El entrenador de la selección nacional de Estados Unidos dijo que quiere que su equipo afronte cada partido como si fuera la final del campeonato.
El equipo se enfrentará a Bosnia y Herzegovina este miércoles. Aunque Estados Unidos avanzó a los dieciseisavos de final tras terminar en el tercer lugar de su grupo, el director técnico Mauricio Pochettino aseguró el martes que, después de los dramáticos desenlaces y las sorpresas que ya se han visto en el torneo, su selección se toma muy en serio tanto a su rival como la importancia del partido.
"Mañana es una final", dijo Pochettino, y agregó que había dicho lo mismo para los partidos amistosos previos al torneo contra Alemania, Senegal y Uruguay, así como para el primer partido de la fase de grupos contra Paraguay.
"Intento recrear sensaciones y emociones similares. Mañana queremos dar lo mejor de nosotros; el enfoque debe ser como antes del partido contra Paraguay: conocer y respetar al rival, porque va a ser realmente difícil. Pero creer en nosotros, salir al campo y transformar toda esa expectativa y presión en energía, y tratar de ser naturales y jugar, y todo lo que hemos estado trabajando, mañana es el momento de ponerlo en práctica en el campo".
"El trabajo está hecho", agregó. "Ahora deben estar relajados y no pensar demasiado; y mañana, jugar con la intuición y la confianza de que todo lo que hemos estado preparando se verá reflejado en el campo".
Pochettino describió el partido como un 85 a 90 por ciento emocional. Su objetivo era reducir ese nivel emocional al 70, al 60 o incluso al 50 por ciento. Si el equipo se deja llevar demasiado por las emociones, los jugadores pueden emocionarse en exceso y agotarse, desperdiciando energía. Sin embargo, señaló que el equipo se encontraba de buen ánimo y enfatizó que los entrenamientos sirven para prepararse para el partido, no para jugarlo en sí.
Por otro lado, el segundo desafío es mantener la calma pese al entusiasmo que rodea al equipo. Pochettino señaló que, después de que Estados Unidos goleó 4-1 a Paraguay, venciera 2-0 a Australia y terminara como líder del Grupo D, comenzaron a surgir muchos elogios hacia la selección, probablemente porque pocos esperaban ese desempeño. El técnico afirmó que quiere que el equipo conserve esa energía, pero que también mantenga la humildad y respete a su rival.
Mantener la calma es especialmente importante porque Estados Unidos, que avanzó como líder del Grupo D, parte como amplio favorito frente a Bosnia y Herzegovina, selección que logró clasificarse a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros lugares de la fase de grupos.
"No creo que seamos el equipo favorito", dijo.
Pochettino recordó que Paraguay dio la sorpresa al eliminar a Alemania y Marruecos hizo lo propio frente a Países Bajos, ambos en tanda de penales, mientras que Japón estuvo a poco de vencer a Brasil.
El entrenador describió a Bosnia y Herzegovina como un equipo "muy combativo, agresivo y físicamente fuerte", además de bien organizado y bien dirigido, cualidades que demostró durante la fase de grupos. Destacó que concede pocos goles y que cambia con frecuencia de formación y planteamiento defensivo, una versatilidad que dificultó la preparación de Estados Unidos.
Advirtió que, si su selección no afronta el partido como si fuera una final, tendrá problemas para imponerse al estilo de juego del conjunto bosnio.
"Debemos ser cautelosos al decir 'uno es favorito, otro no'", le dijo a un reportero bosnio. "Entiendo que tal vez, por ser Estados Unidos, por ser los anfitriones del Mundial y por estar aquí, quizá tengamos a los aficionados de nuestro lado. Pero creo que les tenemos todo el respeto; Bosnia y Herzegovina está en esta etapa porque se lo merecen, y para nosotros eso significa todo el respeto".
"Tenemos la confianza para desempeñarnos bien y, por supuesto, la convicción de que podemos ganar", agregó, "pero con total respeto, y pensando que si queremos ganar y pasar a la siguiente fase, debemos dar lo mejor de nosotros".
Una victoria también pondría fin a una larga racha sin triunfos de Estados Unidos frente a selecciones europeas. La última vez que derrotó a un equipo de Europa fue en un amistoso internacional, al vencer 2-1 a Irlanda del Norte. En un torneo oficial, su triunfo más reciente ante un rival europeo fue el 3-2 sobre Portugal en el Mundial de 2002. Aunque Pochettino dijo no saber por qué existe esa estadística, consideró que el duelo del miércoles representa una buena oportunidad para cambiar la historia.
Sin importar el rival, el técnico aseguró que Estados Unidos afronta cada partido como si fuera el último.
"Para nosotros, el partido de mañana es una final, porque si fallamos no tendremos otra oportunidad. Vamos con todo, sabiendo que este encuentro es la final del Mundial. Y si logramos avanzar, el siguiente también será otra final del Mundial. Esa debe ser, y es, nuestra mentalidad".

















