Opinión
El reciente ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán ha infligido un golpe psicológico al Partido Comunista Chino (PCCh) mucho más dañino de lo que los extranjeros pueden comprender.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró en un vídeo el 28 de febrero que Irán “nunca podrá tener armas nucleares”. También dijo al pueblo iraní, que se ha levantado contra su régimen autoritario: “Estados Unidos les respalda con una fuerza abrumadora y devastadora... Este es el momento de actuar. No dejen pasar esta oportunidad”.
Trump también hizo un llamamiento al pueblo iraní para que se hiciera con el control del régimen: "Será suyo si lo quieren. Probablemente sea su única oportunidad en generaciones".
El aspecto más llamativo de esta acción militar, denominada “Operación Furia Épica”, es lo mucho que se aleja de las acciones anteriores de Estados Unidos en la región, al apuntar directamente a la infraestructura de seguridad y al liderazgo de Irán, una medida que el Partido Comunista Chino (PCCh) teme profundamente y que supone un gran impacto para el régimen autoritario.
Beijing siente la presión mientras los recientes ataques de Trump desmantelan su red de alianzas
El PCCh siempre ha sido consciente de su falta de legitimidad. Por eso, al establecer relaciones diplomáticas con cualquier país, incluido Estados Unidos, exige que se le reconozca como el único gobierno legítimo de China. Pero durante su primer mandato, Trump cambió significativamente la política estadounidense hacia China, iniciando una guerra comercial que desafiaba directamente al régimen comunista mediante la presión económica.La segunda administración Trump ha tomado además medidas públicas que desafían directamente la estabilidad y la legitimidad del PCCh, entre ellas la inusual contratación abierta de personal militar y funcionarios gubernamentales chinos por parte de la CIA, así como la próxima aplicación gratuita del Departamento de Estado para eludir el Gran Cortafuegos de censura del PCCh.
Estas medidas llevan inevitablemente a Beijing a preguntarse: ¿se está utilizando ahora contra el PCCh la estrategia de la era Reagan que contribuyó a derribar la Unión Soviética?
En la actualidad, solo quedan unos pocos regímenes comunistas, entre ellos China, Corea del Norte, Cuba y Vietnam. Más allá de estos, el PCCh ha intentado unir a Rusia, Irán, Venezuela y otros países en una coalición antiamericana.
Pero el segundo mandato de Trump ha destrozado esa coalición con brillantez estratégica y medidas decisivas.
En primer lugar, Trump ha participado en los esfuerzos para mediar en las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania, una medida que podría reducir la dependencia de Rusia respecto a China al mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia.
En segundo lugar, las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses capturaron al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación nocturna el 3 de enero. Maduro y su esposa fueron posteriormente trasladados a Nueva York para enfrentarse a cargos federales. Tras la captura, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez prestó juramento como presidenta en funciones.
En tercer lugar, la presión sobre Cuba ha dado lugar a avances reales. El 27 de febrero, Trump incluso sugirió la posibilidad de una futura "adquisición amistosa de Cuba".
En cuarto lugar, Vietnam se está inclinando cada vez más a favor de Estados Unidos. El 20 de febrero, el presidente vietnamita To Lam visitó Washington, durante la cual Trump aceptó una invitación para visitar Hanói. El 14 de febrero, Vietnam aprobó que Starlink operara dentro del país.
Solo Corea del Norte permanece intacta por ahora, pero ya existen tensiones entre Pyongyang y Beijing: la relación está lejos de ser inquebrantable.
Desde este punto de vista, la guerra con Irán no es solo un hecho aislado. Es una parte crucial de una estrategia más amplia: desmantelar sistemáticamente la alianza antiestadounidense del PCCh, dejando a Beijing aislada y sin aliados.
Esa es la verdadera conmoción que ha supuesto para el PCCh la “Operación Furia Épica” de Trump.
¿Qué puede hacer realmente el PCCh? Su Ministerio de Asuntos Exteriores solo puede emitir un breve comunicado en el que expresa su “grave preocupación” y “pide el cese inmediato de la acción militar para evitar una mayor escalada de las tensiones”.
Al final, al PCCh no le queda más remedio que resignarse con un suspiro: “Ay, lo que tenga que ser, será”.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las de The Epoch Times.














