Un oncólogo que viajaba en el crucero en el que se produjo un brote de hantavirus ha recibido autorización para abandonar una unidad especial de biocontención en Nebraska. El Dr. Stephen Kornfeld, de Bend (Oregón), formaba parte de los más de 120 pasajeros y tripulantes evacuados del barco y trasladados en avión a distintos países para cumplir cuarentena.
Kornfeld ayudó a atender a los compañeros de viaje que enfermaron a bordo y fue trasladado al Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha junto con otros 15 estadounidenses, pero fue el único que fue llevado a una unidad de biocontención aislada después de que un frotis nasal que se le realizó en el barco arrojara resultados inconclusos sobre si tenía el virus.
El Dr. David Fitter, responsable de la respuesta al hantavirus en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, declaró a los periodistas durante una rueda de prensa telefónica el 13 de mayo que "la prueba inicial que recibimos procedía del extranjero y sus resultados no fueron concluyentes".
Kornfeld ya ha recibido el alta médica y se ha reunido con los demás en la unidad de cuarentena, según informó Nebraska Medicine en una actualización del 13 de mayo.
"Un pasajero, que llegó de las Islas Canarias a primera hora del lunes, fue ingresado inicialmente en la Unidad de Biocontención de Nebraska. Desde entonces, ha recibido el alta médica para trasladarse a la Unidad Nacional de Cuarentena", señaló.
El riesgo que supone el hantavirus para la población general sigue siendo bajo, dijo Fitter, quien añadió que los CDC habían movilizado a más de 100 miembros del personal.
"El hantavirus es un patógeno conocido. Aunque el virus Andes presenta algunas características distintivas, incluida la transmisión interhumana, que es poco frecuente, nuestros expertos nos han permitido responder de forma eficaz sin dejar de estar atentos a sus características únicas", declaró Fitter durante una rueda de prensa el miércoles. "En este momento, quiero hacer hincapié en que el riesgo para la población general es bajo".
Cuando un periodista planteó comparaciones con los primeros mensajes sobre el bajo riesgo del COVID-19, Fitter estableció una clara distinción.
"Este no es un virus nuevo. Se trata de un virus conocido, que ya hemos visto antes en Estados Unidos, y sabemos cómo responder ante él".
Personal sanitario aborda el crucero MV Hondius mientras se encuentra estacionado frente al puerto de Praia, capital de Cabo Verde, el 6 de mayo de 2026. (AFP vía Getty Images)Además de los pasajeros trasladados a Nebraska, otros dos estadounidenses están siendo monitorizados en la unidad de enfermedades transmisibles graves del Hospital Universitario Emory de Atlanta.
Las autoridades sanitarias dicen que se trata del primer brote de hantavirus en un crucero. Aunque no existe cura ni vacuna para el hantavirus, la OMS afirma que la detección y el tratamiento tempranos mejoran las tasas de supervivencia.
La OMS recomienda que los pasajeros y la tripulación del crucero permanezcan en cuarentena, ya sea en sus hogares o en otras instalaciones, durante 42 días.
Con información de Reuters y The Associated Press.













