El rey Carlos III, durante un discurso pronunciado ante el Congreso el 28 de abril, destacó la duradera relación entre Estados Unidos y el Reino Unido, haciendo hincapié en sus profundas raíces históricas y valores compartidos.
"Al estar aquí hoy, es difícil no sentir el peso de la historia sobre mis hombros, porque la relación moderna entre nuestras dos naciones y nuestros propios pueblos abarca no solo 250 años, sino más de cuatro siglos", afirmó.
El discurso del rey, de unos 35 minutos de duración, se produce mientras Estados Unidos se prepara para celebrar su 250.º aniversario en julio.
Comenzó refiriéndose al reciente tiroteo ocurrido cerca de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el 25 de abril, expresando su solidaridad con el pueblo estadounidense.
"Nos reunimos, además, tras el incidente ocurrido no muy lejos de este gran edificio, que pretendía dañar a los dirigentes de su nación y fomentar el miedo y la discordia a gran escala", dijo. "Permítanme decir con firme determinación que tales actos de violencia nunca tendrán éxito".
Carlos también expresó su respeto por el Congreso, señalando que su difunta madre, la reina Isabel II, se dirigió a una sesión conjunta en 1991.
A lo largo de su discurso, el monarca subrayó los fundamentos democráticos compartidos por ambas naciones, incluso cuando esos principios las dividieron en el pasado.
"Al echar la vista atrás a lo largo de los siglos... surgen ciertos patrones, ciertas verdades evidentes de las que podemos aprender y extraer fuerza mutua con el espíritu de 1776; en nuestras mentes, tal vez podamos estar de acuerdo en que no siempre estamos de acuerdo, al menos en un primer momento", afirmó.
Señaló el principio de "no hay tributación sin representación" como una fuente histórica de conflicto y, al mismo tiempo, un ideal democrático compartido arraigado en la tradición política británica.
Carlos afirmó que la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido surgió del desacuerdo.
"La nuestra es una asociación nacida de la disputa, pero no por ello menos sólida. Así que quizá en este ejemplo podamos discernir que nuestras naciones son, de hecho, instintivamente afines, producto de las tradiciones democráticas, jurídicas y sociales comunes en las que se basa nuestro gobierno", afirmó.
"Hasta el día de hoy, recurriendo una y otra vez a estos valores y tradiciones, nuestros dos países siempre han encontrado formas de unirse".
El rey también reflexionó sobre la visita que realizaron en 1939 su abuelo, el rey Jorge VI, y la reina madre a Estados Unidos, en un momento en que la amenaza del fascismo iba en aumento en Europa.
"Las fuerzas del fascismo en Europa estaban en marcha, y poco antes de que Estados Unidos se uniera a nosotros en la defensa de la libertad, prevalecieron nuestros valores compartidos", afirmó.
Carlos elogió la defensa del Reino Unido, señalando que "se ha comprometido al mayor aumento sostenido del gasto en defensa desde la Guerra Fría".
En cuanto a la cooperación en materia de seguridad en la actualidad, Carlos elogió la solidez de la alianza entre Estados Unidos y el Reino Unido, incluido su papel dentro de la OTAN, a pesar de las recientes tensiones entre el presidente Donald Trump y el primer ministro Keir Starmer en torno a la guerra en Irán.
"Nuestros lazos en materia de defensa, inteligencia y seguridad están profundamente entrelazados a través de relaciones que no se miden en años, sino en décadas", afirmó.
También destacó el acuerdo AUKUS, la asociación trilateral formada en 2021 entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos para promover la estabilidad en la región indopacífica en medio de la creciente preocupación por China.
Asimismo, rindió homenaje al 11 de septiembre como "un día que nunca se olvidará". Carlos y su esposa, Camilla, visitarán el monumento conmemorativo del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York esta semana como parte de su visita de cuatro días.
Por último, el rey hizo hincapié en la necesidad de cuidar la naturaleza.
"Sin embargo, incluso mientras celebramos la belleza que nos rodea, nuestra generación debe decidir cómo abordar el colapso de los sistemas naturales críticos, que amenaza mucho más que la armonía y la diversidad esencial de la naturaleza que ignoramos por nuestra cuenta y riesgo", afirmó. "El hecho es que estos sistemas naturales, en otras palabras, la propia economía de la naturaleza, constituyen la base de nuestra prosperidad y nuestra seguridad nacional".
















