La relación automotriz entre México y Estados Unidos vive un momento crucial. Mientras se acerca el periodo de revisión del T-MEC para asegurar su vigencia, datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) demuestran que México sigue siendo el socio más importante de EE. UU., liderando el suministro de autopartes en la región.
Durante la conferencia mensual de enero 2026, Rogelio Garza, presidente ejecutivo de la AMIA presentó los resultados del sector automotriz del 2025 en el que destacó que el 78.4 % de las autopartes fabricadas en México en 2025 se exportaron a Estados Unidos.
Agregó que del 55 % de las ventas de autos ligeros de Estados Unidos por país de origen en 2025, México envía el 17 % de estos vehículos, lo que significa que México es "un mercado totalmente complementario con Estados Unidos".
Por su parte, Julio César Galván Cruz, Gerente de Estudios Económicos del Industria Nacional de Autopartes (INA), informó durante el mismo evento que en octubre pasado, se registró "la máxima participación histórica en la importación de los componentes mexicanos para Estados Unidos con una participación del 46.25 %".
Agregó que en el periodo de enero a octubre, México se consolidó como el principal proveedor de autopartes de su vecino del norte con una cuota del 43.8 %. "Esto habla sobre la importancia que tiene el refrendo de los componentes mexicanos para el sector de Estados Unidos", dijo Galván.
Estos datos no solo posicionan a México como el proveedor líder indiscutible de Estados Unidos, muy por encima de Canadá y Japón, sino que confirma la profunda integración de la cadena de valor entre ambas naciones.
El T-MEC se encuentra en revisión por parte de los tres países socios que lo integran y la resolución final esta programada para el 1 de julio de 2026.
Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan —un estado clave en la industria automotriz—, habló durante el Detroit Auto Show, celebrada el 15 de enero, sobre la importancia de renovar el T-MEC describiéndolo como "el acuerdo comercial del Presidente Trump que protege a los trabajadores estadounidenses y aumenta nuestra colaboración estratégica con Canadá y México".
Durante su discurso, la gobernadora dijo que el tratado no debería ser "abandonado", sino que por el contrario, debería mantenerse y mejorar lo que no esté funcionando.
"El T-MEC tiene algunas de las reglas automotrices más estrictas de cualquier acuerdo de libre comercio en el mundo. Aumentó los salarios de los trabajadores en los tres países y garantizó que se fabricaran más piezas aquí, en los Estados Unidos", dijo la gobernadora.
La gobernadora aceptó que el tratado no es perfecto, no obstante aseguró que la industria automotriz estadounidense necesita de México y Canadá para funcionar.
"Un vehículo totalmente ensamblado requiere cerca de 30,000 piezas. Producir todas ellas en los Estados Unidos es poco práctico y, en muchos casos, imposible. No hay ni un solo vehículo en la carretera, hoy en día, —ni uno solo— fabricado con piezas 100 % estadounidenses", enfatizó.
La gobernadora aseguró que la industria automotriz de EE. UU. depende de una red de alianzas estratégicas que comprenden toda Norteamérica. Tomó conciencia afirmando que cada auto fabricado en Michigan "es un milagro del trabajo en equipo".
"Este sistema solo funciona si somos un buen socio para nuestros aliados. Cuando peleamos con nuestros vecinos, China gana", expresó la gobernadora. "No debemos darnos la espalda unos a otros. Ni ahora ni nunca".
La gobernadora dijo que Michigan enfrenta una competencia automotriz directa por parte de China, ya que el gigante asiático tiene como objetivo final "la integración vertical completa. Desde la extracción de metales y minerales hasta la entrega de las llaves [de los autos] a los clientes, China quiere dominar todas las fases de la fabricación automotriz. Están logrando avances importantes".
China tiene alrededor del 70 % de todos los minerales de tierras raras del planeta y más del 80 % del procesamiento de minerales de tierras raras, que son fundamentales para casi todos los dispositivos electrónicos importantes. El pasado octubre, el Partido Comunista Chino (PCCh) anunció que retendría sus minerales de tierras raras del mundo mediante nuevos controles a la exportación.
En noviembre, Estados Unidos y China llegaron a un acuerdo. Según información de la Casa Blanca China suspendería la implementación de dichos controles y emitiría licencias generales válidas para la exportación de tierras raras en beneficio de los usuarios finales estadounidenses y sus proveedores en todo el mundo.
No obstante, Estados Unidos está impulsando una estrategia para romper la dependencia de las tierras raras del gigante asiático a través de la creación de una red de aliados clave como Australia y Japón, y con el fortalecimiento del T-MEC.
Con información de Anthony J. Constantini.
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