Un grupo de mujeres que hizo huelga de hambre en Caracas para apoyar a sus familiares que, dicen, fueron encarcelados por motivos políticos, manifiestan que no fueron escuchadas y exigen que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, cumpla su promesa de liberación.
La protesta de Narwin Gil en el exterior de la Zona 7
Un grupo de diez mujeres comenzaron una huelga de hambre en las afueras de la llamada Zona 7 el pasado 14 de febrero. Narwin Gil, una de ellas, dijo que participó con un grupo de mujeres fuertes, unidas por el deseo de libertad y por el amor a sus familiares, quienes continúan en la prisión caraqueña.Con el paso de los días, el desgaste físico debido a su protesta se hizo palpable. Una a una comenzaron a descompensarse y a abandonar la huelga de hambre, sin que su propósito decayera: exigir que sus voces sean escuchadas y visibilizar la realidad que viven los que esperan afuera de los recintos penitenciarios a sus familiares, a quienes consideran presos políticos del régimen venezolano.
Narwin dijo que ante el deterioro de su salud, decidió finalizar la protesta. "Me levanto de la huelga de hambre porque mi cuerpo ya no tiene fuerzas", dijo, señalando que su objetivo no se cumplió.
“El propósito era que nosotras fuéramos escuchadas, que fuéramos en realidad al problema como tal, a lo que estamos viviendo, a lo que estamos pasando todas acá en las afueras. Pero no fuimos escuchadas”, dijo.
Sin perder la esperanza, hizo un llamado urgente para que sean atendidas sus demandas, mencionando que con la ley de amnistía que se acaba de aprobar es necesario hacer consciencia de la situación tanto en la Zona 7 como en los demás centros penitenciarios del país, en cuyo exterior los familiares de los presos políticos esperan información y la liberación de sus seres queridos.
Expresó que con dignidad, ella y sus compañeras, también familiares de los presos políticos, decidieron continuar en el mismo lugar de protesta, Aunque Narwin no se unirá al nuevo ayuno con las otras mujeres debido a su debilidad física, dijo que estará en la nueva protesta durante su recuperación, manteniéndose firmes para alcanzar la liberación de sus familiares.
Familiares de presos en la huelga de hambre frente a la cárcel de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas, el 19 de febrero de 2026. (Crédito: Yasmila Márquez)"Son inocentes"
“Estoy aquí desde el 8 de enero y me uní a la huelga el sábado 14” de febrero, dijo Yaxzodara Lozada, después de haber participado en la protesta de huelga de hambre en la que se unieron 10 mujeres cuyos familiares siguen encarcelados en la Zona 7 de la capital venezolana, por lo que consideran son motivos políticos.“Mi esposo es Joel Parabo”, dijo Yaxzodara, a la espera de que sea liberado protestando afuera de uno de los varios lugares de encarcelamiento donde han sido recluidos y siguen siendo reprimidos los presos políticos del país.
“Ya no permanecen en huelga de hambre porque fueron amenazados. Si no comían los iban a meter en una celda de castigo, entonces tuvieron que comer”, explicó sobre la reciente protesta que su esposo y otros prisioneros políticos realizaron en prisión.
Yaxzodara Lozada, participa en la huelga de hambre frente a la cárcel de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas, el 19 de febrero de 2026. (Crédito: Yasmila Márquez)Aunque supo que el grupo de presos políticos recibió comida y visitas, relató que hasta ese momento no había podido ver a su esposo mientras ella hacía su propia protesta que le ocasionó una descompensación de la que buscaba recuperarse para poder visitarlo este fin de semana.
“Fue muy doloroso (…), sentí que me podía ir. Me aferré a Dios y volví en sí porque fue bastante fuerte el choque que me dio”, refirió sobre los efectos de su huelga de hambre, lo que la llevó a finalizarla.
Yaxzodara también recordó la detención de su esposo y los cargos que la dictadura venezolana anunció tiempo después de que fue detenido de forma ilegal.
Imagen de la última familiar de un preso en la huelga de hambre frente a la cárcel de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas, el 19 de febrero de 2026. (Crédito: Yasmila Márquez)Dijo que Joel, un funcionario de la Dirección de Inteligencia Estratégica de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), "estuvo secuestrado dos meses y medio (…), desde el 17 de noviembre de 2025 hasta el 22 de enero, cuando lo presentaron en los tribunales" bajo supuestos cargos delictivos que ella rechaza de forma contundente.
“Lo acusan de terrorismo, asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo”, detalló. “Se le está relacionando en el caso de la Plaza Venezuela, de la bomba”, acusación que para Yaxzodara es “totalmente falsa”, ya que su esposo “siempre cumplía con su trabajo”, dijo, y “cuando no estaba en el trabajo, estaba conmigo en casa; nunca salía, o íbamos a Barlovento, pero salir él solo (…) nunca, nunca, nunca, nunca” reitero.
El “Caso de la bomba en Plaza Venezuela” fue un supuesto intento fallido de colocar explosivos el 7 de agosto del 2025. Ese día, los organismos de Seguridad del Estado habrían logrado la desactivación de un artefacto explosivo con seis dispositivos conectados a un teléfono analógico, hallado adentro de un bolso en Plaza Venezuela, Caracas, una zona muy transitada de la ciudad.
Un cartel muestra el conteo de horas de la huelga de hambre frente a la cárcel de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas, el 19 de febrero de 2026. (Crédito: Yasmila Márquez)Destacó que durante “las denuncias que hemos estado haciendo desde que nos pusimos en huelga de hambre no se acercó ningún diputado del gobierno bolivariano a prestar el apoyo o, por lo menos, a dar la cara, a decirnos, mira, van a salir mañana, así como hizo Jorge Rodríguez, o a entrar y soltar a los muchachos”, agregó.
“Porque ellos son inocentes, ellos no son asesinos, no son pedófilos, no son criminales. Son personas, seres humanos que viven todos los días por llevarles un pan cada día a su casa, a sus hijos”, añadió.
La huelga de hambre del grupo de mujeres inició cuando se enteraron que sus familiares presos habían iniciado una huelga en la prisión de Zona 7 el viernes 13 de febrero al mediodía, decidiendo unirse como presión para que las autoridades liberaran a todos los presos políticos.
Diez mujeres comenzaron el ayuno hasta que tras el deterioro de su salud fueron abandonando la protesta que duró 134 horas entre el 14 y el 19 de febrero, cuando lo terminó la última familiar, el mismo día en que fue aprobada la Ley de Amnistía.















