengli tiene una capacidad de procesamiento de 400,000 barriles diarios. La planta ha recibido cargamentos de petróleo procedentes de las fuerzas armadas de Irán desde 2023, lo que ha generado ingresos de cientos de millones de dólares para el ejército iraní, según indicó un comunicado del Departamento del Tesoro.
Como mayor comprador de petróleo iraní, China absorbe aproximadamente el 90 por ciento de las exportaciones de crudo de Irán. Las refinerías de pequeña y mediana escala —también conocidas como "teteras" (teapots)— son importantes compradores de petróleo crudo.
Entre los buques de la "flota en la sombra" identificados el viernes se encuentran varios petroleros con sede en Hong Kong. Uno de ellos —que navega bajo bandera de las Islas Marshall, pero es propiedad de una compañía naviera con sede en China— ha transportado millones de barriles de fuelóleo iraní con alto contenido de azufre en los últimos meses, según las autoridades del Tesoro.
Las sanciones, adoptadas semanas antes del viaje del presidente Donald Trump a Beijing, prohíben a las entidades y personas designadas realizar transacciones con Estados Unidos e imponen penalizaciones a cualquiera que les proporcione fondos, bienes o servicios. Esta medida se suma a las más de 1000 personas y entidades vinculadas a Irán que ya figuran en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que su agencia continuará "estrechando el cerco sobre la red de buques, intermediarios y compradores de la que depende Irán para transportar su petróleo a los mercados globales".
"Cualquier persona o embarcación que facilite estos flujos —mediante el comercio y las finanzas encubiertos— corre el riesgo de verse expuesta a sanciones estadounidenses", declaró en un comunicado.
Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, describió la sanción como parte de la "campaña de máxima presión" de la administración para "hacer que Teherán rinda cuentas por su agresión regional y sus amenazas a los intereses estadounidenses".
"La administración sigue centrada en garantizar que el régimen iraní no pueda utilizar los ingresos ilícitos del petróleo para promover su agenda maliciosa, mientras el pueblo iraní continúa sufriendo la mala gestión económica y la represión", afirmó, añadiendo que Estados Unidos planea intensificar la presión económica sobre Irán y la red internacional que sustenta su comercio energético.
















