Las autoridades federales retiraron de las carreteras estadounidenses a más de 800 camioneros peligrosos en una operación que duró tres días, según revelaron funcionarios el martes. En la operación, se enfocaron en conductores extranjeros no calificados y en vehículos comerciales en mal estado.
La última oleada de la Operación Escudo de Carreteras se llevó a cabo del 28 al 30 de julio. Inspectores de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. colaboraron con la Administración Federal de Seguridad de Transportistas y con las patrullas de carreteras estatales.
Realizaron controles en la vía a conductores indocumentados y vehículos sin la debida verificación, así como a vehículos que no cumplían con las normas básicas de seguridad.
En el transcurso de tres días, los agentes detuvieron a 51 inmigrantes indocumentados, entre ellos 21 conductores con licencias de conducir comerciales emitidas por California y Nueva York, pero sin residencia oficial en dichos estados. Las autoridades sacaron de servicio a 766 conductores y vehículos inseguros. Arrestaron a 86 operadores por conductas peligrosas, como agresión al volante y violencia doméstica. Además, se emitieron 36 multas por no superar las pruebas de dominio del inglés y se recuperó mercancía robada por un valor cercano a un millón de dólares.
El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, y el secretario del Departamento de Transporte (DOT), Sean Duffy, anunciaron los primeros resultados. Mullin hizo hincapié en los riesgos que representan los conductores no calificados al volante de camiones de gran tonelaje.
"Cuando los inmigrantes indocumentados se ponen al volante de camiones, ponen en peligro la vida de los estadounidenses", dijo el secretario del DHS, Markwayne Mullin, en una publicación en X.
Duffy afirmó que esta iniciativa formaba parte de la directiva del presidente Trump para garantizar la seguridad en las carreteras, eliminar el fraude y restablecer la integridad en el sector del transporte de carga por carretera.
"Cada vida que se pierde a causa de un camionero indocumentado al volante de un camión de gran tonelaje es una tragedia totalmente evitable, y esta administración no lo tolerará", dijo Duffy.
"Si continúan operando ilegalmente un camión de gran tonelaje, sus días en las calles de Estados Unidos están contados", advirtió el Secretario.
El mes pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Transporte (DOT) anunciaron una colaboración para investigar prácticas fraudulentas e ilegales en las escuelas de licencias de conducir comerciales. Las autoridades han declarado que estas escuelas emiten credenciales a personas no calificadas, incluidos inmigrantes indocumentados, lo que les permite conducir camiones en las carreteras públicas.
Las inspecciones en carretera incluyen la verificación de licencias, la comprobación del dominio del idioma necesario para leer las señales de tráfico y comprender las instrucciones, el examen del estado del vehículo y la revisión de los registros del conductor. Cualquier incumplimiento en estas áreas puede conllevar el retiro inmediato del vehículo de circulación. El conductor o el vehículo en cuestión no podrán circular hasta que se subsanen las deficiencias o se retire al conductor de la vía pública.
El dominio del idioma inglés se ha convertido en un aspecto fundamental. Las normas federales exigen que los conductores profesionales sean capaces de comunicarse con suficiente fluidez en inglés para comprender las señales de tráfico, responder a las autoridades y gestionar emergencias.



















