¿Alguna vez le pasó por la mente lo que sentiría ser encarcelado por un crimen que no cometió? No por nada es uno de los argumentos centrales de muchas películas y series. A Kenneth Windley le sucedió: fue condenado por un robo cometido en 2005.
Se convirtió en sospechoso al usar un giro postal robado a una víctima de edad avanzada, Gerald Ross de 70 años. Ross había sido seguido por dos ladrones luego de pasar por el banco y la oficina de correos; los ladrones lo siguieron a su casa y lo sometieron con una llave de estrangulamiento quitándole los giros postales, dinero en efectivo y una libreta bancaria, según indicaron los fiscales en un informe publicado este 18 de marzo.
Windley testificó antes y durante el juicio que el día del robo salió del departamento de su novia para comprarle una estufa a su madre. En un estacionamiento se encontró con dos hombres que había visto en el vecindario, quienes le dijeron que cubrirían el impuesto de la estufa por 379 dólares si les daba su dinero en efectivo y usaban el giro postal en su lugar. Windley aceptó el trato.
Posteriormente las autoridades rastrearon uno de los giros robados hasta una tienda de electrónica y lo detuvieron. Ross identificó a Windley como uno de los ladrones en una rueda fotográfica y una de reconocimiento, ambas seis semanas o más después del robo.
El jurado lo encontró culpable en 2007. Como Windley tenía condenas previas por delitos graves, fue declarado delincuente reincidente, lo que aumentó el tiempo obligatorio de encarcelamiento.
Al comienzo Windley proporcionó las señas generales de los dos ladrones que le vendieron el giro, pero posteriormente fue recabando más información y descubrió que ambos estaban encarcelados por cometer robos similares. Finalmente pudieron atestiguar que él no estuvo involucrado.
“Me costó 20 años, pero dijeron que ahora lo corrigieron. Así que eso es lo único que importa. Así que estoy de acuerdo con eso", dijo Kenneth quien tenía 61 años al salir de un tribunal de Brooklyn, en libertad por primera vez desde 2007.
Más tarde comentó ante los reporteros: "No me rendí, mantuve mi determinación y mi fe, y conté con un excelente equipo legal".
También mencionó que iba a ir a celebrar con su familia y amigos. Y que no sentía resentimiento por lo que había pasado.
“Simplemente voy a seguir adelante”.
También dijo que planea disfrutar de su recién recuperada libertad, aunque no está listo para irse directo a casa: “Tengo ganas de comer algunos mariscos”.
Con información de AP














