El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el 18 de abril para ampliar el acceso a los fármacos psicodélicos como tratamientos para los estadounidenses con trastornos de salud mental.
La orden instruyó a las agencias federales a acelerar el proceso de investigación y aprobación de los psicodélicos, incluida la ibogaína, un compuesto derivado de plantas actualmente clasificado como sustancia de la Lista I.
La orden, que según el podcaster Joe Rogan se emitió en respuesta a la información que él le envió a Trump, abordó un debate de larga data sobre la salud mental y los psicodélicos.
Ampliación del acceso
A pesar de décadas de investigación, el gobierno federal aún no ha aprobado el uso médico de este tipo de drogas. En virtud de la Ley de Sustancias Controladas, las drogas psicodélicas como la ibogaína siguen estando fuertemente reguladas como sustancias de la Lista I.La Agencia Antidrogas (DEA) define las drogas de la Lista I como sustancias que "no tienen un uso médico actualmente aceptado en los Estados Unidos, carecen de seguridad aceptada para su uso bajo supervisión médica y tienen un alto potencial de abuso".
Sin embargo, la Casa Blanca ha presentado estas drogas como posibles avances para el tratamiento de la salud mental. La administración señaló que a más de 14 millones de adultos estadounidenses se les ha diagnosticado una enfermedad mental grave, y alrededor de 8 millones toman medicamentos recetados para estas afecciones.
"Las drogas psicodélicas, incluidos los compuestos de ibogaína, muestran potencial en estudios clínicos para abordar enfermedades mentales graves en pacientes cuyas afecciones persisten después de completar la terapia estándar", reza la orden ejecutiva.
La ibogaína, por ejemplo, ha demostrado potencial en estudios clínicos para mejorar los síntomas relacionados con la depresión y la ansiedad. También se descubrió que mejora la función en veteranos con lesiones cerebrales traumáticas, según un estudio de 2024 realizado por investigadores de Stanford Medicine.
La orden de Trump ordenó al fiscal general que revisara los productos con sustancias de la Lista I si habían llegado a la Fase 3, o a ensayos clínicos a gran escala. El presidente ordenó esa revisión "para que la reclasificación, si procede… pueda llevarse a cabo tan rápido como sea posible para aquellos productos específicos que finalmente sean aprobados" por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Otros aspectos de la orden de Trump aprovecharon la Ley del Derecho a Probar (Right to Try Act), que permite a los pacientes acceder a medicamentos experimentales si ya han probado todas las opciones de tratamiento aprobadas.
La Ley del Derecho a Probar rara vez se ha utilizado para los fármacos psicodélicos, debido a que muchos de ellos entran en la clasificación de la Lista I. Dicha clasificación requiere una aprobación adicional de la DEA, además de las dispensas de la Ley del Derecho a Probar.
Investigación más rápida
El presidente también ordenó a las agencias federales acelerar el desarrollo y la revisión de fármacos psicodélicos potencialmente útiles que podrían tener aplicaciones en el tratamiento de trastornos graves de salud mental."A pesar de la enorme inversión federal en la investigación de posibles avances en la atención y el tratamiento de la salud mental, nuestro sistema de investigación médica aún no ha producido terapias aprobadas que promuevan mejoras duraderas en el estado de salud mental de estos pacientes tan complejos", reza la orden de Trump.
Entre otras cosas, se exigió al Departamento de Salud y Servicios Humanos que asignara 50 millones de dólares para apoyar a los gobiernos estatales que han promulgado o están desarrollando programas para promover estos fármacos.
La orden incluía una instrucción para que la FDA diera prioridad a algunos de los tratamientos que ya han recibido la designación de "terapia innovadora" y les otorgara los Vales de Prioridad Nacional del Comisionado.
El programa de vales ofrece una "revisión ultraacelerada, de 30 a 60 días", de las terapias. La designación de "terapia innovadora" es una clasificación de la FDA que se otorga a medicamentos que aún se encuentran en fase experimental, pero que muestran en datos clínicos preliminares el potencial de una mejora sustancial con respecto a los tratamientos existentes para afecciones que ponen en peligro la vida.
Según el Addiction Center, la ibogaína podría tener beneficios para el tratamiento de la depresión, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la adicción, dado su impacto en múltiples receptores del cerebro. Sin embargo, el grupo también señaló que algunos investigadores han expresado su preocupación de que esa misma interacción con múltiples receptores podría contribuir a un mayor riesgo de efectos secundarios o interacciones farmacológicas.
La evidencia sobre su uso parece ser contradictoria. Una revisión bibliográfica de 2021 encontró que los estudios apuntaban a que la ibogaína ayudaba con los síntomas psicológicos relacionados con el trauma y con la abstinencia de sustancias. Sin embargo, también señaló que el fármaco planteaba riesgos de seguridad significativos, destacando efectos neurotóxicos y cardiotóxicos.
Debate sobre los psicodélicos
Los psicodélicos han sido objeto de controversia durante mucho tiempo, pero también han recibido un apoyo entusiasta de personas como Rogan, quien asistió a la firma de la orden de Trump.La Fundación para Soluciones de Política de Drogas citó la falta de investigación al criticar la orden. "Debido a esta orden, más estadounidenses morirán por estas drogas nocivas", dijo la organización en un comunicado publicado en las redes sociales el 18 de abril.
El grupo está liderado por el director ejecutivo Kevin Sabet, quien se desempeñó como asesor de políticas de drogas bajo los mandatos de los expresidentes Barack Obama y George W. Bush. En el comunicado, afirmó que "la evidencia de los supuestos beneficios terapéuticos de estas drogas es más que débil".
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., apoyó la medida y declaró el 18 de abril que Trump estaba eliminando "los impedimentos legales que impedían a los investigadores, científicos, médicos y clínicos estadounidenses estudiar adecuadamente estos medicamentos".
Tony Lyons, presidente del grupo MAHA Action, declaró a The Epoch Times en un comunicado enviado por correo electrónico que la orden "por fin ofrece a las personas una clase de opciones completamente nueva. … Durante demasiado tiempo, a los estadounidenses que padecen enfermedades mentales se les ha recetado un producto farmacéutico más".
La Asociación Multidisciplinaria para los Estudios Psicodélicos, una organización de investigación sin fines de lucro, se pronunció a favor de la orden, afirmando que la medida federal "señala un creciente reconocimiento del potencial de las terapias psicodélicas para abordar desafíos urgentes de salud mental, incluyendo el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la depresión y los trastornos por consumo de sustancias".
Añadió que "la prohibición aumenta los riesgos y limita la supervisión, lo que subraya la necesidad de un enfoque que priorice la salud pública y se base en la evidencia, el acceso equitativo y una regulación responsable".
Con información de Jacki Thrapp.

















