El secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, anunció el 18 de junio una revisión de seis meses sobre la presencia militar y las bases estadounidenses en Europa, y advirtió de que los aliados de la OTAN que no cumplan sus compromisos en materia de gasto en defensa podrían enfrentarse a consecuencias, ya que Washington está impulsando a la alianza hacia lo que él denominó una nueva era de reparto de cargas.
En su intervención en una reunión de ministros de Defensa de la OTAN celebrada en Bruselas, Hegseth afirmó que la revisión analizaría la presencia militar estadounidense en Europa y contribuiría a garantizar que los aliados europeos asuman la responsabilidad principal de la defensa convencional del continente.
“Hoy anuncio una revisión de seis meses por parte del Departamento de Guerra que analizará la presencia militar y las bases estadounidenses en Europa”, declaró Hegseth.
Esta revisión se produce en un momento en que la Administración Trump está presionando a los miembros de la OTAN para que aumenten el gasto en defensa y asuman las capacidades que durante mucho tiempo ha proporcionado Estados Unidos.
A principios de este mes, responsables de la OTAN revelaron que Estados Unidos ya no asignaría determinadas capacidades —entre ellas, un grupo de ataque con portaaviones, buques de apoyo, aviones de reabastecimiento en vuelo y docenas de aviones de combate— a los planes de respuesta a crisis de la OTAN.
La Administración Trump ha afirmado que Estados Unidos debe preservar una mayor flexibilidad militar mientras se prepara para la posibilidad de conflictos simultáneos, especialmente en la región indopacífica.
Hegseth describió la revisión de la postura de las fuerzas estadounidenses como parte de una transformación más amplia de la alianza hacia la “OTAN 3.0”, un retorno a lo que él caracterizó como la misión original de la OTAN: una alianza militar de carácter firme centrada en la disuasión y la guerra.
“Se diseñará para garantizar que la OTAN avance con rapidez y de forma irreversible hacia un liderazgo europeo, asumiendo la responsabilidad principal de la defensa de Europa y asegurándose de que nuestras fuerzas estén preparadas para satisfacer las necesidades globales de Estados Unidos”, afirmó Hegseth.
Aunque Hegseth no puso en duda el compromiso de Estados Unidos con la cláusula de defensa colectiva del artículo 5 de la OTAN, indicó que los aliados que no cumplan los objetivos de gasto podrían sufrir reducciones en las contribuciones estadounidenses.
OTAN 3.0
Hegseth criticó duramente lo que describió como décadas de inversión insuficiente por parte de los aliados europeos.“Durante demasiado tiempo, la OTAN ha sido un tigre de papel y una calle de sentido único. Se acabó”, afirmó.
Sostuvo que, tras la Guerra Fría, la OTAN se alejó de su misión militar fundamental y se orientó hacia cuestiones ajenas a la disuasión y la defensa. Describió una época en la que la alianza había perdido el rumbo al centrarse en “la igualdad de género, el cambio climático y la austeridad en materia de defensa”.
En cambio, afirmó, la alianza debe volver a ser “una alianza militar auténtica centrada en el poder duro y la disuasión real”.
Hegseth señaló que los aliados europeos habían avanzado en el aumento del gasto militar, citando el nuevo objetivo de la OTAN de destinar el 5 % del producto interior bruto a la defensa y a inversiones relacionadas.
También destacó los aumentos previstos en el gasto en defensa de EE. UU., señalando que el presidente estadounidense, Donald Trump, se había comprometido a que los presupuestos de defensa superaran el billón de dólares en 2026 y el billón y medio de dólares en 2027.
“Lideraremos y superaremos nuestros propios estándares de gasto de la OTAN”, afirmó Hegseth.
Las contribuciones de EE. UU. ya se han recortado
Esta revisión se produce semanas después de que Washington informara a sus aliados de que reduciría determinadas contribuciones al modelo de fuerzas de la OTAN, un marco de planificación que asigna capacidades militares para responder a crisis y defender el territorio de la alianza.“En mayo, el Departamento de Defensa comunicó a los aliados que íbamos a reducir nuestras contribuciones al modelo de fuerzas de la OTAN”, explicó Hegseth, añadiendo que algunos aliados ya habían comenzado a intervenir para cubrir las carencias.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ofrece una rueda de prensa antes de una reunión de ministros de Defensa en la sede de la alianza en Bruselas, Bélgica, el 17 de junio de 2026. (Yves Herman/Reuters).El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó el 18 de junio que dichas reducciones ya habían entrado en vigor.
“Ayer se planteó la pregunta: ¿es algo inmediato o no? Es inmediato”, declaró Rutte a los periodistas antes de la reunión ministerial.
Rutte aclaró que los cambios se refieren a las hipótesis de planificación de la OTAN y no a compromisos reales en tiempo de guerra.
“La razón por la que me cuesta un poco decirlo es porque se trata de una herramienta de planificación”, explicó. “¿Qué pasaría en la realidad? Si estallara una guerra... todos los aliados, incluido Estados Unidos, harían todo lo posible para garantizar que podamos librar la guerra”.
A pesar de los cambios en la planificación de las fuerzas, los responsables de la OTAN afirman que la postura de disuasión nuclear de la alianza permanece intacta.
En un comunicado emitido tras la reunión del 18 de junio del grupo de planificación nuclear de la OTAN, los aliados reafirmaron que mantienen una postura nuclear “segura, eficaz y creíble para preservar la paz, prevenir la coacción y disuadir la agresión”.
Describieron las fuerzas nucleares estratégicas de la alianza como la “garantía suprema de la seguridad de los aliados”, que sustentan la arquitectura de disuasión de la OTAN.
Ryan Morgan ha colaborado en este reportaje.


















