Analistas consideran que la caída de la tasa de natalidad en China es un punto sin retorno, que refleja no solo los cambios en las actitudes sociales, sino también las consecuencias a largo plazo de décadas de control estatal sobre la vida familiar.
Rápida contracción demográfica
Aunque la caída de la tasa de natalidad es un fenómeno común en muchos países, analistas dicen que la trayectoria de China destaca tanto por su velocidad como por su magnitud.La Oficina Nacional de Estadísticas de China (NBS) anunció el 19 de enero que el país registró tan solo 7.92 millones de nacimientos en 2025, frente a los 9.54 millones de 2024, la cifra más baja en décadas. La población total de China descendió por cuarto año consecutivo, con una reducción de 3.39 millones de personas, el descenso anual más pronunciado desde que comenzó la contracción demográfica en 2022.
Este desplome de los nacimientos es consecuencia de décadas de la brutal política del hijo único aplicada por el régimen chino desde 1979 hasta 2015, que aplicaba multas elevadas, sanciones laborales e incluso abortos forzados para limitar el tamaño de las familias. La política logró frenar el crecimiento demográfico, pero también aceleró el envejecimiento de la población.
Incluso después de que el Estado chino pusiera fin oficialmente a la política —y más tarde permitiera tener dos y luego tres hijos—, las tasas de natalidad siguieron cayendo, lo que demuestra que los efectos sociales y económicos a largo plazo han sido difíciles de revertir.
El medio de comunicación estatal chino NetEase informó de que la tasa de fertilidad total (TFT) de China estaba por debajo de 1 nacimiento por mujer para 2025, citando a académicos con sede en China.
El World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos mostró una cifra ligeramente superior, de 1.2, que sigue siendo una de las más bajas del mundo. En comparación, la tasa de fecundidad total de Estados Unidos era de 1.63 para 2025, muy por encima del nivel de China, aunque todavía por debajo de la tasa de reemplazo de la población, que es de 2.1.
El Foro Económico Mundial (FEM) estimó en 2022 que, a finales de la década de 1980, la tasa de fecundidad total de China —el número promedio de hijos por mujer— era de 2.6 y, desde 1994, la tasa de fertilidad de China ha oscilado entre 1.6 y 1.7, antes de caer a 1.3 en 2020 y descender aún más hasta solo 1.15 en 2021.
Esto supone el primer caso de descenso sostenido de la población en China fuera de los tres años de hambruna desde la fundación de la República Popular en 1949.
Los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas muestran que la tasa de crecimiento natural de la población china en 2025 cayó a un 2.41 por mil negativo, mientras que la tasa de mortalidad aumentó a un 8.04 por mil, el nivel más alto desde 1968.
El comentarista de actualidad china radicado en Estados Unidos, Wang He, describió el ritmo de descenso como históricamente inusual.
Dudas sobre las cifras
Algunos analistas creen que las cifras oficiales podrían seguir exagerando el número real de nacimientos.El escepticismo sobre los datos demográficos de China existe desde hace mucho tiempo. El censo nacional de 2020 reportó una población de 1410 millones de habitantes, pero muchos observadores sugirieron que la cifra podría haber sido inflada, citando encuestas locales anteriores que ya habían mostrado un crecimiento demográfico negativo.
El periodista y economista hongkonés radicado en Japón Joseph Lian dijo en una entrevista con The Epoch Times en 2023 que la manipulación de los datos demográficos por parte del régimen chino probablemente comenzó ya en la década de 1990.
"A mediados de la década de 2000, quedó claro que el crecimiento demográfico estaba perdiendo impulso y comenzó una inflación de datos a gran escala", dijo.
Según Wang, el régimen chino controla varios conjuntos de datos paralelos, que incluyen los registros de inscripción de hogares de la oficina de seguridad pública, los datos de nacimientos en hospitales y las cifras de matriculación en la escuela primaria, ninguno de los cuales es de acceso público.
Investigadores de la organización sin ánimo de lucro RAND han sugerido que la caída de la fertilidad en China refleja "intenciones de fertilidad sin cumplir", no una falta de deseo de tener hijos.
"Las políticas pronatalistas de China no han revertido el descenso de la fertilidad ni han aumentado el crecimiento demográfico hasta una tasa sostenible, lo que demuestra los límites de las intervenciones estatales en la toma de decisiones familiares", escribieron los analistas de RAND.
El economista chino radicado en Estados Unidos Li Hengqing dijo que la ausencia de hijos es a menudo una elección forzaada.
"Para las familias chinas promedio, tener hijos es una cuestión de linaje, seguridad emocional y esperanza", dijo Li a The Epoch Times. "No tener hijos es una decisión extremadamente dolorosa e involuntaria".
Wang considera que el colapso demográfico es una forma de protesta colectiva.
Consecuencias económicas
Los economistas advierten de que ninguna sociedad ha logrado un crecimiento económico sostenido en medio de un descenso demográfico a largo plazo.La empresa de investigación Rhodium Group previó a finales de 2024 que el crecimiento real del PIB de China en 2025 oscilaría entre el 2.5 % y el 3 %, aproximadamente la mitad de las cifras comunicadas por el régimen, lo que refleja las crecientes limitaciones estructurales.
China enfrenta ahora un rápido envejecimiento de la población junto con una fuerza laboral en disminución. Menos recién nacidos hoy significa menos trabajadores mañana, lo que dificulta el sustento de una población de edad avanzada en expansión y ejerce una presión adicional sobre un sistema de pensiones ya frágil.
Según el Consejo de Estado del Partido Comunista Chino, para 2035 se espera que el número de personas mayores de 60 años alcance los 400 millones, lo que supondrá más del 30 % de la población del país.
Un informe de 2019 de la Academia China de Ciencias Sociales estimaba que las reservas de pensiones de China podrían agotarse en 2035.
La tendencia demográfica actual de China es lo que los demógrafos suelen describir como la "trampa de la baja fertilidad". Cuando la fertilidad cae por debajo de 1.5, o incluso de 1.4, resulta extraordinariamente difícil aumentarla siquiera 0.3 puntos. La tasa de fertilidad de China ya se encuentra muy por debajo de ese umbral.
Con información de Song Tang y Yi Ru.












